“Las condiciones todavía no están aseguradas” para una dolarización en Venezuela: IIF

Venezuela ya usa ampliamente el dólar, pero eso no equivale a tener una dolarización formal.

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Un vendedor en el barrio de Petare, en Caracas, sostiene billetes de bolívares venezolanos y dólares estadounidenses.
22 de enero, 2026 | 04:00 AM

Bloomberg Línea — Venezuela entra a 2026 con una economía en la que el dólar domina muchas de las transacciones, pero sin las condiciones fiscales, financieras y externas necesarias para avanzar hacia una dolarización formal, según expertos consultados.

“La discusión sobre una dolarización formal en Venezuela en 2026 parte de un hecho claro: el dólar ya cumple funciones centrales en la economía, pero convertir ese uso en un régimen monetario pleno exige condiciones que todavía no están aseguradas”, dijo a Bloomberg Línea Jonathan Fortun, economista del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus sigla en inglés).

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Según Fortun, la dolarización formal no es un acto administrativo, sino “una redefinición completa del sistema monetario” que implica definir desde el destino del bolívar, el tratamiento de depósitos y contratos y el funcionamiento de un sistema bancario sin prestamista de última instancia local.

Esto en un contexto en el que la intermediación sigue siendo muy limitada y los balances bancarios están comprimidos.

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“Al mismo tiempo, la dolarización elimina el financiamiento monetario y el impuesto inflacionario, lo que obliga a que cualquier desequilibrio fiscal se corrija vía ingresos, gasto o endeudamiento real”, comentó Fortun. “Sin ancla fiscal, la dolarización no disciplina, solo traslada el ajuste”.

El economista y consultor Asdrúbal Oliveros indicó a Bloomberg Línea que la dolarización formal en Venezuela es una posibilidad remota aún. En cambio, espera que haya un entorno multimoneda, en el que la dolarización probablemente conviva con los bolívares.

Para Oliveros, resulta poco probable que el Gobierno venezolano acepte una eliminación total del bolívar en este contexto.

De acuerdo a la consultora local Ecoanalítica, durante el pico de la hiperinflación en Venezuela, aproximadamente el 72% de las transacciones se realizaban en divisas extranjeras, mientras que solo un 28% se efectuaba en bolívares.

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Según el último estudio sobre la dolarización en el país, publicado por Ecoanalítica en abril de 2025, un 84,2% de las transacciones en el país se realizan en bolívares. Los pagos en dólares estadounidenses representan el 10,2% de las transacciones.

Entre tanto, el peso colombiano participa con el 2% de las operaciones, especialmente en zonas de frontera. Las criptos y otros mecanismos contribuyen con el 1,9% y el euro con el 1,7%.

Espacio fiscal estrecho

Billetes en bolívares venezolanos

Fortun advierte que el espacio fiscal de Venezuela sigue siendo estrecho y altamente dependiente del petróleo, por lo que una dolarización sin un marco fiscal creíble trasladaría el ajuste hacia actividad y empleo. “El frente externo sería el principal condicionante para pensar en 2026″.

El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) calcula que la producción petrolera se ubica actualmente en torno a 950.000 barriles diarios.

En un escenario de normalización parcial de operaciones y mejoras operativas graduales, ve razonable proyectar un aumento de producción del orden de 250.000 a 500.000 barriles diarios en un horizonte de doce a dieciocho meses.

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Precios conservadores, el mayor bombeo petrolero y recursos externos aportarían liquidez y ayudarían a estabilizar la economía, pero serían insuficientes para sostener una dolarización formal, dada la elevada deuda y pasivos externos, según Fortun.

“Sin resolver la transición financiera, una dolarización completa sería más frágil que creíble”, consideró Fortun. “En ese marco, lo que se perfila para 2026 es menos un cambio abrupto de régimen monetario y más una profundización gradual de la dolarización de facto, mientras se intenta reconstruir, todavía de forma frágil, la arquitectura fiscal, externa y financiera”.

Las dudas del Gobierno

Billetes de dólares estadounidenses y bolívares en el barrio de Catia de Caracas, Venezuela, el jueves 25 de marzo de 2021. El negocio secundario serio de El Comercio es cambiar el dinero. Dólares por bolívares, la moneda hiperinflada del país.

Alejandro Grisanti, director de la consultora local Ecoanalítica, explica a Bloomberg Línea que en la economía venezolana existen sectores —especialmente del ámbito privado— que impulsan la posibilidad de avanzar hacia una mayor dolarización. Sin embargo, dice que en los últimos años el Gobierno venezolano ha mostrado una postura distinta.

Si bien ha permitido, por razones prácticas, un mayor uso del dólar en la economía en las transacciones cotidianas, no ha estado de acuerdo con profundizar o formalizar un proceso de dolarización plena.

“Las señales que recibo en el sector privado son que están buscando incrementar una dolarización. Por parte del sector público hasta ahora, y por supuesto este escenario después del 3 de enero ha podido haber cambiado, han estado muy renuentes a aceptar una dolarización”, según Alejandro Grisanti.

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Aunque se han autorizado depósitos en dólares y se han permitido transacciones en esa moneda, esto no equivale a una dolarización formal, detalla el analista.

Dos señales claras reforzarían esta lectura.

La primera fue la implementación del Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras, que redujo los incentivos para operar en dólares y provocó, en la práctica, un proceso de desdolarización parcial.

La segunda es la presunta negativa del Gobierno de avanzar en mecanismos institucionales clave, como la creación de una cámara de compensación bancaria en dólares.

A diferencia del bolívar, los bancos no pueden compensar ni liquidar diariamente depósitos en dólares a través del Banco Central, lo que dificulta el movimiento de divisas dentro del sistema financiero nacional.

Esta infraestructura sí existe para operaciones en moneda local, pero no para dólares, lo que impide una integración plena del sistema bancario bajo un esquema dolarizado.

“Esas son las dos señales por las que creo que, por lo menos antes del 3 de enero, la presidenta encargada Delcy Rodríguez no veía con buenos ojos las posibilidades de una dolarización completa en Venezuela”, dijo el director de la consultora local Ecoanalitica.

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