¿Qué está ocurriendo con las relaciones entre María Corina Machado y EE.UU.?

En una entrevista con The New York Times, la dirigente opositora y premio Nobel de la Paz cuestionó su exclusión de las conversaciones, que se desarrollan esta semana en la capital venezolana.

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Machado busca conversaciones electorales en Venezuela con el gobierno interino

Bloomberg Línea — La relación entre María Corina Machado y Estados Unidos atraviesa una etapa de diferencias políticas, marcada por la decisión de Washington de impulsar una negociación con el gobierno de Delcy Rodríguez y un sector de la oposición venezolana sin la participación directa de la principal dirigente opositora.

Machado denunció que Estados Unidos la dejó fuera de las conversaciones que se desarrollan esta semana en Caracas, durante una entrevista con The New York Times publicada el jueves 15 de octubre. La dirigente, que permanece fuera de Venezuela, aseguró que regresará al país “antes de lo que se imaginan” para movilizar a sus seguidores de cara a futuras elecciones.

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La respuesta del Departamento de Estado introdujo un matiz en la controversia: afirmó que el partido de Machado, Vente Venezuela, fue invitado a participar y sostuvo que la opositora tiene derecho a entrar en su país cuando quiera. Sin embargo, la invitación a una organización política no implica necesariamente la incorporación de su principal dirigente a la mesa de negociación.

El desencuentro ocurre después de varios meses de acercamiento entre Washington y el gobierno de Rodríguez, quien asumió el poder tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero. Desde entonces, la Administración de Donald Trump ha priorizado un proceso de estabilización política y económica que contempla acuerdos con las autoridades venezolanas y una transición democrática posterior.

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Washington respalda una negociación sin Machado

El proceso de diálogo comenzó el 1 de agosto, con una conversación telefónica entre el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, y Dinorah Figuera, expresidenta del Parlamento elegido en 2015 y representante de un sector opositor.

Las conversaciones avanzaron hacia reuniones presenciales en Caracas y una agenda que incluye garantías políticas, reformas institucionales y atención a las víctimas de los terremotos de junio. En su primera ronda, las delegaciones acordaron trabajar en la renovación del Tribunal Supremo de Justicia y en mecanismos para fortalecer la democracia.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha respaldado públicamente esta vía. El 9 de octubre recibió a Figuera en Washington y defendió los avances del diálogo, al tiempo que reclamó reformas electorales que permitan celebrar comicios libres, justos y creíbles.

Rubio ha insistido en que la transición no puede limitarse a organizar elecciones, sino que requiere instituciones capaces de sostener la democracia. Entre los asuntos pendientes figuran la reforma del Consejo Nacional Electoral y la renovación del sistema judicial.

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La tercera ronda de conversaciones comenzó el 15 de octubre, con Jorge Rodríguez y Figuera al frente de las delegaciones. Machado continúa al margen de ese mecanismo, pese a que su liderazgo ha sido central en la oposición venezolana desde las primarias de 2023 y en la campaña presidencial de 2024, cuando respaldó a Edmundo González Urrutia.

La estrategia estadounidense se apoya así en interlocutores que participan directamente en la negociación, mientras la dirigente opositora cuestiona que el proceso avance sin su presencia y sin un calendario electoral definido.

Trump respaldó a Delcy Rodríguez tras la captura de Maduro

La distancia entre Machado y Washington también se explica por el cambio de interlocutores de la Casa Blanca después de la operación estadounidense que terminó con la captura de Maduro.

Aunque Machado había defendido una mayor presión internacional para facilitar una transición democrática, Trump optó por trabajar con Rodríguez, quien conserva el control del Ejecutivo y de buena parte de la estructura estatal venezolana.

El respaldo del mandatario estadounidense a la presidenta encargada ha sido explícito. El 2 de septiembre, Trump afirmó que Delcy Rodríguez “está haciendo un trabajo muy, muy bueno” y que era “muy respetada”. En esa misma declaración sostuvo que Venezuela todavía no estaba preparada para celebrar elecciones, aunque expresó su expectativa de que se realizaran pronto.

La Casa Blanca ha priorizado la estabilización del país y la recuperación económica antes de avanzar hacia una transición política, sin anunciar hasta ahora una fecha para las próximas elecciones presidenciales.

Ese enfoque contrasta con las exigencias de Machado, quien ha defendido la necesidad de restablecer la legitimidad institucional y garantizar que el resultado de las urnas determine quién gobierna Venezuela.

La diferencia no supone, por sí sola, una ruptura formal entre la dirigente y Washington. Machado afirmó que sigue convencida de que Estados Unidos quiere una transición democrática, aunque sus últimas declaraciones muestran su desacuerdo con el modo en que la Administración Trump está conduciendo el proceso.

Los intentos de regresar a Venezuela

El regreso de Machado es otro de los puntos de fricción. Su equipo ha denunciado siete intentos fallidos de entrada al país por vía aérea y marítima, mientras la dirigente insiste en que volverá para organizar a sus seguidores y participar en futuras elecciones.

En su intento por mantener el respaldo de Washington, Machado llegó a entregar a Trump la medalla del Premio Nobel de la Paz que recibió en 2025. El encuentro se produjo el 15 de enero, menos de dos semanas después de la captura de Nicolás Maduro. Trump calificó el obsequio como “un gesto maravilloso de respeto mutuo”, pero no anunció un compromiso para que Machado asumiera un papel directo en la transición venezolana. La entrega de la medalla no transfiere el título de laureada, que sigue correspondiendo a la dirigente opositora.

Meses después, el 5 de octubre, cuando le preguntaron si respaldaba el regreso de Machado a Venezuela, Trump respondió: “Ella es una mujer excelente (…) y todo va a salir bien". La declaración tampoco incluyó una fecha ni un mecanismo para facilitar su retorno.

El Departamento de Estado ha negado que Washington esté impidiendo su entrada al país. Sin embargo, no se ha anunciado un procedimiento que garantice su regreso, mientras las negociaciones políticas avanzan sin su participación directa.

Su ausencia de las negociaciones plantea una cuestión central para la oposición: cómo se articulará la participación de los sectores que no están representados directamente en la mesa y qué garantías tendrán para competir en eventuales elecciones.

El petróleo añade otra dimensión a las diferencias

Las críticas de Machado también alcanzaron los acuerdos energéticos que Washington ha impulsado con Caracas. En la entrevista con The New York Times, la opositora cuestionó al empresario Alejandro Betancourt, vinculado a contratos petroleros y a acuerdos promovidos durante el acercamiento entre ambos gobiernos.

Marco Rubio defendió la selección de la empresa y aseguró que Washington revisó los antecedentes de su director. “No existía ninguna investigación dentro de nuestro sistema”, afirmó en una entrevista con el periodista venezolano Sergio Novelli. El secretario de Estado también sostuvo que Betancourt había quedado en una posición desfavorable ante Nicolás Maduro después de que se conociera su apoyo a sectores de la oposición venezolana en 2019.

Machado responsabilizó a Betancourt de parte del sufrimiento de los venezolanos y afirmó que no lo consideraría un socio empresarial de un eventual Gobierno suyo. Sin embargo, aclaró que respetaría los contratos petroleros que cumplan la legislación nacional.

“Quiero ser muy clara: si estos contratos que se están firmando cumplen con la ley venezolana, serán respetados”, afirmó.

La declaración refleja que sus objeciones no se dirigen necesariamente contra toda inversión extranjera, sino contra las condiciones de los acuerdos y la relación entre los intereses económicos y la transición política. Machado ha defendido que Venezuela necesita seguridad jurídica, estabilidad y legitimidad institucional para atraer capital.

En paralelo, Estados Unidos ha avanzado en acuerdos que amplían su participación en el sector energético venezolano. Ese acercamiento económico se desarrolla mientras siguen pendientes decisiones sobre las instituciones electorales, el sistema judicial y la convocatoria de nuevos comicios.

Una transición sin fecha electoral

Machado también defendió que los responsables de violaciones de derechos humanos rindan cuentas ante la justicia y propuso crear una comisión de la verdad independiente para documentar los abusos y establecer mecanismos de reparación a las víctimas.

La dirigente no ha renunciado a su objetivo de regresar y participar en la reconstrucción institucional del país, pero el proceso impulsado por Washington avanza mediante acuerdos con actores distintos de los que encabezaron la campaña opositora de 2024.

Ver más: María Corina Machado sigue fuera de Venezuela mientras sus colaboradores comienzan a regresar

Por ahora, el diálogo entre el chavismo y el sector opositor de Figuera no cuenta con un calendario electoral presidencial anunciado. Rubio ha reclamado avances hacia elecciones creíbles, mientras Trump mantiene su respaldo al entendimiento con Rodríguez.

La evolución de la relación entre Machado y Estados Unidos dependerá, en buena medida, de si las negociaciones logran traducirse en garantías políticas concretas, una ruta electoral verificable y condiciones para que la dirigente regrese a Venezuela y participe en el proceso.

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