¿Cómo puede responder Europa a los aranceles de Trump? Los escenarios de Citi y Goldman

El nuevo conflicto entre la Unión Europea y la Casa Blanca gira en torno a Groenlandia, pero sus efectos pueden extenderse al comercio y la seguridad continental.

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20 de enero, 2026 | 12:31 PM

Bloomberg Lìnea — La decisión del presidente Donald Trump de imponer un arancel del 10% a las importaciones de ocho países europeos reactivó los temores de una escalada comercial con la Unión Europea. El anuncio, vinculado a las tensiones geopolíticas por Groenlandia, provocó una respuesta inmediata en Bruselas. Los escenarios analizados por Citi (C) y Goldman Sachs (GS) anticipan medidas graduales de represalia y riesgo de mayor fragmentación transatlántica.

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La Comisión Europea ya cuenta con instrumentos legales y comerciales listos para responder. El primero de ellos sería suspender el acuerdo comercial alcanzado entre ambas partes en 2025, el cual aún no ha sido ratificado por el Parlamento Europeo y cuya suspensión se podría anunciar mañana. Este acuerdo contemplaba la eliminación de tarifas a productos industriales estadounidenses y un acceso preferencial a productos agrícolas.

“El Parlamento de la UE inició el examen del acuerdo el pasado septiembre, y Estados Unidos cumplió reduciendo los aranceles a las exportaciones europeas de automóviles del 27,5% al 15%”, recordaron Giovanni Pierdomenico, Sven Jari Stehn y Filippo Taddei, analistas de Goldman Sachs.

Sin embargo, las amenazas recientes han detenido el proceso parlamentario y, de concretarse los nuevos aranceles, Bruselas podría interrumpir indefinidamente la votación prevista. Esta decisión implicaría una pérdida de impulso comercial, pero preservaría unos US$5.000 millones en ingresos arancelarios para el bloque.

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La vía de las represalias económicas

Otra opción es el despliegue de contra-aranceles. Según los economistas de Goldman Sachs, “la UE ya identificó importaciones de bienes desde EE.UU. por valor de 93.000 millones de euros (US$107.000 millones) que podrían ser objeto de aranceles más altos”. Esta lista fue elaborada durante las tensiones comerciales de 2025 e incluye productos agrícolas, aeronaves y vehículos. Su implementación solo requeriría una consulta no vinculante entre los embajadores del bloque.

Los efectos económicos de esta medida serían limitados. “Estimamos un aumento de 0,06% en los precios al consumidor y un impacto insignificante en el PIB de la UE”, según Pierdomenico, Stehn y Taddei. Además, permitiría recaudar ingresos adicionales por alrededor de 8.000 millones de euros (US$9.280 millones). Aunque marginales en términos macroeconómicos, estas medidas enviarían una señal política clara de unidad europea.

Por su parte, Citi señala que “la respuesta retaliatoria europea no está completa todavía, pero se habla de que se está preparando un paquete arancelario, así como un impulso para usar las medidas del instrumento anti-coerción”. Este instrumento, aprobado en 2023, permite a la Comisión investigar actos de coerción económica por parte de terceros países y aplicar contramedidas que incluyen desde aranceles hasta restricciones de acceso a contratos públicos.

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Una aplicación del instrumento permitiría al bloque castigar a Estados Unidos por lo que considera una presión injustificada para modificar políticas soberanas. “En teoría, la UE podría usar la herramienta para tomar represalias contra el sustancial superávit de servicios que EE.UU. mantiene con la UE: empresas tecnológicas”, según el analista de Citi, Adam Pickett. Esta posibilidad gana relevancia dado el peso de las empresas digitales estadounidenses en el mercado europeo y el carácter simbólico de una respuesta en ese ámbito.

Adicionalmente, George Saravelos, jefe global de investigación cambiaria de Deutsche Bank, señaló que Europa es el mayor acreedor externo de Estados Unidos, con cerca de US$8 billones en bonos y acciones, y que una eventual “instrumentalización del capital” tendría un impacto potencialmente más disruptivo que los propios aranceles.

El factor Groenlandia y los riesgos geoestratégicos

El trasfondo de esta disputa comercial es la creciente tensión por la presencia estratégica en el Ártico. El gobierno estadounidense considera a Groenlandia un enclave importante por su ubicación geográfica, sus rutas marítimas emergentes y sus reservas minerales.

Según Pickett, “Groenlandia ofrece reservas de petróleo pero, más importante aún, recursos minerales de tierras raras, clave para la carrera de la inteligencia artificial”. Esto explicaría la presión ejercida sobre Dinamarca y otros países europeos con despliegue militar en la zona.

A resident on a snow-covered path in Sisimiut, Greenland. Photographer: Juliette Pavy/Bloomberg

Washington busca un acuerdo que le permita extraer estos recursos o al menos asegurar una presencia estratégica. Una de las opciones que considera Citi es que la Casa Blanca impulse un proceso de independencia de Groenlandia para negociar directamente con su gobierno. “Si se lograra la independencia, Estados Unidos podría negociar más fácilmente con el gobierno actual”, señala Citi.

La opción más extrema, una intervención militar, se considera altamente improbable. Pickett advierte que “las implicaciones serían enormes, comenzando por un fin efectivo de la alianza de la OTAN”. La estructura misma de los aranceles, con un aumento programado al 25% para el 1 de junio en ausencia de un acuerdo, sugiere un espacio deliberado para negociaciones, no una vía unilateral irreversible.

Estrategia gradual y cálculo político

Tanto Citi como Goldman coinciden en que la respuesta europea será progresiva y calibrada para permitir una desescalada. Pierdomenico, Stehn y Taddei prevén que “la UE comience por pausar la implementación del acuerdo comercial UE-EE.UU. y prepare contra-aranceles para aplicarse poco después de cualquier aumento arancelario de EE.UU.”. La activación del instrumento anti-coerción solo ocurriría en caso de una escalada adicional, y sin medidas inmediatas, para dar tiempo a la diplomacia.

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Citi también destaca que “el caso de represalia y gasto en defensa sigue siendo más débil para el Reino Unido” y que el impacto en su PIB sería mínimo. En contraste, en la zona euro, el efecto sobre el crecimiento sería marginal, pero el riesgo inflacionario aumentaría. En consecuencia, se anticipa un mayor gasto en defensa, incluso con posible financiación vía deuda común europea.

En el frente judicial, Citi señala que una decisión adversa de la Corte Suprema de EE.UU. sobre el uso del IEEPA como base legal para los aranceles podría debilitar la posición de la administración estadounidense. “Esto debilita la amenaza inmediata de aranceles”, afirma el banco. Aun así, la Casa Blanca dispone de otras herramientas, aunque con limitaciones temporales o de alcance sectorial.

A medida que avancen las negociaciones y se acerquen las fechas clave del 1 de febrero y 1 de junio, la dinámica entre Bruselas y Washington determinará si la amenaza se traduce en conflicto comercial abierto o si se logra un acuerdo pragmático que preserve el equilibrio geopolítico en el Ártico.

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