Bloomberg Línea — Wall Street cerró la semana con un giro contundente al alza, en una sesión marcada por el regreso decidido de los compradores tras la fuerte corrección de comienzos de febrero y por un hito simbólico que reforzó el tono optimista: el Dow Jones Industrial superó por primera vez el umbral de los 50.000 puntos.
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El rebote se produjo luego de varios días de ventas intensas en tecnología, alimentadas por la inquietud en torno al volumen de inversión destinado a inteligencia artificial, y se apoyó en la percepción de que el ajuste había sido excesivo frente a un telón de fondo macroeconómico que, por ahora, sigue siendo favorable.
El índice de referencia S&P 500 avanzó 1,97% en la jornada, en lo que fue su mejor desempeño diario desde mayo del año pasado, con casi 400 de sus componentes en terreno positivo. La versión equiponderada del índice, que elimina el sesgo hacia las compañías de mayor capitalización, también alcanzó un máximo histórico, según datos de Bloomberg, una señal de que el repunte fue amplio y no limitado a unos pocos nombres.
El Dow Jones Industrial, por su parte, selló la sesión en niveles récord, mientras que el Russell 2000, más expuesto a empresas de menor tamaño, trepó 3,65%, reflejando una rotación hacia segmentos castigados durante el reciente episodio de aversión al riesgo. El Nasdaq Composite ganó 2,18%.
El sector tecnológico lideró el rebote tras haber encabezado las caídas. Un indicador de fabricantes de chips se disparó más de 5%, mientras que un fondo cotizado vinculado a software sumó alrededor de 3% después de una racha negativa de ocho sesiones.
Para varios estrategas, el movimiento tuvo un componente más técnico que fundamental. Kenny Polcari, de SlateStone Wealth, sostuvo a Bloomberg que la corrección había sido “exagerada” y que, para los inversores de largo plazo, el retroceso abrió oportunidades de compra. En una línea similar, Mark Hackett, de Nationwide, describió la venta masiva como un proceso “normal y saludable de calibración”, más cercano a un ajuste de posicionamiento que a una ruptura estructural del mercado.
Nvidia (NVDA) volvió a ser protagonista luego de que su director ejecutivo, Jensen Huang, afirmara que la demanda vinculada a la inteligencia artificial sigue siendo “increíblemente alta” y que el despliegue de infraestructura se extenderá durante varios años.
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No obstante, el ánimo no fue uniforme: Amazon (AMZN) cayó con fuerza, luego de anunciar planes para gastar US$200.000 millones este año en centros de datos, chips y equipamiento, una cifra muy superior a la anticipada por el mercado y que reavivó el temor a que la rentabilidad no acompañe el ritmo de inversión.
El anuncio de la empresa se sumó a una secuencia de resultados y proyecciones que han puesto en primer plano el volumen sin precedentes de gasto de capital de las grandes tecnológicas. Amazon, junto con Alphabet (GOOGL), Microsoft (MSFT) y Meta Platforms (META), planean desembolsar en conjunto alrededor de US$650.000 millones en 2026 para infraestructura de IA.
La magnitud del esfuerzo, comparable a grandes ciclos de inversión histórica, ha comenzado a incomodar a los inversores, pese a que los negocios principales de estas compañías siguen mostrando crecimiento sólido. Para Gil Luria, analista de DA Davidson, la reacción negativa refleja la preocupación de que las inversiones estén creciendo más rápido que los retornos esperados, en una carrera donde “ninguna está dispuesta a perder”.
A pesar de esto, desde el ángulo macroeconómico, los datos ofrecieron cierto alivio. Luego de informes que habían puesto de relieve la fragilidad del mercado laboral, el índice de confianza del consumidor sorprendió al alza y alcanzó su nivel más alto en seis meses, reforzando la idea de que la economía estadounidense mantiene un pulso razonablemente sólido.
Fuera del mercado accionario, la jornada estuvo marcada por una fuerte volatilidad en activos alternativos y materias primas. El bitcoin (XBTUSD) recuperó casi todas las pérdidas sufridas en el desplome del jueves, en un contexto de oscilaciones amplificadas por la baja liquidez.
La criptomoneda llegó a subir cerca de 13% en la sesión del viernes, tras haber estado a punto de perforar el umbral de los US$60.000, un movimiento que operadores describieron como un “rebote de alivio” luego de que se agotara la ola de liquidaciones forzadas.
El repunte devolvió el precio a la zona de los US$70.000, aunque el balance semanal siguió siendo negativo, reflejando la fragilidad del ánimo inversor tras semanas de alta volatilidad y salidas de capital de productos cotizados vinculados al activo digital.
Analistas coincidieron en que el movimiento respondió más a factores técnicos que a un cambio estructural en el panorama del mercado. La fuerte reducción de la liquidez y el desarme de posiciones apalancadas amplificaron tanto la caída como la recuperación, en un contexto en el que la volatilidad implícita alcanzó niveles no vistos desde la crisis de FTX.
Los metales preciosos también rebotaron con fuerza: la plata y el oro subieron tras caídas históricas recientes, aunque los analistas advirtieron que la extrema volatilidad pone en cuestión su rol como refugio en el corto plazo. El petróleo, en tanto, avanzó moderadamente, con el mercado ponderando el desarrollo de las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán frente a un escenario de posible sobreoferta.
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De cara a las próximas jornadas, el consenso en Wall Street es que la atención seguirá puesta en la evolución de los resultados corporativos y en la sostenibilidad del gasto en inteligencia artificial. Si bien muchos gestores consideran que el rebote confirma que no se ha quebrado la tendencia alcista de fondo, también advierten que el mercado se está volviendo más selectivo y que la dispersión entre ganadores y perdedores podría ampliarse.
¿Cómo va el dólar hoy en América Latina?
El dólar registró su primera ganancia semanal desde comienzos de enero, en un contexto de mayor aversión al riesgo en los mercados financieros globales que llevó a los inversionistas a refugiarse en activos seguros y a deshacer posiciones bajistas contra la moneda estadounidense.
El Bloomberg Dollar Spot Index avanzó cerca 0,2% en la semana, pese a recortar parte de sus alzas el viernes, poniendo fin a una racha de tres semanas consecutivas de caídas asociadas a la especulación de que los cambios de política de la administración de Donald Trump reducirían el apetito de los inversionistas extranjeros por activos de Estados Unidos.
Las monedas de América Latina siguieron mostrando su fortaleza. El peso mexicano (USDMXN), el real brasileño (USDBRL), el peso colombiano (USDCOP) y el chileno (USDCLP) avanzaron, al igual que el sol peruano (USDPEN) y el peso argentino (USDARS).
El avance del dólar a nivel global en la semana estuvo impulsado principalmente por su fortalecimiento frente al yen, en la antesala de las elecciones nacionales del domingo en Japón. Las encuestas muestran que el Partido Liberal Democrático de la primera ministra Sanae Takaichi se encamina a una victoria amplia, lo que ha llevado a los fondos de cobertura a incrementar sus apuestas contra la moneda japonesa
Las noticias corporativas del día:
- TotalEnergies (TTE) reforzó su expansión en Namibia, uno de los principales focos de exploración petrolera en África, al acordar la compra de un 42,5% operado del bloque offshore PEL 104, tras haber adquirido en diciembre un 40% del descubrimiento Mopane a Galp Energía; la operación consolida su posición frente a competidores como Shell (SHEL), Chevron (CVX) y BP (BP), y se apoya en la entrada de Petrobras (PETR4), que también tomó un 42,5% del bloque como parte de su estrategia para diversificar fuera de Brasil.
- Las acciones de Stellantis (STLA) se desplomaron hasta 29% en Milán tras anunciar más de €22.000 millones (US$26.000 millones) en cargos, principalmente por dar marcha atrás a su estrategia de vehículos eléctricos, un ajuste que supera los deterioros recientes de Ford Motor (F), General Motors (GM) y Porsche. El nuevo CEO, Antonio Filosa, atribuyó el impacto a una sobreestimación del ritmo de la transición energética bajo la gestión anterior, en un contexto de demanda más débil por el retiro de incentivos en EE.UU. y mandatos más laxos en Europa.
- Las acciones de Rheinmetall cayeron hasta 15% en cinco días, borrando la mayor parte de sus ganancias de 2026, ante la confusión de analistas sobre un cambio contable introducido en diciembre que llevó a recortes en las estimaciones de resultados a partir de 2026, luego de que una llamada de pre-cierre revelara que parte del mercado no había incorporado correctamente el impacto de la futura desinversión de negocios no militares, incluido Power Systems.
- Biogen (BIIB) proyectó para 2026 una ganancia ajustada de US$15,25 a US$16,25 por acción, por encima de las estimaciones de Wall Street, apoyada en un agresivo recorte de costos que está amortiguando la caída de ingresos de su negocio de esclerosis múltiple, cuyas ventas seguirán retrocediendo a un ritmo de un dígito medio por la pérdida de exclusividad y mayor competencia.
Esta historia se actualizó con el cierre de los mercados en la bolsa de Nueva York.