Las monedas más fuertes de América Latina en 2025 tras la mayor caída del dólar desde 2017

En un año marcado por el debilitamiento global del dólar, las monedas latinoamericanas reflejaron un desempeño mixto. Mientras algunas lograron avances significativos, otras continuaron bajo presión en medio de desequilibrios estructurales.

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Bloomberg Línea — El año cerró con un desempeño sobresaliente para varias divisas latinoamericanas frente al dólar, en un contexto internacional marcado por la pérdida de impulso de la moneda estadounidense. Las condiciones externas favorecieron los flujos hacia mercados emergentes y permitieron que varias monedas de la región se ubicaran entre las más apreciadas del mundo en 2025.

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Según el ranking de Bloomberg, el guaraní paraguayo (USDPYG), el peso colombiano (USDCOP) y el peso mexicano (USDMXN) lideraron en la región durante este año. A estos les siguieron el peso uruguayo (USDUYU), el real brasileño (USDBRL) y el sol peruano (USDPEN). El peso chileno (USDCLP) también presentó un desempeño favorable.

El comportamiento estuvo enmarcado por la debilidad del dólar, que acumuló su mayor caída anual desde 2017. “Tras varios años de fortaleza, en 2025 comenzó a consolidarse la expectativa de un ajuste a la baja sobre el dólar global”, señalaron los analistas de Visión Davivienda. “En el año, este comportamiento se dio como producto de una serie de factores que disminuyeron el atractivo del dólar”, agregaron.

Las monedas más fuertes

La debilidad del dólar durante el año pasado respondió a una combinación de factores estructurales y coyunturales. El índice DXY cayó a lo largo de 2025 reflejando el menor atractivo del billete verde ante los recortes de tasas de la Reserva Federal, una baja en la aversión global al riesgo y el cierre parcial del gobierno estadounidense iniciado en octubre.

“Los inversionistas buscaron refugio en activos alternativos, especialmente en el oro, cuyo precio registró un repunte significativo”, indicó el Banco Base. A esto se sumó la revalorización del euro y el yen, que favoreció una recomposición de portafolios internacionales y limitó el dominio del dólar frente a otras monedas desarrolladas.

Desde una perspectiva más estructural, Visión Davivienda coincidió en que el billete verde perdió dinamismo porque el contexto global ofreció opciones de diversificación e inversión que resultaron ser más atractivas. Encuestas entre bancos centrales y fondos revelaron una intención creciente de reducir la participación de la divisa en sus reservas, mientras los fundamentos fiscales estadounidenses se deterioraron con rapidez.

En el caso de Paraguay, la recuperación del guaraní ocurrió principalmente entre junio y agosto. “A finales de junio y comienzos de julio, con la flexibilización del mercado de forward por parte del Banco Central Paraguayo (BCP), el tipo de cambio se apreció fuertemente, alcanzando valores acordes con las condiciones financieras internacionales y el estado actual de la economía paraguaya”, explicó el economista Wildo González.

El analista añadió que “el BCP ha mantenido su Tasa de Política Monetaria en 6% por un período prolongado de 20 meses”, lo que amplió el diferencial frente a otras economías.

MF Economía e Inversiones destacó las intervenciones activas del banco central. “La autoridad monetaria estuvo participando activamente en el mercado cambiario, pese a que opera en un régimen de metas de inflación, en el cual la tasa de cambio sólo se debería ajustarse ante fluctuaciones que generen volatilidad en el mercado”, indicó Ingrid Herrera, gerente de análisis macroeconómico de la firma.

En Colombia, la moneda se diferenció por su apreciación sostenida a pesar de las alertas fiscales internas. Santiago Martínez, analista de Davivienda Corredores, explicó que “2025 fue un muy buen año para las monedas latinoamericanas, pero entre ellas el peso colombiano se diferenció por la importante apreciación que tuvo en la segunda parte del año”.

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El analista dijo que “parte de dicha dinámica ha sido explicada por las monetizaciones que ha venido realizando el Ministerio de Hacienda como parte de su estrategia de manejo de deuda, sumada a factores estructurales como la debilidad del dólar a nivel global y la expectativa de un mayor diferencial de tasas en el país”.

Precisamente, el BBVA resaltó el papel del carry trade como un soporte clave para la moneda, aunque los riesgos hacia el futuro persisten. “El peso colombiano ha destacado apoyado por carry y operaciones de deuda, pero la desaparición de dichos flujos y el desplome de la volatilidad pueden ofrecer oportunidades de cobertura”, apuntó el análisis. No obstante, los expertos del banco español enfatizaron que “por ahora, el alto carry respalda al peso colombiano, mientras el Banco de la República tarda en reducir la inflación persistente”.

En México, el desempeño del peso fue impulsado por el diferencial de tasas de interés, las exportaciones no automotrices y el atractivo del carry trade. “El diferencial de tasas de interés sigue siendo un motor clave del tipo de cambio”, señaló el equipo del Grupo Financiero Base, que resaltó la influencia de la debilidad del dólar a nivel global, flujos de inversión estables y la relajación de las tensiones comerciales con Estados Unidos.

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Pese al buen desempeño, Gabriela Siller, directora de análisis del Grupo Financiero Base, indicó que “el peso no es la divisa más apreciada en el año y la disminución en el tipo de cambio casi no estuvo relacionada con los fundamentales económicos de México”.

Real brasileño, sol peruano y peso chileno también destacaron

El real brasileño logró avanzar más de 12% pese al entorno político complejo. Davison Santana, analista de Bloomberg Intelligence, señaló que la divisa estuvo atrapada “entre su excelente carry y un contexto complicado”. Para el analista, “uno de los carry más altos de los mercados emergentes y un banco central creíble ayudaron a contener las posiciones cortas, pero el potencial alcista está limitado por una balanza comercial más débil y la dependencia de catalizadores globales”.

BBVA destacó que el ciclo de tasas elevadas en Brasil continuará. “Los tipos en Brasil han alcanzado máximos de décadas y podrían mantenerse elevados bien entrado 2026”, advirtió el banco. Esa postura de política monetaria mantuvo el atractivo por el real, aunque también limitó el crecimiento económico.

En Perú, el sol alcanzó niveles máximos de cinco años. BBVA subrayó que “los términos de intercambio favorables y fundamentales fiscales sólidos apoyaron a los activos locales”. Además, indicó que aunque el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) gestionó la volatilidad de la divisa, no llegó a poner un techo a la apreciación durante 2025. El banco central concluyó su ciclo de recortes y mantiene una tasa cercana al nivel neutral.

Bloomberg Intelligence también identificó riesgos a futuro. “El sol peruano puede mantenerse apoyado mientras el cobre se mantenga cerca de máximos de varios años y el petróleo permanezca débil, elevando los términos de intercambio de Perú”, sostuvo Santana. Pero alertó que “el equilibrio es delicado: el riesgo electoral aumenta, el carry es limitado con el BCRP en pausa y el perfil de baja volatilidad del sol puede limitar las ganancias cuando el dólar se debilita”.

En Chile, la apreciación fue más moderada, pero constante en medio de la expectativa que generó el triunfo de José Antonio Kast en las elecciones presidenciales, visto como un giro hacia un modelo más promercado. Emanoelle Santos, analista de mercados en XTB Latam, explicó que “la combinación de un IPSA en máximos históricos, una inflación que converge hacia el rango meta y un banco central que estabiliza su postura en torno a niveles neutrales reforzó el retorno de los flujos hacia los activos locales”.

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BBVA indicó que las compras de dólares por parte del Banco Central (BCCh) fueron parcialmente compensadas por ventas del Ministerio de Hacienda, lo que también influyó en el desempeño de la moneda. “El programa de acumulación de reservas del BCCh fue negativo para el CLP, pero menos de lo que parecía”, puntualizó el informe.

A todo lo anterior se sumó el precio del cobre, que permaneció en niveles elevados durante gran parte del año. La recuperación de la demanda global, especialmente desde Estados Unidos, sostuvo los términos de intercambio de Chile y aportó soporte adicional al peso.

El peso argentino cerró en el último lugar del ranking

En la parte baja del listado quedaron monedas con depreciaciones acumuladas. El colón costarricense avanzó 2,62% y el quetzal guatemalteco sumó 0,69%, pero el peso dominicano y la lempira hondureña cayeron -3,39% y -3,62%, respectivamente.

El peso argentino fue la moneda de peor desempeño en la región, con una caída de -28,9% frente al dólar, en medio de cambios en el régimen cambiario y el periodo electoral que vivió el país. BBVA explicó que “el régimen de flotación cambiaria dentro de bandas enfrentó presiones adicionales tras la derrota política del gobierno en la región de Buenos Aires”. Añadió que “la administración restringió el acceso al mercado FX, levantó temporalmente los requisitos de reservas y los impuestos a la exportación, y buscó financiamiento adicional”.

Los desequilibrios estructurales se mantuvieron. “El tipo de cambio sigue siendo el eslabón débil: la sobrevaloración, la persistencia de la inflación y la falta de reservas mantienen al mercado FX bajo constante escrutinio”, señaló el equipo del banco. También advirtió que “los riesgos asociados a un tipo de cambio sobrevaluado, que impulsa las importaciones en un contexto de reservas limitadas, se materializaron y sacudieron los cimientos del régimen”.

Tras las elecciones legislativas, el triunfo del oficialismo redujo parcialmente las presiones. Aun así, persiste el riesgo de ajustes en el régimen cambiario si no se consolidan avances fiscales y externos.

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Proyecciones 2026: menor carry y más ruido político

El escenario hacia 2026 presenta desafíos distintos a los del año pasado. La tendencia global hacia menores tasas de interés podría reducir el atractivo de varias monedas de la región. A esto se suman factores políticos internos y posibles cambios en el ciclo de precios de los commodities.

En el caso de México, BBVA alertó que “un carry menor a medida que Banxico sigue recortando tipos, las dudas sobre el ciclo económico y la incertidumbre en torno a la renegociación del T-MEC apuntan a un panorama de mayor volatilidad a medio plazo”.

En Brasil, Bloomberg Intelligence proyectó mayor sensibilidad política. “Los candidatos deben registrarse antes de abril. Se espera ampliamente que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva busque la reelección, mientras que la oposición aún carece de un candidato unificado”, indicó Santana. “Las encuestas, alianzas y titulares impulsarán los vaivenes, dejando al real operando de forma más binaria y con primas de riesgo elevadas durante el próximo año”, añadió.

En países como Perú y Colombia, los analistas también observan con cautela los procesos electorales que se desarrollarán a mediados de 2026, con potencial de reconfigurar los flujos hacia las monedas si surgen señales de mayor incertidumbre o tensiones sociales.

Así, las monedas latinoamericanas enfrentan 2026 con fundamentos mixtos y un entorno financiero global que podría dejar atrás las condiciones extraordinarias de 2025. La evolución del dólar, los ajustes de política monetaria en economías desarrolladas, la dinámica de los precios de materias primas y los ciclos políticos internos serán los principales determinantes del desempeño cambiario en la región durante este año.