Ray Dalio advierte sobre una “guerra mundial” prolongada que redefine los riesgos globales

El inversor dice que el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel forma parte de una guerra mundial en curso que no tendrá una resolución rápida, en un contexto de tensiones simultáneas entre potencias.

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Ray Dalio
07 de abril, 2026 | 03:21 PM

Bloomberg Línea — El conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel entra en una fase crítica marcada por el ultimátum que vence este martes y que condiciona un posible cese al fuego. La presión se concentra en la reapertura del estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio energético global.

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En las últimas horas, el presidente Donald Trump ha elevado el tono al advertir que el plazo para un acuerdo expira hoy y amenazó con que “toda una civilización morirá esta noche, para nunca volver otra vez”. La exigencia central se mantiene en que Irán permita el tránsito marítimo o enfrente una escalada directa sobre la infraestructura estratégica.

Este escenario se desarrolla tras semanas de enfrentamientos iniciados a finales de febrero, con un impacto directo en el flujo de petróleo y en la estabilidad de los mercados globales, dado que el estrecho de Ormuz concentra cerca de 20% del suministro mundial de crudo.

En ese marco, Ray Dalio introdujo una lectura que trasciende el episodio inmediato. Para el inversionista, fundador de uno de los mayores hedge funds del mundo con cerca de US$92.000 millones en activos bajo gestión, “la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán es solo parte de una guerra mundial en la que estamos y que no va a terminar pronto”, lo que desplaza el análisis hacia una dinámica estructural del orden global.

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Un conflicto global sin declaración formal

Dalio ubica el momento actual dentro de una dinámica histórica en la que múltiples conflictos se entrelazan sin un inicio definido, lo que dificulta su identificación como guerra en términos tradicionales. En su descripción, “es indiscutible que ahora estamos en un mundo interconectado que tiene una serie de guerras con disparos en curso”, lo que incluye escenarios en Europa, Medio Oriente y otras regiones.

El inversor introduce así una lectura en la que distintos frentes activos coexisten dentro de una misma secuencia, sin un punto de partida claro ni una delimitación formal entre episodios aislados, lo que desplaza la forma en que se reconoce el estado del sistema internacional.

Esa configuración no se limita al plano militar. Según el inversor, “también hay guerras significativas sin disparos, es decir, guerras comerciales, económicas, de capital, de tecnología y de influencia geopolítica en las que la mayoría de los países están”.

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La coexistencia de estos frentes define un entorno en el que las tensiones se manifiestan en distintos planos de manera simultánea, con interacciones que no responden a un solo eje ni a una única región, sino a un entramado más amplio de relaciones entre potencias.

Dalio establece un paralelismo con episodios históricos en los que la acumulación de tensiones derivó en confrontaciones de escala global. En ese sentido, señala que “estas guerras combinadas conforman una dinámica de guerra mundial clásica que es análoga a las ‘guerras mundiales’ pasadas”, lo que sugiere continuidad en los patrones de escalamiento.

El planteamiento incorpora así una secuencia en la que conflictos dispersos terminan integrándose dentro de un mismo proceso, sin necesidad de una declaración formal que los unifique ni de un evento único que marque su inicio.

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Alineamientos y tensiones en el orden internacional

El análisis identifica bloques geopolíticos definidos por alianzas formales, decisiones en organismos multilaterales y vínculos económicos. Dalio observa que “es bastante fácil ver objetivamente cómo se están alineando los lados a través de indicadores como sus tratados y alianzas formales”, lo que permite mapear la estructura del conflicto.

Dentro de ese esquema, describe una configuración en la que “se puede ver cómo China está alineada con Rusia y Rusia está alineada con Irán, Corea del Norte y Cuba”, frente a otro grupo que incluye a Estados Unidos, Europa y sus aliados. Esta distribución de fuerzas condiciona tanto la evolución de los conflictos como la percepción de riesgo en los mercados.

El inversor introduce además un elemento relevante en el ámbito energético. “China consume el 80%-90% de la producción de petróleo de Irán”, recuerda Dalio, lo que refuerza la interdependencia dentro de ese bloque. En paralelo, indica que Estados Unidos mantiene una posición distinta al afirmar que “está en la envidiable posición de ser un exportador de energía”.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la derecha, y Xi Jinping, presidente de China, en Pekín, el 9 de noviembre de 2017.

Estas relaciones, en su lectura, no sólo determinan la dinámica de corto plazo, sino que influyen en la configuración del orden global. Dalio subraya que “estas alianzas importan mucho para imaginar cómo irán las cosas para los actores relevantes”, lo que introduce un elemento de anticipación estratégica basado en vínculos estructurales.

El Gran Ciclo y el cambio del orden mundial

El núcleo del análisis se articula en torno a lo que Dalio denomina el ciclo amplio del orden global. En este marco, identifica una fase en la que convergen tensiones económicas, políticas y geopolíticas. El inversor afirma que tiene “muchos indicadores que sugieren que estamos en la parte del Gran Ciclo en la que el orden monetario, algunos órdenes políticos internos y el orden geopolítico mundial se están rompiendo”.

Esta fase implica una transición hacia un entorno distinto al observado desde mediados del siglo XX. Dalio sostiene que “el orden mundial ha cambiado de un orden mundial multilateral basado en reglas liderado por el poder dominante de Estados Unidos y sus aliados a un orden mundial de la ley del más fuerte sin un poder dominante único que imponga el orden”.

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En paralelo, el inversor describe una secuencia histórica que vincula el deterioro relativo de poder, el aumento de conflictos económicos y la formación de alianzas, lo que desemboca en confrontaciones simultáneas. En este entorno, Dalio asegura que “el indicador más fiable de qué país es probable que gane no es cuál es más poderoso; es cuál puede soportar más dolor durante más tiempo”.

“No estoy diciendo que las cosas vayan a avanzar definitivamente en este ciclo hacia una guerra mundial total”, dijo el inversor. “No sé qué va a pasar, y sigo esperando un mundo pacífico basado en relaciones mutuamente beneficiosas, en lugar de uno golpeado por relaciones perjudiciales para ambas partes“.

Ray Dalio, fundador de Bridgewater Associates LP, habla durante una entrevista al margen de la Cumbre Asiática del Instituto Milken en Singapur.

No obstante, Dalio advierte que “en esta etapa del Gran Ciclo, justo antes de las grandes guerras, circunstancias como la incapacidad de resolver disputas irreconciliables mediante compromisos suelen llevar inevitablemente de una etapa a la siguiente hasta que se produce una resolución violenta”.

En ese contexto, señala que “por ello, es importante comprender el Gran Ciclo típico y observar lo que sucede”, en línea con su planteamiento de seguir la evolución de los acontecimientos a partir de ese marco.

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