Bloomberg Línea — El anuncio del presidente Donald Trump de imponer nuevos aranceles sobre ocho países europeos ha desatado una oleada de inquietud entre gobiernos, empresas y analistas financieros. La medida, que impone un arancel del 10% desde el 1 de febrero y lo eleva al 25% desde el 1 de junio si no se alcanza un acuerdo para que Estados Unidos compre Groenlandia, representa una escalada en las tensiones comerciales transatlánticas.
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Analistas de bancos de inversión como Goldman Sachs (GS), ING y Citi (C) han comenzado a trazar los posibles escenarios derivados de esta decisión, cuyo carácter político supera por amplio margen los fundamentos económicos.
La iniciativa, que afecta a Alemania, Francia, Reino Unido, Países Bajos, Finlandia, Suecia, Noruega y Dinamarca, involucra un volumen de exportaciones de aproximadamente US$300.000 millones anuales y podría reabrir una guerra comercial entre aliados en un contexto global ya frágil.
Impacto macroeconómico y posibles represalias europeas
Giovanni Pierdomenico y Sven Jari Stehn, analistas de Goldman Sachs, estiman que “un arancel del 10% reduciría el PIB real en los países europeos afectados en 0,1%-0,2% vía menores exportaciones”. Además, señalan que “los efectos sobre la inflación probablemente serían muy pequeños y una regla de Taylor indicaría tasas de política monetaria modestamente más bajas”. La regla de Taylor es una fórmula utilizada por los bancos centrales para estimar el nivel apropiado de las tasas de interés según el crecimiento y la inflación.

Para el caso de un arancel del 25%, el impacto macroeconómico se ampliaría. Según los expertos de Goldman Sachs, “el impacto en el PIB de los países subiría a una caída de 0,25%-0,5% para un arancel del 25%. Todos estos impactos se sumarían al arrastre de 0,4% del PIB real que estimamos por los aumentos arancelarios del año pasado”.
Desde ING, Carsten Brzeski y Bert Colijn advierten sobre la naturaleza política de esta medida y aseguran que “la nueva ronda arancelaria reabre efectivamente la guerra comercial entre la UE y EE.UU., a pesar de la tregua temporal alcanzada a finales de julio”. Los analistas agregan que “esta siguiente fase implica mayores riesgos y un enfoque mucho más duro, y sirve como un doloroso recordatorio de que los aranceles se han convertido en una herramienta de política de usos múltiples”.
En cuanto a la respuesta europea, Pierdomenico y Stehn consideran tres posibles niveles de represalia: “(1) paralizar la implementación del acuerdo comercial UE-EE.UU. del año pasado, (2) imponer contra-aranceles sobre bienes estadounidenses y (3) activar el Instrumento contra la Coerción, que permitiría un conjunto más amplio de opciones de represalia no arancelarias”.
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Desde el plano financiero, ING destaca la exposición estadounidense al capital europeo y calcula que “los países europeos poseen unos US$8 billones en bonos y acciones estadounidenses, lo que convierte a Europa, con diferencia, en el mayor prestamista estadounidense”.
Aunque reconocen que “la UE tiene muy poco que hacer para obligar a los inversores del sector privado europeo a vender activos en dólares estadounidenses”, los funcionarios podrían intentar incentivar la rotación hacia activos denominados en euros.
Brzeski y Colijn advierten que el impacto real de la medida va más allá de cualquier modelo econométrico. “En general, solo podemos repetir nuestras estimaciones previas de que aranceles adicionales del 25% probablemente reducirían en 0,2 puntos porcentuales el crecimiento del PIB europeo”, según los analistas de ING. Pero matizan que “esta estimación basada en modelos es definitivamente insuficiente para captar el impacto total de la nueva incertidumbre y las tensiones geopolíticas derivadas de la escalada de tensiones”.

No obstante, la naturaleza inusual del conflicto ha generado dudas sobre la viabilidad jurídica de los aranceles. Brzeski y Colijn subrayan que “los aranceles anunciados probablemente se incluirán en los aranceles de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), que actualmente están sujetos a un fallo inminente de la Corte Suprema de Estados Unidos. Si la Corte Suprema falla en contra de todos los aranceles anteriores de la IEEPA, el último anuncio de Trump sería nulo y tendría que buscar otros aranceles. Algo que tomaría más tiempo”.
Empresas industriales, mercados y dólar bajo presión
Además del impacto macroeconómico, los nuevos aranceles han provocado una reacción directa en los mercados financieros. El dólar abrió la semana con un sesgo bajista, afectado por el resurgimiento del riesgo geopolítico y la percepción de que Washington podría estar debilitando su posición estratégica global. La divisa estadounidense ya había mostrado señales de fragilidad ante eventos políticos recientes, y ahora enfrenta una nueva fuente de incertidumbre.
Chris Turner, analista de ING, explicó que “la reacción inicial del mercado a los eventos del fin de semana ha visto al oro saltar un 2%” con un dólar ligeramente más débil. En ese contexto, la tesis de un giro estructural contra los activos estadounidenses comienza a circular entre inversores, aunque aún de forma incipiente.
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“Probablemente sea un poco pronto para desempolvar el tema de ‘Vender América’, donde la búsqueda de Groenlandia por parte de Washington, como los aranceles del 50% del Día de la Liberación del pasado abril, se considera un autogol espectacular”, según Turner. En su visión, los operadores mantienen cautela, sin apresurarse a descontar un escenario de ruptura mayor. “Los inversores parecen muy cautelosos de seguir temas como estos, que suelen parecer retórica ruidosa antes de que actúe la diplomacia”, según el analista de ING.
Mientras tanto, la incertidumbre también alcanza a sectores industriales sensibles al comercio bilateral. Klas Bergelind, analista de Citi, advierte sobre el impacto que podrían tener los aranceles sobre fabricantes europeos de maquinaria y camiones. En el segmento de vehículos pesados, señala que el efecto directo podría ser limitado, ya que la nueva tarifa no se sumaría a los aranceles existentes del 25% bajo la sección 232, que afecta a ciertos bienes industriales.
También, influye el hecho de que una parte importante de la producción ya se encuentra localizada fuera de Europa. “En el caso de camiones, destacamos que los aranceles recíprocos actuales no se acumulan generalmente sobre el arancel del 25% de la sección 232. También vemos que la participación de importaciones desde Europa es relativamente baja dado el gran peso de la producción actual en México (DTG y Traton)”, según Bergelind.

Para otras compañías, el impacto puede ser más significativo. “Volvo podría ver un impacto mayor en su negocio de construcción VCE, que está viendo un impacto arancelario fuera de la sección 232 donde el impacto anualizado actual es de 2.400 millones de coronas suecas (US$230 millones) neto de compensación por precios”, según el analista de Citi.
En el caso de otras empresas como Atlas, la exposición al arancel dependerá de la configuración geográfica de su producción. “Para Atlas, aunque vio cierta presión de precios/costos por aranceles en el tercer trimestre, observamos que Bélgica no está en la lista de ocho países sujetos al posible arancel donde Atlas tiene una presencia importante de ensamblaje”, sostuvo el analista de Citi.
Metales en alza ante la incertidumbre
El efecto sobre los metales preciosos y los minerales industriales también se ha hecho sentir. El oro rompió un nuevo máximo en la sesión del lunes y cotiza por encima de los US$4.700. El desempeño va en línea con lo que anticipan para este año analistas de Citi y UBS.
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La semana pasada, Kenny Hu, analista del banco estadounidense, elevó sus previsiones para el oro y la plata y dijo que el “objetivo base a 0-3 meses ahora es de US$5.000 por onza para el oro y US$100 por onza para la plata”.
Hu señala varios factores detrás de este cambio. “Esperamos que el mercado alcista se mantenga en el corto plazo ante riesgos geopolíticos elevados, escasez física continua en los mercados de plata y PGMs, y nueva incertidumbre sobre la independencia de la Fed”, según el analista de Citi.

Desde Saxo Markets, Charu Chanana advirtió que las tensiones actuales “apuntan a una falla geopolítica más profunda” y que “usar amenazas arancelarias dentro de la alianza es una especie de shock de confianza que puede dejar una prima de riesgo más persistente”.
El movimiento en metales preciosos refleja el temor a una guerra comercial prolongada entre Estados Unidos y Europa, así como a un posible deterioro de la confianza en la estabilidad financiera de Washington.












