Bloomberg — Volkswagen AG tiene previsto recortar decenas de miles de puestos de trabajo adicionales y podría cerrar fábricas, en el marco de una iniciativa del CEO, Oliver Blume, para aumentar la competitividad del mayor fabricante de automóviles de Europa, según ha informado Manager Magazin.
Los planes, presentados por el director ejecutivo durante una reunión del consejo de administración a principios de esta semana, incluyen duplicar los recortes de plantilla hasta alcanzar los 100.000 puestos, según informó el viernes la revista Manager Magazin, citando a personas familiarizadas con el asunto. La empresa, propietaria de Porsche y Audi, cuenta actualmente con unos 657.000 empleados.
Ver más: Volkswagen enfrenta presión de los inversores por el ritmo de su reestructuración
Blume lleva tiempo intentando aligerar la estructura de Volkswagen, que se enfrenta a los aranceles estadounidenses, a la persistente debilidad del mercado chino y a la creciente competencia en Europa por parte de rivales como BYD Co. y Stellantis NV (STLA). Su nueva estrategia se presentará ante el consejo de supervisión el próximo mes y probablemente marque la posición inicial de lo que podrían ser meses de tensas negociaciones.
En VW, la reestructuración suele verse diluida por los líderes sindicales y los políticos regionales, que juntos cuentan con una mayoría de bloqueo en dicho órgano.
Los esfuerzos de racionalización de Volkswagen ponen de relieve las dificultades más generales que atraviesa la industria alemana. Mercedes-Benz Group AG tiene previsto debatir recortes de costes más profundos con los representantes sindicales, mientras que BMW AG emitió a principios de este mes una drástica advertencia sobre los beneficios que provocó una caída en picado de sus acciones.

La nueva iniciativa de Blume consiste en recortar los gastos generales en 11.000 millones de euros (US$12.500 millones) para finales de esta década, así como en cerrar cuatro fábricas alemanas a medio plazo, según la revista. Entre ellas se encuentran una planta de Audi en Neckarsulm, así como las fábricas de VW en Hannover, Zwickau y Emden.
También está barajando la posibilidad de separar las fábricas de componentes y, lo que es más importante, la marca homónima VW para aligerar la estructura del grupo, según el informe. Esta marca lleva mucho tiempo enfrentándose a una baja rentabilidad.
Volkswagen “debe someterse a un cambio profundo”, afirmó un portavoz de la empresa, quien se negó a comentar los detalles del informe de “Manager Magazin”. El consejo de administración “ha estado trabajando intensamente durante los últimos meses en un plan orientado al futuro para reestructurar la empresa”.

Las acciones de Volkswagen subieron hasta un 1,2% en Fráncfort. La cotización sigue registrando una caída de una cuarta parte en lo que va de año.
El director general ya ha logrado algunos avances, entre ellos la venta de una participación del 51% en su unidad de motores marinos Everllence para obtener liquidez. Unos 28.000 trabajadores han aceptado abandonar VW, como parte de una iniciativa ya anunciada para reducir la plantilla en 50.000 empleados en todo el grupo de aquí a 2030. VW también ha reducido su capacidad de producción de 12 millones de vehículos al año a una cifra más realista de 9 millones.
Los líderes sindicales no tardaron en oponerse a los nuevos planes. Estos “desestabilizan a nuestra plantilla y a las regiones en las que operamos”, según un comunicado conjunto del comité de empresa de la compañía y del sindicato IG Metall. “De llevarse a cabo dichos planes, nos opondríamos a ellos con todas nuestras fuerzas”.
Ver más: Volkswagen ve caer su rentabilidad en medio de la competencia china y los aranceles
Llevar a cabo recortes de plantilla en Volkswagen resulta difícil. Los representantes de los trabajadores ocupan la mitad de los puestos del consejo de supervisión del fabricante de automóviles, y el estado alemán de Baja Sajonia, que suele ponerse del lado de los sindicatos, cuenta con otros dos puestos.
VW “ha sufrido años de negligencia a la hora de reajustar la plantilla debido al control que ejercen el gobierno regional y los sindicatos”, afirmó Matthias Schmidt, analista independiente del sector del automóvil afincado cerca de Hamburgo. La competencia de los fabricantes chinos “está afectando con mayor dureza al gigante alemán”.
Lea más en Bloomberg.com













