Bloomberg — John Thornton parecía dispuesto el año pasado a dejar su cargo como presidente de Barrick Mining Corp. (B) después de un turbulento mandato de 12 años. En cambio, tomó el control frente a su histórico CEO y ahora impulsa una reinvención de una de las mayores productoras de oro del mundo.
Su plan está encontrando resistencia.
La propuesta del exbanquero de Goldman Sachs de escindir mediante una oferta pública inicial (OPI) las minas de la compañía canadiense en América del Norte enfrenta el rechazo de algunos de los principales inversores de Barrick, que no quieren reducir su participación en los activos más valiosos de la empresa.
La OPI probablemente será uno de los principales focos de atención de los accionistas cuando Barrick presente sus resultados trimestrales el lunes. Aunque la compañía planteó por primera vez el plan en diciembre, todavía no designó un CEO para la nueva empresa ni reveló dónde tendrá su domicilio legal.
Gestores de cartera de Van Eck Associates Corp. y Mackenzie Financial Corp. se comunicaron con Barrick en los últimos meses para expresar su oposición a la estrategia de Thornton. Franklin Equity Group también está en contra.
La frustración es tan elevada que al menos un inversor está reclamando públicamente la renuncia de Thornton. “Si me preguntan, sería bueno tener una salida elegante de este actual presidente y que entre otra persona”, dijo Benoit Gervais, gestor de cartera de Mackenzie, una subsidiaria de Power Corp. y décimo mayor accionista de Barrick.
La OPI podría ser la última oportunidad de Thornton para cambiar el rumbo de Barrick, una compañía minera que dirige desde 2014. Durante su gestión, las acciones de la empresa tuvieron un desempeño inferior al de sus rivales Newmont Corp. y Agnico Eagle Mines Ltd., y le costó aprovechar el histórico repunte del precio del oro. Barrick cayó al tercer puesto en producción mundial el año pasado, después de ser superada por Agnico.
Las dificultades de la compañía amenazan con empañar la reputación de un negociador y experto en relaciones corporativas que se hizo un nombre al frente de uno de los principales bancos de inversión del mundo, pero que no logró replicar un éxito similar como líder empresarial.
Esta nota se basa en entrevistas con más de dos docenas de ejecutivos, empleados actuales y antiguos de Barrick, banqueros y accionistas, muchos de los cuales pidieron no ser identificados porque no están autorizados a hablar públicamente.
A través de una portavoz externa, Thornton declinó hacer comentarios.
La OPI busca liberar el valor de las minas de oro de Barrick en Nevada y República Dominicana, que la dirección de la compañía sostiene desde hace tiempo que están lastradas por los activos más problemáticos de Barrick en África, Asia y Medio Oriente. A través de una nueva empresa que cotizaría en bolsa, Barrick conservaría el control mayoritario de los activos mientras ofrecería al público una participación minoritaria.
Las minas de Nevada vienen registrando una caída de la producción en los últimos años, pero el activo forma parte del mayor complejo minero de oro del mundo y aporta más de la mitad de las ganancias de Barrick. La OPI también incluiría el descubrimiento de Fourmile, que Barrick calificó como uno de los mayores hallazgos de oro de este siglo, y una mina en República Dominicana.
Los inversores sostienen que la reestructuración se produce a costa de ellos, ya que diluiría hasta un 15% su participación en las operaciones a favor de nuevos accionistas.
Los gestores de cartera de Van Eck, cuarto mayor accionista de Barrick, se reunieron al menos tres veces con ejecutivos de la compañía este año para manifestar su oposición.
De negociador a líder empresarial
Mucho antes de incorporarse a Barrick, Thornton ya se había consolidado como uno de los principales negociadores de Wall Street. El ejecutivo, de 72 años, ascendió dentro de Goldman al ampliar la presencia de la firma en Asia y Europa. Llegó a ser copresidente del banco cuando este salió a bolsa en 1999 y ocupó ese cargo hasta 2003.
Thornton integra los directorios de varias otras compañías, entre ellas Ford Motor Co., Lenovo Group Ltd. y Paramount Skydance Corp., y enseña liderazgo global en la Universidad de Tsinghua, en China. Un trabajo académico de 2021 lo ubicó entre las tres personas con mayor nivel de conexiones dentro de la red corporativa analizada.
La OPI propuesta es la culminación de una estrategia financiera que Thornton lleva años impulsando. Desde que asumió como presidente en 2014, buscó aumentar el valor de mercado de Barrick mediante la reducción de la deuda y un mayor foco en el flujo de caja libre. Mientras tanto, la producción de oro de la compañía cayó y muchas de sus operaciones más importantes tuvieron dificultades para alcanzar sus objetivos.

Thornton sostiene que la escisión permitirá a los inversores liberar el valor de los activos norteamericanos. “El mercado puede valorar directamente los activos y, dado que Barrick conservará una participación mayoritaria sustancial, todos nuestros inversores pueden beneficiarse”, dijo en la reunión anual de accionistas de Barrick en mayo.
El directorio atribuyó en gran medida el desempeño mediocre de Barrick al exCEO Mark Bristow, quien fue despedido en septiembre pasado después de incumplir durante 14 trimestres consecutivos las proyecciones internas.
Pero algunos inversores están insatisfechos con el liderazgo de Thornton. El presidente recibió solo 81,1% de aprobación de los accionistas, por debajo de los presidentes de Newmont y Agnico Eagle y muy por debajo del respaldo promedio de 91,8% que recibieron los directores de empresas que cotizan en bolsa el año pasado.
La cuestión de cómo estructurar la “Barrick de América del Norte” de Thornton es confusa, dijo Steve Land, gestor de cartera de Franklin Equity Group, una unidad de Franklin Resources, que posee más de US$500 millones en acciones de Barrick.
El complejo de Barrick en Nevada es copropiedad de Newmont, que amenazó con demandar a Barrick por una supuesta mala gestión de su empresa conjunta. La mayor productora de oro del mundo considera que una OPI requeriría su aprobación, informó Bloomberg News en febrero, citando a personas familiarizadas con el asunto.
“Simplemente me da dolor de cabeza”, dijo Land. “Imagino que no soy el único”.

Una reunión tensa en Londres
La idea de la OPI no surgió de la noche a la mañana. Thornton había discutido una separación del negocio norteamericano de Barrick al menos desde 2024, según personas que hablaron con él sobre el plan.
La propuesta cobró mayor fuerza el año pasado, cuando Barrick enfrentó varios reveses. El precio de sus acciones quedó rezagado frente al de sus competidores incluso cuando el precio del oro se disparó. En Mali, el gobierno militar cerró el gigantesco complejo Loulo-Gounkoto de la compañía y detuvo a empleados durante una disputa fiscal.
Estas presiones prepararon el terreno para una reunión decisiva en agosto pasado, cuando directores y altos ejecutivos se reunieron en el hotel Savoy de Londres para discutir cómo revitalizar la compañía. Michael Klein, exbanquero de Citigroup Inc. y asesor de confianza de Thornton, estuvo allí para presentar alternativas estratégicas al directorio y a la gerencia. Las propuestas incluían posibles fusiones, escisiones, adquisiciones y el plan de la OPI.
Bristow rechazó enérgicamente las propuestas de Klein y sostuvo que la compañía debía concentrarse en solucionar los problemas operativos de toda su cartera antes de considerar operaciones de fusiones y adquisiciones. El exCEO, que dirigía Barrick desde 2019, también acusó a Klein de presentar una imagen excesivamente negativa de la compañía. Thornton, mientras tanto, permaneció sentado y observó.

La respuesta de Bristow hizo poco por cambiar la opinión del directorio. El ejecutivo sudafricano ya había perdido la confianza de Thornton y de los directores, quienes lo responsabilizaban por no alcanzar los objetivos financieros y por no concretar adquisiciones. Sus preocupaciones también incluían la crisis en la mina de Barrick en Mali y lo que consideraban errores en la supervisión de las operaciones en Nevada, donde murieron cuatro trabajadores entre 2022 y 2025.
Un mes después de la reunión de Londres, Bristow dejó la compañía.
Mark Hill, director de operaciones del negocio de América Latina de la compañía, se convirtió en el nuevo CEO, y Thornton comenzó a rodear a Barrick de personas de su confianza. James McGuire, el nuevo asesor legal de Barrick, contratado en febrero, había representado anteriormente a Thornton y a su esposa en una disputa inmobiliaria con sus vecinos en Palm Beach, según documentos judiciales. Woo Lee, quien pasó varios años en la firma privada de asesoramiento corporativo de Thornton, JL Thornton & Co., antes de incorporarse a Barrick en 2014, fue designado director global de Asuntos Corporativos de Barrick.
En una respuesta enviada por correo electrónico a las preguntas, un portavoz de Barrick dijo que todos los nombramientos de la compañía se realizan “exclusivamente en función del mérito”.
Un plan de salida abandonado

Hasta el año pasado, los directores y accionistas de Barrick creían que Thornton se preparaba para dejar la compañía. Había incorporado al directorio a Ben van Beurden, exCEO de Shell Plc, como director principal, con la idea de que se convirtiera en su sucesor. Tras el despido de Bristow, quedó claro que Thornton no tenía intención de apartarse. De hecho, parecía estar tomando un mayor control sobre el rumbo de la compañía. En noviembre, el presidente llevó a Goldman Sachs a una reunión del directorio, sin informar previamente a los asistentes, para ayudar a avanzar en un camino hacia la OPI. Van Beurden renunció apenas tres meses después de convertirse en director independiente principal.
“Estamos buscando una explicación a la luz de la salida de Ben como director principal”, dijo Gervais, de Mackenzie Fund. Van Beurden era un “presidente muy competente y prometedor que, de hecho, tenía experiencia en dar vuelta una compañía. Pero estuvo en Barrick apenas un nanosegundo”.
El rechazo a la OPI es apenas el último foco de tensión en la relación entre Thornton y los accionistas. En 2024, la frustración de los inversores por su paquete salarial llevó a Barrick a quitarle el título de presidente ejecutivo. El cambio lo dejó como presidente, con una reducción de su remuneración básica de US$1,4 millones.
Mientras tanto, las preocupaciones sobre el gobierno corporativo de Thornton fueron tan grandes que el equipo de stewardship que representa a los inversores activos de BlackRock decidió no respaldarlo en la asamblea general anual de Barrick de 2025. El equipo señaló que, durante su gestión, el directorio había “demostrado no tener la capacidad de representar eficazmente los mejores intereses de los accionistas”.
Es posible que los accionistas no tengan voz sobre si la OPI avanza. Barrick no dijo si la escisión requiere una votación de los accionistas y solo señaló en su anuncio que la operación avanzará con “todas las aprobaciones necesarias”.
Las acciones de Barrick subieron hasta 4,2% cuando la compañía anunció en diciembre que estaba evaluando una OPI, pero en lo que va del año sus títulos prácticamente no registran cambios, mientras que Newmont acumula una suba de 13% y Agnico avanza alrededor de 5,5%.
La compañía sorprendió a los inversores con una producción de oro superior a la esperada durante los primeros tres meses de este año. Pero una OPI de los activos de Nevada no solucionará los problemas que la compañía enfrenta en sus minas, dijo Martin Pradier, analista de Veritas Investment Research. Aunque el CEO Mark Hill destacó una mejora en la moral del personal en el lugar durante la presentación de resultados del primer trimestre en mayo, las tasas generales de rotación de empleados todavía no habían mejorado.
“Los números no han sido buenos en Nevada”, dijo Pradier. “Si quieren mostrar esos activos a través de una nueva compañía, está bien, pero también deberían mostrar cómo van a mejorarlos. Y no he visto mucho de un plan ni de comunicación al respecto”.
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