Bloomberg Línea — El iPhone Duo de Apple Inc (AAPL) todavía no llega a las tiendas, pero ya las estimaciones de entrega de algunos pedidos se extendieron hasta enero de 2027 pocas horas después de abrirse la preventa este viernes.
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Presentado el 9 de septiembre, el primer teléfono plegable de Apple saldrá a la venta el 23 de octubre y tiene un precio inicial de US$1.999 en Estados Unidos.
El dispositivo tiene una pantalla exterior de 5,4 pulgadas y otra interior de 7,6 pulgadas que queda a la vista al desplegarlo.
La propuesta enlaza el formato de un teléfono convencional con una superficie más amplia para trabajar, jugar o utilizar varias aplicaciones. Para Apple, supone entrar en una categoría que otros fabricantes llevan años desarrollando.
Un lanzamiento tan esperado no siempre se explica por las ventas que pueda alcanzar o por la potencia de su procesador. A veces, la expectativa surge de una nueva forma de usar el dispositivo; otras, de la posibilidad de que una marca transforme una categoría que parecía haber alcanzado su madurez.
Los lanzamientos que cambiaron las reglas
El iPhone original, presentado en enero de 2007 y lanzado en junio de ese año, estableció uno de los principales precedentes.
Este dispositivo de pantalla táctil, reproductor de música y navegación por internet anticipó una forma distinta de interactuar con la tecnología móvil.
Antes de su llegada a las tiendas, compradores ya hacían fila para conseguirlo. El lanzamiento no solo impulsó un producto, también ayudó a redefinir el mercado de los teléfonos inteligentes. Un año después, el T-Mobile G1, también conocido como HTC Dream, marcó el inicio comercial de Android.
Su teclado físico deslizante y su pantalla táctil reflejaban una etapa en la que los fabricantes todavía exploraban cómo debía ser un smartphone.
La competencia que se consolidó entre los ecosistemas de Apple y Android determinaría buena parte de la evolución posterior del sector. La expectativa también podía construirse alrededor del diseño y el precio.
El Motorola Razr V3, lanzado en 2004, convirtió la delgadez y el acabado metálico en atributos de estatus, mientras que el OnePlus One, en abril de 2014, desarrolló una estrategia de acceso por invitación para vender especificaciones de gama alta a un precio inferior al de varios competidores.
Ambos casos dispositivos evidenciaron que el interés por un teléfono no depende exclusivamente de una innovación técnica, también puede surgir de su su disponibilidad o la percepción de que conseguirlo es una oportunidad excepcional.
La promesa de convertirlo en una tableta
Samsung volvió a elevar las expectativas con el Galaxy Fold. Presentado en 2019, el dispositivo prometía una pantalla que se desplegaba para convertirse en una superficie de tamaño similar a la de una tableta.
Era una respuesta a una limitación que los fabricantes llevaban años intentando resolver: aumentar el espacio de trabajo sin renunciar a un equipo que cupiera en el bolsillo. El lanzamiento del dispositivo también expuso los riesgos de presentar una categoría nueva, pues Samsung aplazó su llegada al mercado después de que varias unidades de prueba presentaran problemas en la pantalla.

La empresa anunció que necesitaba hacer mejoras antes de comercializarlo. Este episodio mostró que la innovación de hardware puede generar atención, pero también exige resolver cuestiones de durabilidad, software y facilidad de uso.
Desde entonces, los plegables han evolucionado hacia distintos formatos. Los modelos tipo libro priorizan una pantalla interior amplia; los de tipo concha buscan reducir el tamaño del equipo cuando está cerrado.
Más recientemente, los diseños anchos y los dispositivos con varias bisagras han ampliado las posibilidades de la categoría. Ahora, el iPhone Duo llega al mercado con una ventaja potencial: la integración entre el hardware y el software de Apple.
Sin embargo, su precio de entrada de casi US$2.000 limita su público inicial. Su éxito dependerá de si la pantalla adicional y las funciones asociadas justifican el costo frente a los plegables Android que ya compiten en ese segmento.
Una pantalla que se extiende
Entre los dispositivos que podrían ampliar esa competencia aparece el Galaxy Z Slide, un teléfono con pantalla extensible atribuido a Samsung.
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A diferencia de los plegables actuales, que despliegan un panel mediante una bisagra, un equipo enrollable o extensible aumentaría su superficie al deslizar parte de la pantalla fuera del cuerpo del teléfono.
Samsung Display ha mostrado tecnologías de pantalla extensible, pero la existencia de prototipos no equivale a un producto listo para la venta. Una filtración publicada en octubre de 2026 sitúa al Galaxy Z Slide entre los posibles lanzamientos de Samsung para 2027, junto con otros modelos de Galaxy Z.
La compañía no ha confirmado oficialmente el dispositivo ni su fecha de llegada, e incluso, informes anteriores habían apuntado incluso a un horizonte de 2028.
Si llega al mercado, uno de los principales desafíos será demostrar que una pantalla extensible ofrece ventajas concretas frente a un plegable. El mecanismo tendrá que ser resistente, el equipo deberá conservar un tamaño manejable y las aplicaciones tendrán que adaptarse al cambio de formato.













