Economía

Gerente del BanRepública: “Veremos una política algo menos expansiva en Colombia”

Bloomberg Línea habló con Leonardo Villar, gerente del Banco de la República de Colombia, quien comentó sobre inflación, crecimiento, reformas, cripto y se pronunció sobre la llegada de Alberto Carrasquilla a la Junta del Emisor.

Leonardo Villar, gerente del Banco de la República.
Por Andrés Garibello y Daniel Guerrero
15 de septiembre, 2021 | 07:00 AM

El 30 de septiembre será un día clave en materia económica en Colombia. Tras año y medio de estabilidad en tasas de interés del Banco de la República podría darse un movimiento alcista. Al menos así lo está esperando el mercado financiero en Colombia. Analistas esperan que en la Junta de septiembre se dé una subida en los tipos de intervención en, al menos, 25 puntos básicos.

En entrevista con Bloomberg Línea, el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, dio a conocer su visión con respecto del nivel actual de las tasas, el comportamiento de la inflación y sus expectativas, así como del mercado laboral, entre otros temas.

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Villar asegura que es muy probable que en los próximos meses se comience a ver una tasa de política monetaria menos expansiva, pero advierte que debe conciliarse el nivel de la tasa en un punto que evite el desanclaje de las expectativas de inflación, pero que mantenga el impulso a la economía.

Se refirió, además, al nombramiento del exministro de Hacienda Alberto Carrasquilla en la Junta del Emisor. No le ve inconveniente al reciente paso por el Gobierno de Iván Duque y no cree que sean necesarios los cambios en la forma de selección de los codirectores del Emisor, ni siquiera en casos tan atípicos como el sucedido durante el actual periodo presidencial cuando el primer mandatario eligió a los cinco codirectores que acompañan al gerente general y al ministro de Hacienda en la Junta.

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Villar también comentó sobre las lecciones que les dejó a los banqueros centrales la pandemia, no solamente en lo relacionado con la operación del propio banco, sino también en materia de política monetaria, en donde ve avances significativos en materia de pagos digitales. Además, el gerente del banco dio a conocer su visión sobre las ventajas y desventajas de regular los criptoactivos en Colombia.

Bloomberg Línea: Un tema que atañe, no solamente a Colombia, sino al mundo, es la inflación. En el país, ya superó ampliamente el rango del 2% al 4%. ¿Qué tanto eso acelera la intención de la Junta por reducir el estímulo monetario?

Leonardo Villar: Como usted dice, el aumento de la inflación se ha presentado de una forma bastante generalizada en América Latina y en el mundo en general, incluso en Estados Unidos, en donde está en este momento bastante más alta que en Colombia.

El diagnóstico que tiene la mayor parte de los analistas sobre el aumento de inflación a nivel global responde, por un lado, a fenómenos de oferta, en particular, a un aumento enorme en los costos relacionados con la logística y el transporte. Por otro lado, unido al repunte de la actividad económica global se ha generado un aumento de precios de los commodities muy importante que nos está afectando a todos simultáneamente. La expectativa es que sea un fenómeno de duración relativamente corta y que durante el 2022 se revierta plenamente.

La preocupación que tienen todos los países, y que también tenemos en Colombia, es que el aumento transitorio de los precios aumente las expectativas y termine generando presiones más persistentes de inflación, razón por la cual la Junta, en la más reciente reunión de política monetaria, que fue ya hace más de un mes, manifestó que se estaba agotando el campo para tener una política monetaria tan expansiva como la que hemos tenido el último año y medio. Esto significa que probablemente durante los próximos meses podremos ver una política algo menos expansiva que la actual.

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Los avances de la variante Delta han incrementado las incertidumbres en torno a la recuperación de las economías en el mundo y eso podría llevar a un estancamiento de las economías, entre ellas la de Colombia en un escenario de precios altos y crecientes. ¿Cuál cree que debería ser la posición de la política monetaria en un escenario de estanflación como el que se plantea?

En este momento, tal como ha sucedido el último año y medio, las decisiones tienen que ser tomadas en un escenario de alta incertidumbre.

La proyección que tenemos, y que divulgamos en el más reciente informe de política monetaria es un crecimiento de 7,5%, que es muchísimo más alta que la que teníamos unos meses atrás, pero ciertamente con unos riesgos muy fuertes como los que usted menciona.

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Son riesgos que podrían ser al alza, como también a la baja. Entre los riesgos a la baja está la posibilidad de una nueva oleada de la pandemia y en particular asociada a la variante Delta. Lo que en cualquier caso parece sugerir la evidencia de lo que está pasando en el resto del mundo con esta variante, es que tiene un impacto sanitario complejo, sobre el que debemos tener cuidado. Pero sus impactos económicos son bastante menores de los que vimos, por ejemplo, en el segundo trimestre del 2020 porque las sociedades han aprendido a manejar de una mejor manera la situación del aislamiento social sin que tenga impactos tan fuertes en el desempeño económico.

Las expectativas de inflación a uno y dos años aún están cercanas a la meta del 3%, pero han comenzado a subir ligeramente hacia el 3,3%. ¿Eso enciende las alertas de la Junta para evitar que se vayan a desanclar o qué nivel considera usted comienza a ser preocupante para hablar de desanclaje de las expectativas?

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Ciertamente el aumento de las expectativas ha sido leve, cuando uno las mira para 2022, o a plazos más largos, y eso tranquiliza. Pero ha habido un aumento y en este momento las expectativas se ubican algo por encima de la meta del 3%, lo cual es una de las varias consideraciones que tuvimos para decir que el espacio para mantener una política monetaria tan expansiva se estaba reduciendo.

El mercado laboral se recupera a un menor ritmo que la economía, ¿qué está esperando de la tasa de desempleo para el cierre del año y de qué dependerá que pueda consolidarse una senda de recuperación?

Claramente el mercado laboral es uno de los puntos de preocupación grandes. La recuperación que se vio durante el primer semestre de este año en materia de actividad económica no se reflejó de manera proporcional en recuperación del empleo. Este se había recuperado de manera fuerte en el segundo semestre del 2020, pero se estancó durante el primer semestre de 2021. Afortunadamente, los datos más recientes que conocemos, correspondientes al mes de julio, son algo mejores, pero seguimos teniendo tasas de desempleo extraordinariamente altas y niveles de empleo que están por debajo de los niveles prepandemia en más de 1,3 millones de personas.

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El pobre comportamiento de los indicadores laborales se constituye en argumento para mantener una política monetaria expansiva, pero debe conciliarse con las presiones inflacionarias y los cambios en las expectativas de inflación que se están presentando, que llaman a una moderación en la postura expansiva de esa política. Se trata de que podamos seguir impulsando la economía y el empleo y, al mismo tiempo, evitar que se generen desequilibrios inflacionarios o de otro tipo que puedan hacer que la recuperación deje de ser sostenible.

La Reforma Tributaria se sancionó, pero aún existe la necesidad de una reforma tributaria estructural. ¿Usted cómo se imagina esa reforma y qué considera que debe tener esa reforma?

Yo no quisiera opinar desde mi posición en el Banco de la República de elementos tributarios específicos o los aspectos de política tributaria más allá de los que nos incumben como autoridad monetaria y como parte de los actores que buscan garantizar la sostenibilidad de la economía colombiana en el mediano y largo plazo.

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El propio Gobierno ha dicho de forma clara que la reforma aprobada es un paso importante, que va a producir más del 1% del PIB de ingresos adicionales a partir del 2023, pero no es suficiente para garantizar la magnitud del ajuste que se requiere a lo largo de los próximos años y que por lo tanto va a tener que ser complementada con medidas en el frente tributario y en el frente del gasto público.

Lo cierto es que hoy tenemos un déficit que va a ser probablemente récord histórico porque será mayor incluso al del 2020. En el 2022 el Gobierno está proyectando un déficit del 7% del PIB que seguiría siendo de los más altos en muchísimos años, si excluimos 2020 y 2021. Esto ha generado un aumento en el nivel de deuda pública que si no se ajusta puede llevarnos a situaciones en las que el pago de intereses sobre esa deuda empiece a crecer cada vez más rápido y haga más exigente el nivel de ajuste que se requiere.

Entonces como lo ha dicho el propio Gobierno va a ser muy importante que la reforma aprobada en estas semanas sea complementada con medidas adicionales a futuro.

Se criticó el hecho de que exministro Alberto Carrasquilla volviera a la Junta tan poco tiempo después de salir del Ministerio de Hacienda. ¿Ve inconvenientes al paso de funcionarios de gobierno a la Junta del banco en un lapso tan corto?

No. Yo le puedo dar dos opiniones. Primero, el hecho de que hayamos enfrentado unos retiros de varios miembros de la Junta durante los últimos años es desafortunado porque genera cambios más frecuentes de los que serían deseables. Afortunadamente los nombramientos han sido de personas de las mejores cualidades. En el caso de Alberto Carrasquilla es una persona que fue gerente técnico del Banco de la República, que ha sido comprometido con las funciones del banco central y sus objetivos constitucionales y que, además, conoce el Estado mejor que nadie. En ese sentido no tengo ninguna preocupación.

Segundo. El hecho de que los miembros de la Junta hayan estado en el Gobierno no es nuevo. Son muchos los ejemplos de personas que han entrado a la Junta después de participar en el Gobierno. Eso está perfectamente admitido en las reglas y ha sido una práctica bastante común desde que se creó el banco central independiente. Desde ese punto de vista tampoco tengo preocupación alguna.

“El hecho de que los miembros de la Junta hayan estado en el Gobierno no es nuevo. Son muchos los ejemplos de personas que han entrado a la Junta después de participar en el Gobierno”

¿Para evitar suspicacias con respecto a la independencia de la Junta vería conveniente buscar cambios en la norma que la rige para evitar que el presidente pueda hacer más de los dos cambios que contempla la Constitución? Es decir, que ante una renuncia el reemplazo lo elija la Junta o se diseñe otro mecanismo.

Me parece que el Banco de la República ha funcionado bien y las normas son las adecuadas. No creo conveniente entrar a reformar detalles de lo que no muestra ninguna falla manifiesta. Como dicen los americanos: lo que no está roto mejor no trate de arreglarlo.

Adicional a la reforma tributaria, ¿qué otras reformas cree que debe haber de aquí en adelante? ¿Cuáles son los debates que debe asumir Colombia a corto plazo?

Hay debates de gran importancia que tendrán que venir en el futuro. El tema pensional es de una importancia social enorme y de unas implicaciones económicas también muy grandes. Colombia es un país que gasta muchísimo en pensiones y que tiene una cobertura muy baja, inaceptablemente baja, cuyas implicaciones sociales serán cada vez más notorias por la sencilla razón de que somos una sociedad que se está envejeciendo. En algún momento tendrá que enfrentarse el reto de una reforma en ese frente.

En el plano laboral hay elementos nuevos que se vieron a raíz de la pandemia y en algunos de ellos se han venido haciendo ajustes, pero muy probablemente va a ser necesario seguir avanzando para facilitar temas como el trabajo flexible y virtual en un contexto de reducción de la informalidad. Creo que muchos hemos aprendido que son posibilidades totalmente razonables que funcionan adecuadamente y que las normas laborales deben adaptarse para que podamos seguir haciéndolo en los ambientes y con los requerimientos que lo permitan de una forma productiva y a la vez amable con los trabajadores.

¿Estaría de acuerdo con un aumento de la edad de jubilación?

Sobre esos temas hice propuestas en el pasado, pero en ese entonces yo tenía una posición distinta a la de gerente del Banco de la República. No quiero como gerente opinar en ese frente, cuya responsabilidad corresponde al Gobierno y al Congreso. Sólo diría que el tema pensional es crítico para el desarrollo social, que es importante tener en cuenta que la estructura demográfica del país está cambiando rápidamente hacia una sociedad más vieja, que los colombianos tienen una cobertura pensional extremadamente baja y que el sistema que hoy tenemos genera costos fiscales excesivos.

“Sólo diría que el tema pensional es crítico para el desarrollo social, que es importante tener en cuenta que la estructura demográfica del país está cambiando rápidamente hacia una sociedad más vieja”

Técnicos del Banco de la República han elaborado documentos en los que se plantea la implementación de salarios mínimos diferenciales por regiones. ¿Cree que es hora de que Colombia dé ese debate?

Son documentos técnicos que analizan las implicaciones de alternativas de política, pero no son posiciones del Banco de la República, sino de sus autores. El banco central se ha caracterizado por tener un equipo técnico de muy alta calidad con un grupo de funcionarios dedicados a la investigación. Ellos aportan ideas al debate público, pero cuando lo hacen no lo hacen a nombre ni de la Junta, ni del gerente, sólo a nombre de los autores de los documentos.

Hace un par de juntas hablaron de que no había necesidad de acumular más reservas internacionales, dado que los DEG ingresaron, pero se vendieron al Gobierno. Se podría pensar que el debate eventualmente se podría revivir, el de si acumular más reservas o no…

La parte más interesante de la venta que le hicimos al Gobierno es que no implicó caída en las reservas internacionales con respecto a lo que teníamos anteriormente. En realidad, lo que pasó es que el 23 de agosto recibimos por cuenta de una emisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) el equivalente a US$2.890 millones y en eso nos aumentaron las reservas internacionales.

Eso fue simplemente la contrapartida de la decisión del FMI en la cual también participamos en conjunto con los otros 189 miembros del FMI. Ocho días después de recibir esos recursos se los vendimos al Gobierno. Lo que dijimos es que esa decisión fue facilitada por un diagnóstico según el cual consideramos que el nivel de reservas era adecuado desde antes de que recibiéramos la emisión del FMI y que por lo tanto podíamos proceder a la operación que hicimos con el Gobierno. Hacia adelante la evaluación de si acumular o no reservas seguirá siendo un debate rutinario. Pero en lo que se refiere a las operaciones realizadas a finales de agosto con el FMI y con el Gobierno es claro que, si se miran esas operaciones en su conjunto, las reservas se mantuvieron inalteradas.

Estas operaciones fue un gran ejemplo de coordinación. El Banco trasladó al Gobierno la liquidez internacional que recibió del FMI mediante una venta de dólares a cambio de TES que el gobierno tenía a su disposición en la Tesorería. El pago con esos TES le sirve al Banco para la política monetaria, le mejora la perspectiva de rentabilidad y no implica ningún tipo de emisión monetaria ni de financiamiento directo del gobierno. Se trató por lo tanto de una buena decisión para las dos partes.

¿Cuál es la posición del Emisor frente a los criptoactivos? La Superfinanciera adelanta un sandbox de prueba, pero ¿cree que Colombia debe entrar a regularlo? ¿Qué ganaría o qué perdería si lo hace?

Creo que el tema de los criptoactivos es algo que debe mirarse desde muchos puntos de vista. Es muy positivo el trabajo que se está haciendo bajo el liderazgo de la Superintendencia Financiera con las areneras que permiten que, en un espacio muy controlado por el regulador, se puedan detectar posibles elementos positivos de esos criptoactivos que puedan ser desarrollados en beneficio del sistema financiero y de la economía en general, y que, a la vez, permitan identificar los riesgos que conllevan las transacciones con ese tipo de activos.

Uno de los riesgos más reconocidos en las operaciones con criptoactivos es el de la dificultad de mantener la trazabilidad. Que las transacciones con criptoactivos se pueden convertir en mecanismos para hacer lavado de dinero y encubrimiento de operaciones ilegales que, por supuesto, debemos prevenir. No tengo duda en que la ampliación del uso de los criptoactivos, y en particular, su eventual ingreso al sector financiero, requiere una regulación muy cuidadosa.

“Uno de los riesgos más reconocidos en las operaciones con criptoactivos es el de la dificultad de mantener la trazabilidad. Las transacciones con criptoactivos se pueden convertir en mecanismos para hacer lavado de dinero y encubrimiento de operaciones ilegales que, por supuesto, debemos prevenir”.

¿En el caso del banco central cuáles son las lecciones y qué cambió la pandemia para siempre en la política monetaria?

Hay lecciones que van desde la forma de trabajar en el día a día del banco, la capacidad de trabajar virtualmente, que ha sido una sorpresa muy positiva en medio de las dificultades, hasta lecciones en materia de política monetaria y de intervención en los mercados que fueron muy positivas también. En Colombia y en otras partes del mundo la política monetaria pudo actuar de una forma audaz, fuertemente contracíclica. La actuación del Banco fue capaz de resolver problemas en los mercados que en algún momento no estaban funcionando de manera adecuada y ayudar a una recuperación de la economía de una manera mucho más rápida de lo que habría sido posible sin las medidas contracíclicas que se adoptaron.

Pero hay también temas más operativos en los que podemos sacar lecciones y tienen que ver con la importancia de promover mecanismos de pago digital, de facilitar esquemas que en otros países están muy avanzados y aquí apenas empiezan a desarrollarse como los esquemas de pago inmediato a través de plataformas centralizadas interoperables por parte de todas las entidades financieras.

Son temas que pueden ayudar a que en situaciones como las vividas durante la pandemia, toda la infraestructura de pagos funcione aún mejor de lo que funcionó en el caso colombiano, con un mayor desarrollo del comercio electrónico y con un sistema de pagos electrónicos más fluido y de más bajo costo. Los retos siguen siendo grandes y la pandemia nos mostró lo importante que es avanzar en forma decidida en este campo.

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