Masayoshi Son, presidente y CEO de SoftBank Group Corp., hablando en Tokio durante un anuncio de ganancias virtuales, organizado en Naha, Japón, el martes 8 de febrero de 2022.
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Para compensar la pérdida neta récord de SoftBank Group Corp. (9984) de 3,16 billones de yenes (US$23.400 millones) en este trimestre, el CEO de la compañía, Masayoshi Son ofreció dos regalos a los inversores. El primero es una recompra de acciones por valor de US$3.000 millones. El segundo es una lección de historia feudal japonesa.

En una presentación de resultados sombría, Son incluyó un famoso retrato de Tokugawa Ieyasu elaborado tras la desastrosa derrota en la batalla de Mikatagahara en 1573. El cuadro (conocido como Shikamizo) muestra la cara de dolor del señor feudal y al parecer fue encargado por el futuro shogun para que no olvidara su humillante retirada y su destrucción casi total.

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Estos son sentimientos claramente compartidos por Son. “Hemos perdido 6 billones de yenes en seis meses”, dijo Son. “Yo también quiero reflexionar sobre esto y que me sirva de recordatorio”.

Imagen de la derrota. Bloomberg
Retrato de Tokugawa Ieyasu
(1er Shogun del Shogunato Tokugawa) 
"El ceño fruncido” tras la batalla de Mikatagaharadfd

Se trató de un momento inusual de remordimiento por parte del fundador de SoftBank, que hace dos años pareció compararse menos prudentemente con Jesucristo para defenderse de los críticos que malinterpretaban sus estrategias. Su discurso del lunes fue deliberadamente deprimente. Omitió mostrarse animado por la futura OPI del diseñador de chips Arm Ltd., y anunció que está en conversaciones para que alguien le quite de encima la gestora de activos Fortress Investment Group. Los huevos de oro danzantes y los unicornios que sobrevuelan el “Valle del Coronavirus” de anteriores presentaciones no estaban a la vista.

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También lanzó una advertencia a nivel interno, anunciando recortes de costos “sin precedentes” en todo SoftBank que pueden provocar pérdidas “dramáticas” de puestos de trabajo que van desde los empleados subalternos hasta los más veteranos, desde el back office (empleados que realizan tareas destinadas a gestionar la propia empresa y que no tienen contacto directo con el cliente) hasta el front office (parte de una empresa que entra en contacto con los clientes, como los departamentos de marketing, ventas y servicios). Dijo que no habría “sacred cows” (expresión para referir a algo que se considera inmune a los cuestionamientos o a las críticas).

Quizá sea lo mínimo que se puede esperar tras un trimestre desastroso. Su Vision Fund registró una pérdida de 2,33 billones de yenes. Esto siguió a lo que entonces fue una pérdida récord de 2,2 billones de yenes en los tres meses anteriores, al desplomarse las elevadas valoraciones de las compañías tecnológicas. Su segundo Vision Fund tiene US$10.000 millones de pérdidas.

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Son anunció una nueva política de “mayor disciplina de inversión” y dijo que está resistiendo el impulso de comprar la caída, a diferencia de Warren Buffett, que pasó de ser un vendedor neto de acciones a un comprador en el trimestre más reciente con US$3.800 millones en compras. “Hay que evitar, sobre todo, que nos hundamos del todo”, dijo Son. “Entiendo el deseo de impacientarse mientras los precios están baratos, pero si lo hacemos podríamos sufrir una herida grave de la que no podamos recuperarnos”.

Teniendo en cuenta su reciente historial de inversiones, eso podría ser prudente.

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Lo que significa, sin embargo, es que Son corre el riesgo de comprar mucho y vender poco. El lunes anunció que recientemente vendió la mayor parte de su participación en Uber Technologies Inc. (UBER) y toda la plataforma inmobiliaria online china KE Holdings (2423). Las nuevas inversiones en el trimestre más reciente fueron de sólo US$600 millones, lo que supone un sorprendente 97% menos que hace un año.

Hay poca necesidad de nuevas inversiones, dijo Son. Con 473 empresas en cartera, ya tiene un montón de huevos de oro y tal vez uno de ellos finalmente crezca al nivel de una apuesta anterior de SoftBank, Alibaba Group Holding. (BABA) Los futuros gigantes de la era de la inteligencia artificial se encuentran dentro de ese grupo, considera Son, y sólo necesita que uno o dos de ellos tengan éxito. También lamentó la reciente tendencia de los líderes de las startups a sobrevalorar sus empresas, e insinuó que la billetera de la compañía seguirá cerrada hasta que las valoraciones privadas bajen.

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La historia de Tokugawa Ieyasu es también una historia de redención. Tras su dolorosa derrota, consolidó el poder, sobrevivió a la mayoría de sus oponentes y compañeros, y pasó a ganar la decisiva batalla de Sekigahara para convertirse en el gobernante de un Japón unificado. El shogunato Tokugawa duró 265 años, un lapso de tiempo similar a la visión de 300 años de Son.

Por supuesto, los Tokugawa tardaron más de 25 años después de la derrota en llegar a la cima. Pero Son (con 64 años, sólo cuatro más que Tokugawa cuando se convirtió en Shogun) reiteró sus intenciones de seguir al frente de SoftBank para corregir los errores que, según él, ha cometido con los inversores.

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Si lo consigue, será un caso para los libros de historia.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.

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