Bloomberg Línea — El Atlántico se acerca al pico de su temporada ciclónica sin haber producido todavía un solo huracán en 2026, una situación que podría llevar al próximo fin de semana a establecer un nuevo récord de la era satelital, iniciada en 1966.
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La temporada ha generado hasta ahora cinco tormentas con nombre —Arthur, Bertha, Cristobal, Dolly y Edouard—, pero ninguna ha alcanzado la fuerza de huracán, que comienza cuando los vientos sostenidos llegan a 74 millas por hora (119 km/h).
El dato adquiere mayor relevancia porque el 10 de septiembre es el pico climatológico de la temporada atlántica, que oficialmente se extiende del 1 de junio al 30 de noviembre. En promedio, el primer huracán se forma alrededor del 11 de agosto y una temporada completa produce 14 tormentas con nombre, siete huracanes y tres huracanes mayores.
Si el Atlántico permanece sin huracanes hasta el 11 de septiembre, 2026 también igualará la fecha más tardía registrada para la aparición del primero en la era satelital, desde Gustav y Humberto, en 2002 y 2013, respectivamente.
Y por ahora, no hay señales inmediatas de que ese escenario vaya a cambiar. El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC) no prevé la formación de ningún ciclón tropical en el Atlántico, el Caribe o el golfo de México durante los próximos siete días.
En X, el meteorólogo Chris Martz advirtió que la anomalía va más allá del récord de la era satelital: si el Atlántico llega al próximo sábado sin formar un huracán, “será la primera vez desde 1941” que ocurre algo similar. Sin embargo, el experto explicó que los registros de aquella época podrían haber pasado por alto algún sistema.
¿Por qué no se han formado huracanes?
La principal explicación está a miles de kilómetros, en el Pacífico ecuatorial, donde se ha fortalecido el fenómeno de El Niño.
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Este patrón climático modifica la circulación de la atmósfera y favorece un aumento de los vientos en altura sobre el Atlántico. La diferencia entre la velocidad y dirección de los vientos según la altura, conocida como cizalladura vertical, dificulta que las tormentas tropicales mantengan una estructura organizada y puedan intensificarse.
Fechas más tardías de formación del primer huracán en el Atlántico:
| 2002 | Gustav | Sept. 11 |
| 2013 | Humberto | Sept. 11 |
| 1984 | Diana | Sept. 10 |
| 2001 | Erina | Sept. 9 |
| 1967 | Arlene | Sept. 2 |
| 1988 | Debby | Sept. 2 |
| 2022 | Danielle | Sept. 2 |
Para que un ciclón tropical se fortalezca, su circulación debe permanecer relativamente alineada desde la superficie hasta las capas superiores de la atmósfera.
Una cizalladura fuerte puede inclinar esa estructura y desplazar el aire cálido que alimenta al sistema, frenando su desarrollo, según explican agencias científicas.
El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos señaló en agosto que El Niño se estaba fortaleciendo y que existía una probabilidad superior al 90% de que alcanzara una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno boreales de 2026-2027.
La temporada ya venía, además, con una previsión de actividad inferior a la habitual. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) mantenía en agosto su pronóstico de una temporada por debajo de lo normal, en línea con las condiciones asociadas a El Niño. Pero un arranque de temporada no equivale a que terminará igual.
La historia ofrece ejemplos de temporadas que comenzaron tarde y terminaron siendo activas. En 1992, una temporada por debajo de lo normal, la primera tormenta con nombre fue Andrew, que golpeó el sur de Florida como huracán de categoría 5. En años de El Niño muy fuerte también hubo ciclones tardíos: Erika, de categoría 3, en septiembre de 1997, y Debby, de categoría 4, en 1982.
Octubre también puede producir sistemas peligrosos, especialmente en el Caribe occidental y el golfo de México, donde las aguas cálidas pueden favorecer una rápida intensificación si las condiciones atmosféricas se vuelven favorables, como Wilma (2005), Michael (2018) y Milton (2024), que siguieron variantes de ese patrón.
La temporada oficial se extiende hasta el 30 de noviembre, por lo que el récord, coinciden los expertos, no un motivo para bajar la guardia.









