BID prevé desaceleración del crecimiento económico en Latam en 2026 por incertidumbre global

El BID ve un entorno externo caracterizado por un aumento en las tensiones geopolíticas, cambios en las políticas comerciales y un alza en las tasas de interés mundiales.

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03 de marzo, 2026 | 03:25 PM

Bloomberg Línea — El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) proyecta que la economía de Latinoamérica enfrentará una desaceleración en 2026 ante la renovada incertidumbre global.

El BID estima que América Latina y el Caribe creció un 2,2% en 2025 y espera que el PIB se expanda un 2,1% en 2026, en línea con su promedio de largo plazo.

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Para el organismo, el crecimiento de Latinoamérica “es insuficiente para cerrar las brechas de ingresos”, según el Informe macroeconómico 2026: Resiliencia y perspectivas de crecimiento en una economía global cambiante.

Ver más: Las economías que más crecieron en 2025 en Latinoamérica, según último ajuste de multilaterales

Explica que, de cara al futuro, la región enfrentará el doble desafío de preservar la estabilidad macroeconómica y, al mismo tiempo, “abordar profundas limitaciones estructurales”.

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Entre ellas, se refiere al bajo crecimiento de la productividad, los rápidos cambios demográficos que limitan cada vez más la expansión impulsada por la fuerza laboral y la baja resiliencia ante fenómenos meteorológicos extremos.

Además, cita los riesgos asociados a la transición hacia niveles más bajos de emisión.

“A medida que desaparece el impulso demográfico favorable, la productividad cobra protagonismo como motor de crecimiento”, dijo el BID. “Será esencial aprovechar las oportunidades emergentes fomentadas por la tecnología y las materias primas para sostener un crecimiento más resiliente e inclusivo”.

Latinoamérica enfrenta un nuevo período de bajo crecimiento, con altos niveles de deuda pública. De hecho, la deuda pública promedio en la región se sitúa en el 59% del PIB.

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Las proyecciones, de acuerdo con el BID, oscilan entre el 57% y el 66% del PIB para 2028 en escenarios base y de estrés.

Entre tanto, el aumento en los pagos de intereses ya ejerce una presión creciente sobre las finanzas públicas y las cuentas externas.

Del lado positivo, según el BID, las condiciones del mercado laboral en América Latina y el Caribe mejoraron notablemente en 2025, mientras que la inflación ha sido en gran medida contenida y la confianza de los inversores ha mejorado, “tal como lo reflejan unos costos de endeudamiento históricamente bajos”.

“América Latina y el Caribe ha navegado la incertidumbre global con resiliencia, apoyada en marcos fiscales y monetarios que han contribuido a contener la inflación y sostener la estabilidad macroeconómica”, dijo en un comunicado Laura Alfaro Maykall, economista jefe y consejera económica del BID.

De cara al futuro, dice que los países “deben acelerar el crecimiento impulsado por la productividad, fortalecer las finanzas públicas y aprovechar las nuevas oportunidades que ofrecen la digitalización, la inteligencia artificial y la energía para elevar los niveles de vida y construir economías más resilientes e inclusivas”.

La estimación del BID es que el crecimiento mundial fue del 2,9% en 2025 y para este año se desaceleraría al 2,8%.

Ver más: Carry trade seguirá siendo la apuesta “favorita” del mercado en Latinoamérica en 2026: Citi

Proyecciones del Banco Mundial

En enero, el Banco Mundial proyectó que el crecimiento de América Latina y el Caribe “aumentará gradualmente” en los próximos dos años y alcanzaría 2,3% en 2026 y 2,6% en 2027.

La estimación del Banco Mundial es que la economía de Latinoamérica y el Caribe se expandió un 2,2% en 2025, por debajo del 2,4% del 2024.

La economía de mejor desempeño este año sería la de Guyana, que crecería un 19,6%, seguida por República Dominicana (4,5%), Panamá (4,1%) y Argentina (4%).

Sobre Argentina, el Banco Mundial advirtió que el crecimiento se moderará, ya que la incertidumbre política interna observada a finales de 2025 afectará la demanda interna y el desempeño de la economía en 2026.

El peor desempeño en la región lo registrarán Bolivia (-1,1) y Jamaica (-2,3%).

Después de una contracción del 2%, Haití crecería un 2% este año.

Según el Banco Mundial, las perspectivas de América Latina enfrentan riesgos por posibles alzas arancelarias y cambios en el T-MEC.

Explica que “si se produjeran nuevos aumentos arancelarios o si los resultados de la revisión de 2026 del Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá se tradujeran en restricciones al comercio, la actividad regional se vería afectada”.

Además, indica que México es particularmente vulnerable a esta situación dados sus estrechos vínculos económicos con Estados Unidos.

Otro riesgo es la volatilidad de los mercados financieros que podrían amplificar las vulnerabilidades existentes.

A estos riesgos se suma un menor crecimiento global, caída de precios de materias primas, menor flujo de remesas, altos niveles de deuda y efectos del cambio climático.

Según el Banco Mundial, un aspecto positivo es que la adopción de la inteligencia artificial podría impulsar la productividad dentro de la región, aunque también puede causar perturbaciones en los mercados laborales de la región.

Los países más beneficiados por su irrupción serían aquellos que cuentan con “una fuerza laboral más educada y, por lo tanto, están mejor posicionados para aprovechar los beneficios de esta nueva tecnología”.

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