Brasil registra la tasa más baja de deforestación del Amazonas, lo que supone un triunfo para Lula

Este descenso supone un cambio radical con respecto a los años del mandato del expresidente Jair Bolsonaro —padre de Flávio—, cuando la deforestación alcanzó su nivel más alto en 15 años.

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Brasil registra la tasa más baja de deforestación del Amazonas, lo que supone un triunfo para Lula.
Por Simone Iglesias - Augusta Saraiva

Bloomberg — Brasil registró la tasa de deforestación de la Amazonía más baja de la historia durante el último año, lo que ha permitido al presidente Luiz Inácio Lula da Silva atribuirse el mérito de un éxito en una cuestión clave que ha ocupado un lugar central en su programa electoral.

La pérdida de bosque se redujo en un 41,8 %, hasta alcanzar la superficie más pequeña desde que se iniciara el seguimiento por satélite en 1988, según anunciaron funcionarios del Gobierno en una rueda de prensa celebrada el viernes en Brasilia. La deforestación se redujo a 3.335 kilómetros cuadrados (1.288 millas cuadradas) en los 12 meses transcurridos hasta julio, según datos del Ministerio de Medio Ambiente de Brasil.

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Fotógrafo: Jonne Roriz/Bloomberg

Estos resultados se dan a conocer menos de dos semanas antes de que Lula se enfrente al senador Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Lula ha ido subiendo en las encuestas tras la inesperada victoria en primera vuelta del candidato de la derecha.

Este descenso supone un cambio radical con respecto a los años del mandato del expresidente Jair Bolsonaro —padre de Flávio—, cuando la deforestación alcanzó su nivel más alto en 15 años. Su Gobierno desmanteló la estructura de gestión del Fondo Amazónico, que recibe donaciones internacionales para la conservación forestal, y abandonó un plan federal contra la deforestación que había sido una piedra angular de los esfuerzos de Brasil por proteger la selva tropical.

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Desde su regreso al poder en 2023, Lula ha restablecido la normativa, reactivado el Fondo Amazónico y reforzado la aplicación de la legislación medioambiental. Su Gobierno ha actuado contra la minería ilegal y el desbroce de tierras, ha restringido el acceso al crédito rural para las propiedades con infracciones medioambientales y ha creado millones de hectáreas de áreas protegidas, desde unidades de conservación hasta tierras indígenas.

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Estas medidas han ido acompañadas de un descenso constante de la destrucción forestal. La deforestación amazónica se redujo un 31 % en 2024 con respecto al año anterior, tras haber descendido más de un 20 % en 2023.

“Nuestro objetivo sigue siendo alcanzar la deforestación cero para 2030″, afirmó Lula en una publicación en X tras la divulgación de los datos.

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Sin embargo, este mínimo histórico de este año se ha anunciado en un momento en que los incendios se intensifican en la Amazonía, avivados por El Niño, el cambio climático y la actividad humana. El número de incendios en el estado brasileño de Amazonas se ha disparado un 253% en comparación con el mismo periodo del año pasado, según datos oficiales. Se ha desplegado un grupo de trabajo de bomberos para controlar los incendios.

El ministro de Medio Ambiente, João Paulo Capobianco, declaró el viernes que se han logrado avances en la contención de los incendios, pero que los incendios provocados están obstaculizando nuevos progresos. “Estamos investigando una posible relación entre los incendios provocados deliberadamente y las elecciones”, afirmó.

Los nuevos datos sobre la deforestación suponen un logro histórico, señaló Marcio Astrini, secretario ejecutivo del Observatorio del Clima, una red de organizaciones ecologistas. “Sitúan a Brasil a la vanguardia de los esfuerzos para proteger los bosques y demuestran al mundo que, con voluntad política, es posible frenar la deforestación y las emisiones de gases de efecto invernadero”.

La carrera presidencial ha puesto en el punto de mira el futuro de la política medioambiental de Brasil. Las organizaciones de defensa del medioambiente han advertido de que una victoria de Bolsonaro podría poner en peligro los avances recientes, señalando el historial del Gobierno de su padre y las propuestas que podrían debilitar la supervisión medioambiental.

Estos resultados también podrían proporcionar al Gobierno de Lula argumentos de peso en sus negociaciones comerciales con EE.UU. En el marco de su investigación de un año de duración sobre Brasil en virtud de la Sección 301, el Representante de Comercio de EE.UU. ha acusado al país sudamericano de no haber aplicado históricamente su marco legal contra la deforestación ilegal, lo que se suma a su lista de motivos para justificar la imposición de aranceles punitivos a los productos brasileños.

--Con la colaboración de Fabiano Maisonnave.

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