Bloomberg Línea — Latinoamérica puede convertirse en un proveedor clave de minerales críticos para industrias como la de semiconductores y baterías, gracias a sus vastas reservas de cobre, tierras raras y litio que llaman la atención de potencias como EE.UU. y China.
Sin embargo, deberá fortalecer instituciones y consolidar marcos fiscales disciplinados para traducir esa ventaja en desarrollo sostenible, según un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El BID identifica retos técnicos, infraestructurales, medioambientales, institucionales y sociales interrelacionados “que, en última instancia, determinan la competitividad y el desarrollo a largo plazo”.
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Muestra de esto es que en toda la región los sistemas de concesión de licencias son “lentos y fragmentados”, lo que supone una limitación importante para la extracción de minerales críticos.
Asimismo, la región se caracteriza por “la intensidad y persistencia” de conflictos sociales relacionados con la minería.
“Cuando la gobernanza se percibe como débil, la oposición se intensifica, lo que aumenta la probabilidad de escalada de conflictos, retrasos e interrupciones”, explica el BID.
Con casi la mitad del litio mundial, cerca del 35% del cobre y más del 20% de las tierras raras, Latinoamérica tiene una posición estratégica para liderar las cadenas de valor del futuro.
Sin embargo, “las grandes reservas no garantizan necesariamente mayores niveles de producción”, de acuerdo con el reporte del BID. “De hecho, a pesar de contar con importantes reservas de tierras raras, América Latina y el Caribe solo producen alrededor del 0,005% del suministro mundial”.
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El potencial regional en minerales críticos

Según el BID, “el cobre sigue siendo el mineral insignia” en la región.
Chile y Perú suministran conjuntamente alrededor del 40% de la producción mundial de cobre.
Entre tanto, su participación combinada en las reservas mundiales identificadas es de aproximadamente el 35%.
Panamá también se perfila como fuerte productor de cobre, que es utilizado en la industria tecnológica para la elaboración de cableado, según el BID.
El BID también evidencia potencial regional en las tierras raras, un grupo de elementos químicos que sirven para fabricar productos clave en la industria tecnológica y de seguridad.
Solo en Brasil, se estima que el valor de las reservas de tierras raras equivale aproximadamente el doble del PIB del país.
Las posibles aplicaciones de las tierras raras, según el BID, incluyen baterías, imanes, electrónica, fibra óptica, medicina, energía y aeroespacial.

En litio, el liderazgo se concentra en Chile y Argentina, mientras Bolivia destaca por el tamaño de sus recursos y su potencial de producción.
El llamado triángulo del litio, formado por estos tres países, contiene aproximadamente la mitad de los recursos mundiales.
Otros potenciales productores de litio en la región incluyen a Brasil, México y Perú.
De acuerdo con el informe, se espera que la demanda global de litio crezca entre 470% y 800% hacia 2050.
En minerales ligados a la industria del acero, como manganeso (utilizada para la producción de acero y baterías), niobio (fortalecimiento del acero) y vanadio (fortalecimiento de la industria siderúrgica), Brasil domina ampliamente el mapa regional.
Brasil, la mayor economía del continente, también lidera junto con México en minerales críticos como grafito (lubricantes, baterías y pilas de combustible).
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En silicio (semiconductores) y tantalio (materiales y componentes electrónicos que deben soportar altas temperaturas y entornos hostiles), Brasil también concentra el liderazgo regional.
En níquel (acero de alta resistencia y baterías recargables) sobresalen Brasil, Colombia, República Dominicana y Guatemala como principales productores.
América Latina y el Caribe poseen alrededor del 16% de las reservas mundiales de níquel.

En plata, Argentina, Bolivia, Chile, México y Perú lideran la oferta latinoamericana con miras a la elaboración de circuitos eléctricos, baterías, células solares e instrumentos médicos antibacterianos.
Los líderes en el suministro de aluminio regional son Brasil, Guyana, Jamaica, Surinam y Venezuela.
El potencial regional de estaño, que se utiliza para elaborar componentes de placas de circuitos y recubrimientos metálicos resistentes a la corrosión, se concentra en Bolivia, Brasil y Perú.
En fertilizantes, especialmente fosfato y potasa, Brasil es el actor central, acompañado por México, Perú y Chile.
Brasil tiene además potencial para ser productor de berilio, usado en la fabricación de aleaciones metálicas para la industria aeroespacial y de defensa, así como uranio (combustible nuclear y aplicaciones médicas).
Bolivia y México tendrían futuro con la producción de bismuto, cuyos usos incluyen metales no tóxicos, investigación atómica y algunas aplicaciones médicas.
Chile también podría insertarse en la producción de cesio, que tiene aplicaciones en la elaboración de relojes atómicos para sistemas de posicionamiento global, detalló el BID.
Por su parte, Perú tiene oportunidades en la producción de indio (pantallas planas y pantallas táctiles) y rubidio (relojes atómicos para sistemas de posicionamiento global, sincronización de redes de datos e investigación y desarrollo).
“La demanda de minerales críticos seguirá aumentando, mientras que el crecimiento de la oferta seguirá viéndose limitado por retrasos normativos, complejidades técnicas y restricciones medioambientales”, anticipó el BID.
La conclusión del BID es que para que la riqueza mineral se traduzca en crecimiento sostenible y estabilidad económica, no basta con extraer recursos.
En ese sentido, ve clave reforzar los marcos fiscales, garantizar buena gobernanza ambiental e impulsar la integración regional, creando cadenas de valor más complejas que generen escala tanto en la producción inicial (upstream) como en la transformación y comercialización final (downstream).
“A su vez, estas cadenas regionales deben vincularse estratégicamente en determinadas actividades con las cadenas de valor mundiales en las que la región tiene ventajas duraderas”, remató.













