Bloomberg Línea — La deuda externa en Bolivia alcanzó los US$14.131,4 millones el año pasado, con un porcentaje sobre el PIB de 24,6%, según un informe del Banco Central boliviano (BCB).
El saldo de la deuda externa del año pasado fue mayor en US$786 millones en comparación con la cifra de la gestión de 2024.
El BCB dice que el saldo de la deuda externa pública se incrementó un 94% en los últimos 10 años, por un flujo de desembolsos mayor al de las amortizaciones a capital.
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“En 2025, la deuda externa tuvo un saldo aproximado de US$14.131 millones, lo que representa un incremento del 204% respecto a 1996, cuando era de US$4.643 millones”, dijo en un análisis Fernando Romero, economista, investigador y académico.
Romero señala que la deuda externa creció más rápido que la economía boliviana, “limitando su impacto positivo sobre el desarrollo y la generación de divisas”.
Según el economista del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), Jonathan Fortun, en 2020 la deuda externa salta de forma abrupta, impulsada tanto por mayores desembolsos de organismos internacionales como por el derrumbe del PIB, que “infló automáticamente todos los ratios”.
“Ese episodio marca el punto más alto de endeudamiento externo relativo”, dijo Fortun. “A partir de 2021, la deuda externa deja de crecer en términos del PIB y se mueve de manera lateral, con algunas oscilaciones, pero sin volver a alcanzar los niveles observados durante la pandemia”.
Lo que ha aumentado de forma sostenida en los últimos años es la deuda total. “El crecimiento posterior a 2022 está explicado casi enteramente por el endeudamiento interno, en particular por el rol del Banco Central”, apuntó Fortun.
Más allá de la deuda externa, el economista del IIF ve un Estado que depende crecientemente del financiamiento del Banco Central.
Ese patrón tendría implicaciones directas sobre inflación, reservas y credibilidad macroeconómica, y “no se resuelve con el mismo manual que un problema clásico de deuda externa”.
Impacto de la deuda

“La deuda externa ha dejado de ser una herramienta de desarrollo y se ha convertido en un factor de vulnerabilidad macroeconómica”, comentó Romero.
Esto en un contexto de déficit fiscal estructural, alta deuda pública total (cercana al 90% del PIB), deuda interna elevada y menor disponibilidad de reservas internacionales.
Los principales acreedores multilaterales externos de Bolivia son en la actualidad el Banco Interamericano de Desarrollo (con una participación sobre el saldo del 31,2%), CAF-banco de desarrollo de América Latina y el Caribe (23,7%), Banco Mundial (12,2%), Fonplata (3,1%), BEI (0,8%), OPEP (0,7%), FIDA (0,5%) y FND (0,1%).
Del lado de los acreedores bilaterales, los más representativos son China (8,2%), Francia (5%), Alemania (0,6%), Corea del Sur (0,2%) e Italia, España y Brasil (con 0,1% cada uno).
Los títulos de deuda representan el 13,1%, según el informe del Banco Central.
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La deuda externa boliviana al detalle

El BCB detalló que, al 31 de diciembre de 2025, los desembolsos sumaron US$1.419,3 millones, un aumento de US$745,4 millones frente a lo desembolsado en 2024.
El informe del BCB señala que los pagos por el servicio de la deuda alcanzaron los US$1.520,7 millones en 2025, de los que US$889,8 millones fueron a capital y US$630,9 millones a intereses y comisiones.
Es así que las transferencias netas fueron negativas en US$101,4 millones, resultado de la diferencia entre los desembolsos y el pago del servicio.
“El indicador de solvencia (DE/PIB) muestra un nivel sostenible situándose en 24,6% por debajo del umbral del 40%”, mientras el indicador de liquidez (SD/Xbs) alcanzó el 16,8%, por encima del 15% recomendable, de acuerdo con el reporte del BCB.
Según la entidad, los créditos contratados en la gestión 2025 se destinaron en apoyo presupuestario, infraestructura vial y sector agropecuario.
Para la presente gestión se estima el pago de obligaciones por un total de US$1.812,4 millones, de los cuales US$1.206,1 millones corresponde a capital y US$606,4 millones a intereses.
En opinión de Fernando Romero, “en 2025, la deuda externa boliviana no presenta una crisis inmediata, pero sí muestra un deterioro claro en su calidad, sostenibilidad y utilidad económica. Bolivia debe transitar de un endeudamiento defensivo a un endeudamiento estratégico y productivo".
Expone además que la deuda interna, que “tradicionalmente es ‘ocultada’ o poco mencionada por los gobiernos de turno, también es alta”. Según datos oficiales del BCB, por ejemplo, “solo la deuda interna del TGN (Tesoro General de la Nación) con el sector público y privado es superior a los US$33.250 millones, la cual es 2,3 veces mayor que la deuda externa".
En las condiciones actuales, cree que Bolivia enfrenta un nivel “riesgoso” de endeudamiento público, especialmente por el peso de la deuda interna.
Según el economista Romero, con anterioridad, el Fondo Monetario Internacional “había destacado que en 2024 y 2025 la deuda pública del país estaba alrededor del 90% de su PIB”.
En este sentido, consideró que los nuevos créditos externos deberían destinarse a sectores productivos generadores de divisas, mientras que el modelo de deuda interna requiere un cambio profundo, reduciendo la dependencia del financiamiento del Banco Central.
Para “evitar el sobreendeudamiento y utilizar responsablemente los créditos internacionales”, Romero insta al Gobierno a condicionar estrictamente todo nuevo endeudamiento externo a proyectos que generen divisas, productividad y crecimiento económico, priorizando sectores exportadores, energía, minería eficiente, logística y sustitución de importaciones.
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