Bloomberg — Chile y Venezuela acordaron este jueves restablecer las relaciones consulares, sentando las bases para que el gobierno del presidente José Antonio Kast cumpla su compromiso de deportar a los migrantes en situación irregular.
Ambos países acordaron restablecer las relaciones como un primer paso “hacia la reanudación plena de los vínculos bilaterales”, según un comunicado conjunto publicado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, que esboza una hoja de ruta para la normalización gradual de los vínculos.
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“A partir de hoy, Chile y Venezuela comienzan una nueva etapa, que nos va a permitir avanzar en tremendos desafíos que tenemos como países en un mismo continente”, afirmó Kast.
Después de que las fuerzas estadounidenses capturaran al líder venezolano Nicolás Maduro en una redada realizada en enero en Caracas, el país petrolero ha comenzado a salir de años de aislamiento diplomático, pese a las lentas reformas políticas impulsadas por la presidenta interina Delcy Rodríguez, antigua mano derecha de Maduro y respaldada por EE.UU. Chile sigue así los pasos de Perú, que el 24 de julio anunció que ambos países habían acordado iniciar un proceso gradual para restablecer plenamente las relaciones bilaterales.
El gobierno de Maduro rompió relaciones con Chile en 2024 tras unas elecciones venezolanas que el líder derrocado aseguró haber ganado. A comienzos de este año, el ministro de Relaciones Exteriores venezolano, Yván Gil, afirmó que restablecer los vínculos era “imposible” debido a lo que calificó como “ataques” verbales de Kast contra Venezuela y su pueblo.
Hasta el 23 de julio, Chile había realizado ocho vuelos de deportación este año, lo que elevó el total de deportaciones a 1.270, más que en cualquiera de los cuatro años anteriores, según el gobierno. Ninguno de esos vuelos transportó a ciudadanos venezolanos.
El director nacional de Migración, Frank Sauerbaum, afirmó que otras 6.722 personas —la mayoría venezolanas— habían abandonado Chile de manera voluntaria desde enero. De ellas, 1.184 salieron tras el terremoto del 24 de junio en Venezuela.
Chile ya había realizado vuelos de deportación hacia Venezuela antes de que se congelaran las relaciones diplomáticas, aunque de forma limitada. En 2023, un vuelo chárter con 16 ciudadanos venezolanos expulsados tras cometer diversos delitos partió hacia Caracas.
Kast asumió el cargo con la promesa de localizar a los migrantes en situación irregular, sancionarlos y expulsarlos del país. Días después de asumir la presidencia, el 11 de marzo, el ejército comenzó a excavar una zanja a lo largo de un tramo de la frontera con Bolivia y Perú.
La banda venezolana “Tren de Aragua” ha generado graves problemas de seguridad en Chile, con vínculos con el tráfico de migrantes, la extorsión, las redes de prostitución y el narcotráfico.
En marzo, Sauerbaum afirmó que decenas de miles de personas estaban “listas para ser expulsadas”, pero que el gobierno carecía de los recursos necesarios para ejecutar las órdenes vigentes. “Tenemos una situación con Venezuela que no nos permite repatriar a quienes han sido expulsados, que representan la mitad de los 37.000”, señaló.
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