8 de marzo, día clave que marcará si el dólar en Colombia apunta a COP$2.700 o a COP$4.000

La fortaleza del peso colombiano pende de un hilo. El tema fiscal acecha, mientras se resuelve el frente político. Las elecciones legislativas serán determinantes en el precio futuro.

Más allá de los factores externos, la discusión cambiaria hoy está atravesada por una variable determinante: la política local y su interacción con el frente fiscal.
26 de febrero, 2026 | 05:00 AM

Bloomberg Línea — El 8 de marzo no será una fecha más en el calendario político colombiano: puede convertirse en el punto de inflexión que defina si el dólar en Colombia emprende un camino hacia niveles de COP$2.700 o COP$3.000 en los próximos años o si, por el contrario, se instala nuevamente por encima de COP$4.000.

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Más allá de los factores externos, la discusión cambiaria hoy está atravesada por una variable determinante: la política local y su interacción con el frente fiscal.

Felipe Campos, director de Estrategia e Inversión de Alianza Valores, resume la tensión central del momento: “Yo creo que el dólar está en una tendencia bajista de largo plazo. En un escenario normal, es decir, si el frente político no hubiera adquirido la dimensión que tomó en Colombia —porque se cruzó con el tema fiscal—, el dólar debería ubicarse entre COP$2.700 y COP$3.000 en los próximos dos o tres años”. Su planteamiento refuerza la idea de que, sin el componente político, el peso tendría fundamentos para apreciarse de manera sostenida.

Campos enumera esos fundamentos: el ciclo de materias primas, el buen momento de Latinoamérica, el diferencial de tasas, el giro político en la región y lo baratos que están los activos.

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“Todo eso apunta a una apreciación del peso”, afirma. Sin embargo, advierte que el elemento disruptivo es el político: “El problema es lo político: hasta dónde puede separarnos y cambiarnos la ruta. Y esa es la parte compleja, porque cuando hacemos proyecciones de largo plazo para el dólar, no siempre tenemos una respuesta clara sobre el rumbo político”.

La advertencia no es teórica. Campos recuerda que “La política tiene la capacidad de desacoplar el dólar local del comportamiento regional o global durante un buen tiempo. Ya lo vivimos en 2022, cuando el dólar en Colombia se fue a COP$5.000 prácticamente en solitario”.

Bajo ese antecedente, el 8 de marzo y el 31 de mayo adquieren un peso simbólico y práctico: son las fechas que, según varios analistas, pueden marcar expectativas y reposicionamientos. En la primera, se elegirá al nuevo Congreso (2026-2030) y en la segunda se elegirá al presidente del país, o a quienes la disputarán en una segunda vuelta en junio.

Desde otra óptica, Daniel Velandia, director de Investigaciones Económicas de Credicorp Capital, introduce un matiz temporal. “En medio de elecciones es muy difícil responder esa pregunta. Pero tratando de aislar el ruido electoral y pensando en un horizonte de 24 meses, yo creería que deberíamos tener un dólar más alto”.

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Para él, incluso si en el corto plazo el mercado reacciona positivamente a un resultado electoral, la tendencia estructural podría ser distinta.

Velandia explica que, en un horizonte de dos años, podrían confluir factores externos como eventuales decisiones de la Reserva Federal y un entorno global más sólido.

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“Con ese escenario, yo pensaría que hacia ese plazo deberíamos ver un dólar más fuerte. Incluso, los modelos tradicionales —especialmente los de paridad de tasas— suelen sugerir que el dólar debería fortalecerse y que las monedas emergentes tenderían a perder valor”.

Más allá de esa visión estructural, la recomendación inmediata es clara: “Ahora bien, más allá de esa visión estructural, nuestra recomendación hoy a los clientes es comprar dólar para cubrirse de cara al 8 de marzo y al 31 de mayo, es decir, las consultas y la primera vuelta. ¿Por qué? Porque la incertidumbre es muy elevada”.

La referencia concreta a Iván Cepeda, el candidato de la izquierda, como posible factor de nerviosismo de mercado ilustra hasta qué punto la política está en el centro de la discusión cambiaria.

El pulso entre fundamentos y política también aparece en la más reciente Encuesta de Activos Financieros de Davivienda Corredores (febrero de 2026). El 80% de los inversionistas institucionales considera que el dólar en Colombia está barato, mientras que el 20% lo ve en un precio justo.

Además, el 45% anticipa que la tasa de cambio cerrará 2026 por debajo de COP$3.800. En el plano global, el 70% espera que el índice DXY se debilite en los próximos seis meses.

Sin embargo, cuando se pregunta por estrategias previas a las elecciones legislativas y presidenciales, el mercado se fragmenta: 27% opta por comprar dólar, 27% prefiere inversiones conservadoras de renta fija de muy corto plazo y otro 27% no hará cambios significativos.

La dispersión refleja cautela. Más revelador aún es que el 55% de los institucionales identifica los factores políticos como el aspecto de mayor impacto para el mercado colombiano, un aumento frente al 43% con respecto a la edición anterior.

Alejandro Rojas, economista senior del Banco de Bogotá, aporta un elemento adicional al debate, apoyándose en el marco del Banco de la República.

“¿Qué está señalando el equipo técnico? Que las presiones bajistas sobre la tasa de cambio se mantendrían en 2026 e incluso seguirían vigentes en 2027. Eso sugiere que sería poco probable ver al dólar superar los COP$4.000 en lo que resta del año y buena parte de 2027”. Su lectura se alinea con un escenario de estabilidad o niveles relativamente bajos.

Rojas también introduce matices: reconoce riesgos de volatilidad asociados a tensiones geopolíticas y al ruido electoral, y subraya que el mercado ha mostrado que niveles cercanos a COP$3.600 resultan atractivos para comprar dólares.

Romper con claridad la barrera hacia COP$3.500, explica, requeriría catalizadores concretos como un resultado electoral que genere confianza o un boom de inversión extranjera directa.

Así, el panorama no es binario, pero sí condicionado. Si el frente político despeja dudas y se percibe un cambio en la ruta económica, el escenario de apreciación hacia COP$3.000 —o incluso menos— gana tracción, como plantea Campos.

Si, por el contrario, el resultado electoral profundiza la incertidumbre o sugiere continuidad en el estilo de gobierno, el riesgo de desconexión frente al entorno regional podría mantener el dólar por encima de COP$4.000.

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La fotografía actual del mercado —dólar percibido como barato, expectativas de debilidad global del billete verde y tasas locales relativamente altas— favorece al peso. Pero el hilo del que pende esa fortaleza es político. El 8 de marzo no sólo definirá escaños; puede marcar la dirección estructural de la tasa de cambio en Colombia durante los próximos años.

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