Analista de Washington da sus impresiones de la primera vuelta en Colombia

El vicepresidente del Atlantic Council considera que quedó en evidencia la polarización política del país y plantea retos para la gobernabilidad, la relación con Estados Unidos y la confianza de los inversionistas.

De cara a la segunda vuelta, Marczak considera que la clave estará en conquistar a los electores que respaldaron otras candidaturas durante la primera ronda. Según explicó, cerca de tres millones de votos podrían resultar decisivos para definir al próximo presidente.

Bloomberg Línea — Las elecciones presidenciales de Colombia dejaron al descubierto una realidad que va más allá de los resultados de la primera vuelta: la consolidación de una competencia entre dos visiones políticas opuestas para el futuro del país.

Así lo aseguró Jason Marczak, vicepresidente y director senior del Adrienne Arsht Latin America Center del Atlantic Council, quien considera que el escenario electoral refleja una sociedad dividida y un creciente respaldo a las propuestas de derecha.

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“Las elecciones reflejan que la sociedad colombiana está buscando una alternativa y que es un país en el que los votantes están muy divididos entre dos visiones distintas para el futuro”, afirmó Marczak.

El analista destacó que Colombia atraviesa un momento político diferente al de décadas anteriores. Según explicó, históricamente el país estuvo gobernado por sectores de centro derecha o centro izquierda, pero el escenario actual muestra una menor presencia de opciones moderadas.

“Hoy Colombia enfrenta una elección entre la izquierda y la derecha”, señaló Marczak, quien agregó que los resultados de la primera vuelta evidencian un mayor interés por las propuestas provenientes de los sectores conservadores.

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A su juicio, el respaldo obtenido por los candidatos de derecha en la primera ronda electoral es una señal relevante sobre las prioridades de una parte importante del electorado. “El hecho de que Abelardo De la Espriella y Paloma Valencia hayan sumado aproximadamente el 50% de los votos refleja esa realidad”, sostuvo.

Marczak también se refirió a las controversias surgidas tras la jornada electoral y defendió la fortaleza institucional del sistema democrático colombiano. En ese sentido, cuestionó las voces que pusieron en duda los resultados sin presentar pruebas.

“Colombia cuenta con altos niveles de transparencia e institucionalidad electoral, por lo que cuestionar los resultados sin evidencia es un error”, afirmó. Además, recordó que “el proceso formal de escrutinio ha mostrado una coincidencia casi total con el preconteo”.

El directivo del Atlantic Council resaltó igualmente el comportamiento de la seguridad durante la jornada de votación. Desde su perspectiva, uno de los aspectos más positivos del proceso fue que los ciudadanos pudieron acudir a las urnas sin que la violencia se convirtiera en protagonista.

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“Fue muy importante que la jornada transcurriera en paz y que la violencia no fuera protagonista. Los votantes pudieron expresar sus opiniones sin amenazas ni intimidaciones”, dijo.

De cara a la segunda vuelta, Marczak considera que la clave estará en conquistar a los electores que respaldaron otras candidaturas durante la primera ronda. Según explicó, cerca de tres millones de votos podrían resultar decisivos para definir al próximo presidente.

“Esos votos pertenecen principalmente a sectores de centro, tanto de centroizquierda como de centroderecha. Para ganar la elección será fundamental atraer a esos votantes”, explicó.

Sin embargo, el desafío no terminará en las urnas. El experto advirtió que la gobernabilidad dependerá de la capacidad del futuro mandatario para construir consensos más allá de su base electoral.

“El futuro del país dependerá de la capacidad de encontrar soluciones que no hablen únicamente a la base electoral de cada candidato, sino que respondan a los intereses del conjunto de los colombianos”, señaló.

Uno de los temas que, según Marczak, requerirá atención inmediata será la relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos. El analista considera que el vínculo entre ambos países se ha debilitado en los últimos años y que la próxima administración tendrá la oportunidad de impulsar una nueva etapa de cooperación.

“Colombia ha sido históricamente un aliado muy importante para Estados Unidos, pero en los últimos años la relación ha atravesado uno de sus momentos más distantes”, afirmó.

Asimismo, destacó la importancia del reciente nombramiento de un nuevo embajador estadounidense en Bogotá, una decisión que, en su opinión, podría facilitar el fortalecimiento de los lazos diplomáticos y políticos entre ambos gobiernos.

Sobre las diferencias que podrían surgir en la relación con Washington dependiendo del ganador de la elección, Marczak reconoció que la administración estadounidense ha mostrado señales de mayor afinidad con Abelardo de la Espriella.

“Hemos visto un mensaje muy claro del presidente Trump, quien manifestó su preferencia por Abelardo De la Espriella”, indicó. Sin embargo, aclaró que “la relación entre ambos países es tan importante que cualquier persona que gane la Presidencia tendrá que trabajar con Estados Unidos”.

El experto también planteó que el próximo gobierno deberá enviar señales claras de estabilidad institucional y apertura económica para recuperar la confianza internacional y atraer nuevas inversiones.

“Será fundamental que la próxima administración tenga un plan claro y concreto, que respete el Estado de derecho y que promueva la llegada de inversión extranjera”, afirmó.

Entre las prioridades mencionó la seguridad, la lucha contra el crimen organizado, la situación de Venezuela y el fortalecimiento de las relaciones con socios estratégicos de la región.

Finalmente, Marczak advirtió que Colombia compite con otros países latinoamericanos por atraer capital extranjero, especialmente en sectores como petróleo y gas. Por ello, insistió en que el ambiente de negocios será determinante para aprovechar las oportunidades que ofrece la región.

“Si Colombia quiere atraer esa inversión, deberá ofrecer regulaciones favorables y un entorno atractivo para la inversión extranjera”, concluyó.

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