Dólares físicos, digitales o stablecoins: usos, diferencias y desventajas

Los dólares físicos sirven principalmente para viajes turísticos, gastos menores en efectivo o como reserva casera. Su ventaja es la disponibilidad inmediata y que se aceptan en cualquier lugar, incluso donde no hay medios digitales.

Dólar hoy en Colombia

Bogotá — Con la TRM (Tasa Representativa del Mercado) moviéndose a la baja, dolarizarse se vislumbra como una opción y si bien el término “dólar digital” se usa para nombrar productos muy distintos entre sí, no todos representan lo mismo, ni ofrecen las mismas garantías.

Daniel Londoño Tapia, country manager de Global66 en Colombia, exolicó que antes de convertir sus pesos colombianos (COP), lo primero es entender qué está comprando realmente.

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“La clave no está solo en la tasa de cambio que ofrece cada plataforma, sino en identificar qué producto se adquiere, quién custodia el dinero y bajo qué regulación opera”, especificó.

Por lo que resulta indispensable definir el propósito de los fondos, ya que las necesidades de quien viaja son distintas a las de quien busca invertir”. La pregunta, entonces, deja de ser dónde comprar dólares para convertirse en qué tipo de dólar conviene comprar.

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El experto explicó las diferencias y usos:

-Dólares físicos: son los billetes emitidos por la Reserva Federal de Estados Unidos, adquiridos en casas de cambio a un precio que depende de la TRM, la oferta y demanda local, y los costos operativos de cada establecimiento.

Sirven principalmente para viajes turísticos, gastos menores en efectivo o como reserva casera. Su ventaja es la disponibilidad inmediata y que se aceptan en cualquier lugar, incluso donde no hay medios digitales.

La contraparte es evidente: riesgo de robo, pérdida o deterioro, ningún rendimiento y dificultad para transportar o custodiar sumas grandes.

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-Dólares reales digitales (dinero fiat): es moneda de curso legal respaldada por el gobierno estadounidense, con la única diferencia de que se administra a través de una plataforma completamente digital.

Es la opción más recomendada para resguardar dinero a largo plazo, pagar estudios en el exterior, hacer compras internacionales o viajar usando una tarjeta débito global sin las altas tasas de conversión de la banca tradicional.

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Al estar dentro de sistemas financieros regulados, no existe riesgo de pérdida de paridad y hay respaldo institucional si algo falla. Su desventaja es que, precisamente por estar regulados, pueden implicar horarios, límites de operación y procesos de validación más exigentes que otras alternativas.

Stablecoins: son criptomonedas diseñadas para mantener una paridad 1:1 con el dólar y se transfieren mediante tecnología blockchain. Su atractivo está en que se mueven las 24 horas, los siete días de la semana, sin depender de horarios bancarios, y son especialmente populares entre freelancers y trabajadores remotos que reciben pagos internacionales o envían remesas con comisiones bajas.

El riesgo central es que carecen de regulación estatal directa: su valor depende de que la empresa emisora mantenga reservas suficientes para respaldar cada unidad, y si algo sale mal en una transferencia, no hay reversa posible de la operación ni un seguro estatal que responda.

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La diferencia entre estas tres alternativas no es solo técnica. El nivel de riesgo, las comisiones, quién custodia los fondos y qué protecciones tiene el consumidor cambian según el activo elegido, y eso debería pesar tanto como la tasa de cambio al momento de decidir.

Un viajero que necesita efectivo para propinas no tiene las mismas prioridades que alguien que busca proteger sus ahorros de la volatilidad del peso o que un freelancer que cobra en dólares desde el exterior.

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