Las razones detrás de la bonanza exportadora del oro colombiano

Mineros, uno de los principales productores de oro que opera en el país, reportó ingresos por US$267 millones en el segundo trimestre, un crecimiento de 46% frente al mismo periodo del año anterior.

Un trabajador empuja un carrito de materias primas en una mina de oro en el departamento de Caldas, Colombia, el martes 29 de junio de 2021

Bogotá — Mientras el café, las flores y otros productos del campo colombiano atraviesan un semestre difícil, el oro se ha convertido en el gran protagonista del comercio exterior colombiano: las exportaciones de oro monetario casi se duplicaron en los primeros seis meses de 2026.

Esta bonanza no es un fenómeno aislado ni exclusivamente local, explicó a Bloomberg Línea Alejandro Sánchez, analista de renta variable de Aval Asset Management, “el precio del oro se ha duplicado en los últimos dos años por una combinación de factores internacionales”.

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Entre ellos, las preocupaciones por el déficit fiscal persistente de Estados Unidos, que no muestra una senda de reducción en el mediano plazo, y motivaciones geopolíticas derivadas del congelamiento de las reservas internacionales de Rusia tras la invasión a Ucrania.

Esa medida, señala Sánchez, fue interpretada por varias potencias como una violación a la neutralidad del sistema financiero internacional, lo que llevó a bancos centrales como el de China a incrementar sus reservas de oro físico, e incluso a resguardarlas en sus propias bóvedas en lugar de dejarlas en manos de terceros.

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Ese apetito global por el metal se ha traducido en precios históricamente altos. De acuerdo con Sánchez, a comienzos de este año la onza de oro llegó a cotizarse en COP$20 millones, y aunque la caída del dólar ha corregido su valor hasta cerca de COP$14 millones, la cifra sigue siendo muy superior a la registrada en 2024, cuando el promedio anual rondaba los COP$9 millones.

Ese diferencial de precios explica, en buena medida, por qué las exportaciones auríferas del país se han disparado sin que necesariamente haya un salto equivalente en los volúmenes extraídos.

El coletazo bursátil

El fenómeno también se refleja en el desempeño bursátil de las compañías mineras que cotizan en la bolsa colombiana. Mineros, uno de los principales productores de oro que opera en el país, reportó ingresos por US$267 millones en el segundo trimestre, un crecimiento de 46% frente al mismo periodo del año anterior.

Aunque sus utilidades se mantuvieron relativamente estables, en cerca de US$45 millones, debido al efecto de las coberturas financieras sobre el precio del metal, la compañía viene de un 2025 en el que su utilidad neta creció 70% gracias a la bonanza de precios.

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Mineros adelanta un plan de ampliación de producción y desarrollo de un nuevo proyecto de explotación, además de un programa de recompra de acciones por hasta US$80 millones, aprovechando la caja libre que se genera por este crecimiento en las utilidades”, añadió Sánchez.

Comportamiento general

De acuerdo con cifras del Dane, las exportaciones colombianas sumaron US$27.844 millones entre enero y junio de 2026, un crecimiento del 14,2% frente al mismo periodo de 2025.

Dentro de ese balance, el oro no monetario se consolidó como el rubro más dinámico, con un alza de 97,6% y ventas por US$3.976 millones, aportando 8,1 puntos porcentuales a la variación positiva del total exportado.

Solo en junio, el grupo de Otros sectores, impulsado casi en su totalidad por el metal, creció 40,8%, con el oro aportando 40,9 puntos a esa variación.

Javier Díaz, presidente de Analdex, gremio de comercio exterior, destaca que las cifras generales son positivas: un crecimiento de 7% en junio y un desempeño favorable en el acumulado del primer semestre.

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Para el dirigente gremial, lo que está detrás de esa recuperación es, principalmente, el sector minero-energético. “Los precios del petróleo y del carbón han subido frente a los de 2025, impulsados por tensiones internacionales asociadas al cierre del Estrecho de Ormuz, lo que ha beneficiado el valor de las exportaciones de este sector”.

Sin embargo, Díaz advirtió que no todo el panorama es positivo. El sector agropecuario registra cifras negativas tanto en junio como en el acumulado semestral, lastrado por menores exportaciones de café, flores y productos como el aguacate y otras frutas.

Las ventas agropecuarias cayeron 10,8% en junio, explicadas en gran parte por la caída de 22,7% en flores y follaje cortados, y de 12,7% en café sin tostar. Para Díaz, estos sectores están golpeados por la tasa de cambio, los crecientes costos de mano de obra, la reducción de la jornada laboral y el alza en los costos de transporte y energía, tanto nacionales como internacionales.

La pregunta que queda abierta es qué tan sostenible es esta bonanza: mientras persistan las tensiones geopolíticas y la incertidumbre fiscal en Estados Unidos, el oro seguirá siendo un refugio atractivo para los bancos centrales y los inversionistas, y Colombia, como productor relevante del metal, seguirá capturando parte de ese auge.

No obstante, si los precios internacionales corrigen con más fuerza, o si el peso colombiano (COP) se sigue revaluando, el resto de la canasta exportadora, empezando por el agro, necesitará encontrar otras fuentes de dinamismo para no quedar rezagado frente al brillo del oro.

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