Bloomberg Línea — El abogado de derecha Abelardo de la Espriella, de 47 años, asumirá la presidencia de Colombia el próximo 7 de agosto para suceder a Gustavo Petro, tras una vertiginosa carrera política de once meses.
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Este penalista sin experiencia gubernamental previa construyó su perfil como un outsider admirador del presidente estadounidense Donald Trump y con un discurso de “mano dura” inspirado en el salvadoreño Nayib Bukele.
Durante su campaña, el autodenominado “El Tigre” definió las líneas de su futura política exterior hacia los países de la región, priorizando la expansión comercial con Venezuela, la cooperación en seguridad con Ecuador y Perú, y el alineamiento con líderes conservadores en la región, como en Brasil.
En el caso de Venezuela, ha propuesto aprovechar el contexto posterior a la captura del líder Nicolás Maduro, en enero pasado, y la intervención de Estados Unidos para convertir al país vecino en el principal socio comercial de Colombia.
En declaraciones previas al balotaje, señaló que Colombia debe proveer los bienes y servicios que Venezuela no produce “por la destrucción que generó el chavismo”.
Sin embargo, aclaró que las relaciones bilaterales se canalizarán a través del Departamento de Estado estadounidense hasta que, según su postura, llegue una “democracia total” de la mano de María Corina Machado, con quien mantiene comunicación desde antes de la primera vuelta.
Esta expectativa sobre la transición venezolana fue respaldada por la Premio Nobel de la Paz, quien tras conocerse el resultado electoral, afirmó a través de sus redes sociales que, con el triunfo de De la Espriella, Colombia se convertirá en un “gran aliado” para alcanzar la democracia, la prosperidad y la seguridad de la región.
Con Perú, De la Espriella ha expresado su respaldo explícito a Keiko Fujimori. Un día antes de la segunda vuelta en el país andino, el colombiano se comunicó por videollamada con la lideresa de Fuerza Popular, a quien describió como una “luchadora incansable por la democracia”.
El líder colombiano fijó como ejes de la futura relación bilateral el fortalecimiento del comercio, la defensa de las libertades y la lucha contra el crimen organizado. Tras el triunfo de De la Espriella, Fujimori correspondió el gesto, destacando que ambos liderazgos demuestran que “soplan nuevos vientos para América Latina”.
Con Ecuador, la afinidad entre el político colombiano y el presidente de ese país, Daniel Noboa, se tradujo en la rebaja de tensiones en medio de una guerra comercial.
Tras una videollamada con De la Espriella, el mandatario ecuatoriano anunció el 29 de mayo el levantamiento de los aranceles impuestos a Colombia.
La afinidad de ambos líderes está viéndose también en materia de seguridad. “Compartimos la convicción que nuestra región merece seguridad, progreso y gobiernos que enfrenten al crimen sin excusas”, dijo Noboa en X.
Hacia Brasil, el acercamiento de De la Espriella se ha centrado en el alineamiento con la familia del expresidente Jair Bolsonaro.
A finales de mayo, sostuvo una videollamada con los legisladores Flávio y Eduardo Bolsonaro, quienes le expresaron su respaldo público.
Eduardo destacó las afinidades ideológicas y comparó a De la Espriella con el presidente argentino, Javier Milei, por su perfil “anti-establishment”. Asimismo, resaltó la “mano dura” y su promesa de lucha contra los “narcoterroristas”.
En su cuenta de X, De la Espriella calificó el encuentro de “fantástico y productivo”, y se refirió a Flávio como el “próximo presidente” de Brasil.
“Queda muy poco para que podamos establecer un frente común contra la izquierda radical” para garantizar lo que De la Espriella definió como la recuperación de la región.













