Bloomberg Línea — El volcán Puracé volvió a concentrar la atención en Colombia luego de que el Servicio Geológico Colombiano (SGC) reportara un aumento de la actividad sísmica en su área de influencia desde la tarde del 29 de agosto.
Ver más: Estos son los volcanes más peligrosos de América Latina
El organismo registró decenas de movimientos asociados al fracturamiento de roca, varios de ellos sentidos en municipios del departamento del Cauca.
El episodio es relevante porque el Puracé permanece en alerta naranja desde el 1 de agosto y forma parte de la cadena volcánica de Los Coconucos, un sistema ubicado en la cordillera Central de los Andes colombianos.
La cadena está integrada por 15 centros volcánicos, incluyendo Puracé, Piocolló, Curiquinga, Paletará, Calambás, Quintín, Chaka, Killa, Manchagara, Pan de Azúcar, Pukará, Amancay y Piki, y se encuentra cerca de Popayán.
Según el reporte más reciente del SGC, se han registrado alrededor de 472 eventos sísmicos asociados al fracturamiento de roca, principalmente al nororiente del volcán Puracé, localizados entre 10 y 15 kilómetros al nororiente del volcán, a profundidades de entre 8 y 12 km respecto a su cima.
El aumento de la sismicidad no significa que el volcán esté entrando necesariamente en erupción. El monitoreo volcánico considera diferentes variables y, en este caso, autoridades del SGC señalaron que no había identificado cambios adicionales en los demás parámetros observados.
Un volcán con antecedentes de actividad
El Puracé es uno de los volcanes activos del país y el más joven y septentrional de la cadena de Los Coconucos. Se ubica a 27 kilómetros de Popayán y su actividad es parte de un sistema volcánico que tiene una historia de millones de años.
Ver más: Dónde queda el volcán Puracé y lista de zonas en riesgo por ceniza volcánica
Su antecedente eruptivo más importante en la historia reciente ocurrió en marzo de 1977, cuando se produjo una erupción de magnitud considerable.
Si bien la alerta actual no implica que una erupción sea inminente, los especialistas han identificado cambios importantes en sus parámetros.
La actividad actual también ha puesto el foco sobre la historia geológica de Los Coconucos. Un estudio publicado en la revista Lithos encontró evidencias de que esta zona de los Andes colombianos tuvo hace unos 2,6 millones de años una actividad volcánica mucho más intensa y explosiva que la observada actualmente.
Las investigaciones analizaron rocas volcánicas que cubren unos 3.000 kilómetros cuadrados entre los departamentos de Cauca y Huila y que alcanzan espesores de hasta 270 metros. Los resultados ayudan a explicar cómo evolucionó el sistema volcánico antes de la formación de los volcanes que hoy dominan el paisaje.
Esta actividad está relacionada con la dinámica de la placa de Nazca, que se hunde bajo la placa suramericana. El movimiento y las características de estas placas influyen en la generación de magma y ayudan a explicar por qué Colombia cuenta con varios sistemas volcánicos activos en la cordillera de los Andes.
Para las poblaciones cercanas, el principal riesgo de una eventual erupción dependería de su magnitud y de las condiciones del momento.
Los escenarios estudiados por el SGC contemplan flujos piroclásticos, proyectiles volcánicos y caída de ceniza, con una afectación potencial que varía según la distancia al cráter y la dirección de los vientos.
Por ahora, el Puracé continúa bajo vigilancia permanente y las autoridades han recomendado a la población de que eviten acercarse a la zona de los cráteres en los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga y de las cabeceras de los ríos que nacen ellos, ya que, de forma repentina, pueden ocurrir emisiones de gases y ceniza, acompañados de expulsión de fragmentos de roca.













