Bloomberg Línea — Las acciones estadounidenses inician la última sesión de la semana bajo presión, en un contexto marcado por una creciente cautela de los inversores frente a la combinación de tensiones geopolíticas, señales mixtas desde la política económica estadounidense y un severo ajuste en las acciones de Intel (INTC).
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Wall Street se encamina así a completar su primera racha de dos semanas consecutivas de pérdidas desde junio, mientras el oro consolida un movimiento que lo lleva a máximos históricos y a registrar su mejor desempeño semanal desde el inicio de la pandemia.
El S&P 500 retrocedía 0,08% en la apertura y confirmaba una semana negativa para el principal índice bursátil estadounidense, afectado en buena medida por la fuerte caída de Intel. Las acciones del fabricante de chips se desploman cerca de 13% al inicio de la jornada, luego de que la compañía presentara proyecciones decepcionantes y advirtiera sobre persistentes problemas de fabricación que amenazan con frenar su intento de recuperación. El Dow Jones Industrial perdía -0,53% y el Nasdaq cotizaba prácticamente estable.
El impacto fue particularmente relevante por el peso simbólico de Intel en el sector tecnológico y por el optimismo que había rodeado al valor durante los últimos meses. En una llamada con analistas, el presidente ejecutivo de la empresa, Lip-Bu Tan, reconoció que el proceso de recuperación tomará tiempo y que los niveles actuales de eficiencia productiva están lejos de los estándares históricos del grupo.

“Nuestro rendimiento y nuestra producción no están a la altura de lo que considero aceptable; necesitamos mejorar”, afirmó. La advertencia se sumó a previsiones de ingresos y beneficios para el primer trimestre por debajo de lo esperado por el mercado, lo que llevó a los inversores a reevaluar las expectativas que habían impulsado una subida de más de 150% en la acción durante el último año.
El retroceso de Intel se produjo en una semana ya compleja para las acciones estadounidenses. Según datos recopilados por Bank of America (BAC), a partir de EPFR Global, los fondos de renta variable de Estados Unidos registraron salidas cercanas a los US$17.000 millones, en medio de la volatilidad generada por las amenazas arancelarias del presidente Donald Trump contra algunos países europeos en el marco de la disputa por Groenlandia.
Aunque el mandatario moderó luego su retórica tras gestiones diplomáticas en el Foro Económico Mundial de Davos, el episodio volvió a poner de relieve la sensibilidad de los mercados a decisiones políticas impredecibles.
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Ese clima ha reforzado una rotación de capitales hacia otros mercados desarrollados y emergentes. Europa y Japón concentraron las mayores entradas de fondos en lo que va del año, mientras que las acciones estadounidenses captaron apenas una fracción de los flujos dirigidos a los mercados desarrollados.
En paralelo, los activos de refugio cobraron un protagonismo inusual. El rendimiento del bono del Tesoro a diez años se mantuvo cerca de máximos de varios meses, pero sin ofrecer el alivio habitual en episodios de incertidumbre, lo que llevó a muchos inversores a buscar alternativas.
En ese contexto, el oro se convirtió en uno de los principales protagonistas de la semana. El metal precioso superó brevemente los US$4.950 por onza y se encamina a una ganancia semanal superior al 7%, la más pronunciada desde 2020. Analistas atribuyen el movimiento a la combinación de riesgos geopolíticos, cuestionamientos a la independencia de la Reserva Federal y un dólar debilitado.

“El oro está experimentando una reevaluación sostenida a medida que aparecen grietas en el orden económico posterior a la Segunda Guerra Mundial”, señaló Yuxuan Tang, responsable de estrategia macro en Asia de JPMorgan Private Bank.
La búsqueda de refugio no se limitó a los metales preciosos. El cobre avanzó hacia los US$13.000 por tonelada, impulsado tanto por la rotación fuera de monedas y bonos soberanos como por factores estructurales, entre ellos interrupciones en minas, una demanda vinculada a la electrificación y envíos anticipados a Estados Unidos ante el riesgo de nuevos aranceles. También el petróleo encontró apoyo en la debilidad del dólar y en las tensiones geopolíticas, pese a que persisten las preocupaciones por un exceso de oferta global a lo largo del año.
En el mercado agrícola y energético, el frío extremo en Estados Unidos añadió un nuevo foco de atención. Los futuros del gas natural prolongaron un repunte histórico ante previsiones de temperaturas muy por debajo de lo normal, mientras que el trigo subió por segundo día consecutivo ante el temor de que las heladas dañen cultivos en Estados Unidos y Rusia. Estos movimientos reforzaron la percepción de que la volatilidad se ha extendido de manera transversal a los distintos mercados de materias primas.
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¿Cómo va el dólar hoy en América Latina?
El dólar ha mostrado debilidad en las últimas semanas en un contexto de elevada volatilidad cambiaria provocada por el ruido geopolítico proveniente de Washington. De acuerdo con el análisis de Chris Turner, estratega de de ING, los mercados han atravesado un periodo particularmente errático, marcado por las declaraciones del presidente Donald Trump sobre Groenlandia, un episodio que los inversionistas comienzan a interpretar como parte de una estrategia de negociación con demandas iniciales maximalistas.
Turner identifica tres grandes temas que actualmente dominan la dinámica del mercado cambiario global. El primero es una visión de “risk-on” sobre la economía mundial hacia 2026; el segundo eje es la llamada operación de “debilitamiento estructural del dólar”, alimentada por los temores de una Reserva Federal presionada políticamente; y el tercer tema observado recientemente es la presión sobre monedas con posiciones fiscales débiles, exacerbada por la venta masiva de bonos del gobierno japonés.

En medio de ese contexto, las monedas de América Latina muestran un desempeño mixto. El peso mexicano (USDMXN) y el sol peruano (USDPEN) avanzan, mientras que el peso colombiano (USDCOP), el chileno (USDCLP), el real brasileño (USDBRL) y el peso argentino (USDARS) retroceden.
BBVA señala que la combinación de baja volatilidad, carry elevado y precios de las materias primas estables, con los metales aún en niveles altos, sigue siendo favorable para la apreciación de las monedas de la región. Dentro de sus estrategias, el banco mantiene su sesgo bajista en el peso chileno, una posición que volvió a extender su movimiento descendente.
Las noticias corporativas del día:
- Autoridades chinas dieron luz verde preliminar a gigantes tecnológicos como Alibaba (BABA), Tencent y ByteDance para avanzar en pedidos del chip H200 de Nvidia (NVDA), un componente clave para desarrollar inteligencia artificial. La medida sugiere que Beijing está cerca de aprobar formalmente la importación de estos semiconductores, aunque exigirá a las empresas combinar compras con chips nacionales. Alibaba y ByteDance ya expresaron interés en adquirir más de 200.000 unidades cada una.
- Ericsson sorprendió al mercado al proponer su primera recompra de acciones, por hasta 15.000 millones de coronas suecas (US$1.430 millones), tras superar ampliamente las estimaciones de ganancias del cuarto trimestre gracias a recortes de costos y mejora de márgenes. La compañía reportó un EBITDA ajustado de 12.700 millones de coronas (US$1.210 millones), un aumento del 24% interanual, superando la previsión de 10.500 millones (US$1.000 millones). Aunque las ventas netas cayeron un 5%, se ubicaron en 69.300 millones de coronas (US$6.610 millones), por encima de lo esperado.

- Las grandes marcas de refrescos como Pepsi (PEP), Coca-Cola (KO) y Keurig Dr Pepper (KDP) están dejando atrás el término “Diet” en favor del branding “Zero Sugar”, que conecta mejor con los consumidores jóvenes, especialmente la Generación Z. Aunque ambas versiones son libres de calorías y usan edulcorantes artificiales, “Zero Sugar” transmite una imagen más saludable y moderna. PepsiCo ha destinado la mayor parte de su presupuesto publicitario a Pepsi Zero Sugar, incluyendo un spot de US$8 millones en el Super Bowl.
- El empresario de defensa Michal Strnad duplicó su fortuna a US$37.000 millones tras el debut bursátil de Czechoslovak Group AS, cuya acción subió 28% en Ámsterdam luego de recaudar €3.300 millones (US$3.600 millones) en la mayor OPI del sector defensa. A sus 33 años, Strnad controla una empresa clave en el suministro de municiones y vehículos blindados a Ucrania, en un contexto de creciente gasto militar en Europa. C













