¿Subirá o caerá el dólar? BBVA actualiza pronóstico para las monedas en América Latina

Las proyecciones reflejan una región menos homogénea, donde el comportamiento cambiario dependerá de la interacción entre factores externos, ciclos monetarios y eventos políticos a lo largo de 2026.

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Bloomberg Línea — El dólar regresó al epicentro del mercado global con el shock geopolítico en Medio Oriente, reconfigurando flujos, primas de riesgo y valoraciones en un entorno de alta volatilidad. BBVA ajustó sus previsiones para América Latina bajo este nuevo escenario, donde la dispersión entre monedas se amplía y la pregunta sobre la valoración del billete verde vuelve a tomar relevancia.

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Desde el inicio del conflicto, el banco incorporó el impacto macrofinanciero inmediato y destacó que “la guerra en Irán añade un nuevo viento en contra” por la posibilidad de una estanflación, en un contexto en el que “las disrupciones en los flujos de energía impulsaron la demanda de refugio seguro en el dólar”, lo que cambió la posición entre los inversionistas.

Si bien el alto al fuego introdujo cierto alivio, el balance de riesgos se mantiene abierto, tal como se demostró durante el fin de semana cuando fracasó la primera ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán. “Un conflicto prolongado podría elevar los precios de la energía (y alimentos), aumentando las tensiones financieras y la inflación mientras pesa sobre el crecimiento”, advirtieron los analistas del banco español.

En medio de esa volatilidad, el ajuste en las expectativas para el segundo trimestre no es homogéneo. BBVA reconoce que el dólar ha recuperado tracción en episodios de aversión al riesgo, aunque identifica factores estructurales que limitan su recorrido, en un entorno donde la incertidumbre condiciona tanto los flujos globales como la asignación hacia mercados emergentes.

Dólar global: volatilidad, petróleo y un régimen de dos vías

El comportamiento del dólar ha quedado anclado a la evolución del conflicto, los precios de la energía y la reacción de la política monetaria. Para los analistas del BBVA, hay diferentes escenarios que pueden golpear a la divisa estadounidense, con una trayectoria en la que una desescalada en Medio Oriente permitiría que “la demanda de refugio (USD) se enfríe mientras se mantiene algo de valor en exportadores de energía”.

La visión incorpora un cambio en el régimen de mercado. El banco señala que “el USD ha confirmado una tendencia más plana”, lo que implica un patrón de movimientos en dos direcciones, con episodios de apreciación ligados a shocks y retrocesos cuando se normaliza el apetito por el riesgo.

El posicionamiento previo también amplificó los movimientos recientes. El banco advierte que “la reacción del FX está lejos de ser lineal”, en un entorno donde las posiciones cortas en dólar y largas en carry generaron un rebote inicial más intenso, seguido de una moderación progresiva.

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En este contexto, el banco “es cautelosamente bajista en el corto plazo para el USD”, en la medida en que una eventual moderación del precio del petróleo reduciría presiones inflacionarias y abriría espacio para una postura menos restrictiva de la Reserva Federal.

Sin embargo, el equilibrio es inestable. Las primas de riesgo, la credibilidad fiscal y la evolución del ciclo estadounidense siguen condicionando la dirección del dólar, en un entorno donde los shocks geopolíticos continúan dominando la narrativa.

Brasil y México: carry elevado, flujos y riesgo político

Dentro de América Latina, BBVA identifica a Brasil como uno de los principales anclajes del carry global. El real (USDBRL) mantiene un desempeño relativo sólido, “debido a su diversificación exportadora, producción de energía y alimentos y sólido carry”.

Las proyecciones reflejan una dinámica de corto plazo marcada por la cautela. El tipo de cambio se ubicaría en BRL$5,26 en junio de 2026, BRL$5,65 en septiembre, BRL$5,60 en diciembre y BRL$5,61 en marzo de 2027, lo que sugiere una depreciación moderada en el periodo electoral antes de una posible estabilización.

El frente político, con los comicios presidenciales, introduce un elemento central en la valoración. BBVA advierte que “la elección de octubre sigue siendo un punto focal ya que se percibe con resultados binarios”, lo que puede derivar en movimientos abruptos dependiendo del resultado y de las expectativas sobre política fiscal.

En México, el peso (USDMXN) enfrenta un entorno más exigente tras su fuerte desempeño previo. “Su sensibilidad a los cambios en el apetito por el riesgo sigue siendo elevada”, dicen los analistas del banco. A esto se suma el ajuste en tasas por parte del Banco de México, que ha reducido su diferencial de rendimiento.

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Las previsiones sitúan el tipo de cambio en MXN$17,65 en junio de 2026, MXN$17,70 en septiembre, MXN$18,00 en diciembre y MXN$18,01 en marzo de 2027. Este perfil refleja una depreciación gradual, en línea con la pérdida de carry y la incertidumbre externa.

El frente comercial añade presión adicional, dado que “la revisión del T-MEC en julio podría añadir ruido”, pues las negociaciones pueden incidir en la percepción de riesgo país y en los flujos de inversión.

Monedas andinas: términos de intercambio y ciclo político

Las economías andinas presentan una mayor divergencia, condicionada por su exposición a materias primas y por dinámicas políticas internas.

En Chile, el peso chileno (USDCLP) se ve afectado por el shock energético pese a un entorno interno más favorable. BBVA reconoce que “el conflicto en Medio Oriente domina en el corto plazo y castiga al CLP como gran importador de petróleo”, lo que ha revertido parcialmente el impulso previo derivado de los precios del cobre.

Las proyecciones apuntan a una apreciación gradual desde CLP$902 en junio de 2026 a CLP$890 en septiembre, CLP$887 en diciembre y CLP$883 en marzo de 2027, en un escenario donde la normalización externa permitiría recuperar parte del terreno perdido.

En Colombia, el comportamiento del peso colombiano (USDCOP) combina factores positivos y riesgos estructurales. Aunque el país se beneficia de precios elevados del petróleo, el banco advierte que “los riesgos fiscales continúan siendo altos”, en un entorno donde la incertidumbre política y la sostenibilidad de la deuda siguen siendo variables clave.

El tipo de cambio se proyecta en COP$3.740 en junio y septiembre de 2026, con un aumento hacia COP$3.790 en diciembre y marzo de 2027, reflejando presiones de mediano plazo pese al soporte del carry.

En Perú, el sol (USDPEN) mantiene un perfil más estable dentro del universo emergente. BBVA destaca que “el PEN ha superado a sus pares en los últimos dos años”, respaldado por fundamentos macroeconómicos sólidos y una menor volatilidad relativa.

Las previsiones muestran una trayectoria de apreciación moderada desde PEN$3,40 en junio de 2026 a PEN$3,37 en septiembre, PEN$3,35 en diciembre y PEN$3,33 en marzo de 2027, en un contexto donde la política interna introduce ruido, pero no altera de forma estructural la dinámica cambiaria.

Argentina: tipo de cambio administrado y tasas reales positivas

El caso argentino responde a una lógica diferenciada, con un régimen cambiario administrado y una política monetaria enfocada en la estabilidad nominal. BBVA señala que “los ajustes a la banda cambiaria y menores presiones tras las elecciones de medio término permitieron una negociación más estable del USDARS”.

Las proyecciones indican una depreciación gradual del peso (USDARS) desde ARS$1.485 en junio de 2026 a ARS$1.616 en septiembre, ARS$1.760 en diciembre y ARS$1.817 en marzo de 2027, en un esquema que prioriza la acumulación de reservas y el control de la inflación.

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El componente de tasas introduce un elemento adicional en la valoración. El banco establece que “las tasas se esperan estabilizar por encima de la inflación esperada, implicando una tasa real positiva”, lo que configura un entorno de carry favorable en moneda local.

A pesar de estos factores, persisten presiones sobre el frente externo, vinculadas a la demanda de divisas, la evolución de las reservas y las necesidades de financiamiento, en un contexto donde el acceso a mercados sigue siendo una variable determinante.