El aumento de la volatilidad de los mercados, exacerbada por la guerra en Irán, está impulsando a los inversores a diversificarse y alejarse del dólar.
Las proyecciones reflejan una región menos homogénea, donde el comportamiento cambiario dependerá de la interacción entre factores externos, ciclos monetarios y eventos políticos a lo largo de 2026.
Lejos de ser solo un refugio, el oro es un mercado de escala global que combina escasez, liquidez y un peso creciente en la arquitectura financiera internacional.
El dólar se encamina a su mejor mes desde 2024 impulsado por la guerra en Medio Oriente, la crisis energética y un renovado apetito por activos refugio. Las apuestas alcistas superan los US$7.000 millones.
El yen cotizaba a 159,90 a las 10:01 a.m. en Tokio, tras haber caído el lunes a 160,46, después de debilitarse durante cuatro días consecutivos la semana pasada.
Un siglo y cuarto de datos comparables entre países muestra una jerarquía clara. La diversificación y la disciplina de largo plazo emergen como factores clave.
La divisa estadounidense se fortalece frente a sus pares mientras los inversionistas reducen riesgo y se posicionan ante una posible intensificación del conflicto en Medio Oriente.