Los grandes tenedores de activos estadounidenses están reduciendo sus coberturas cambiarias, dejando al dólar más expuesto a una caída si cambia la confianza del mercado.
El yen se apreció hasta un 1,2%, alcanzando los 158,22 yenes por dólar. Este movimiento generó brevemente especulaciones sobre la posibilidad de que las autoridades contactaran a los bancos para verificar la tasa de cambio, lo que suele ser un indicio de una posible intervención.
Hajime Takata señaló que la próxima subida no necesariamente tendría que limitarse a 0,25% y que el banco podría aumentar las tasas en reuniones consecutivas.
El índice Bloomberg Dollar Spot cayó un 0,9% en agosto, sumándose al descenso del 1,3% del mes anterior. Este indicador, que acumula cinco meses de pérdidas en los últimos ocho del año, registra su racha bajista más larga desde febrero.
El yen se debilitó hasta 160,16 por dólar, borrando más de la mitad de las ganancias obtenidas tras la intervención coordinada de EE.UU. y Japón del 31 de julio.
Los futuros de EE.UU. cayeron y los bonos del Tesoro se estabilizaron, mientras los operadores evitan grandes apuestas antes del discurso del presidente de la Fed en Jackson Hole.