Bloomberg Línea — La intervención de Estados Unidos en Venezuela, que resultó en la captutra de Nicolás Maduro, no alterará la tendencia regional hacia plataformas políticas conservadoras, según el análisis de Wells Fargo. El banco sostiene que, a pesar del impacto geopolítico del episodio, los fundamentos que explican el giro a la derecha en América Latina permanecen sólidos.
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La acción liderada por Washington, enmarcada en un contexto global de mayor competencia entre potencias, no altera la evaluación de fondo que hace Wells Fargo sobre la región. El banco señala que, aunque Venezuela representa un caso particular por su alineamiento con China y sus vastas reservas de petróleo, ese carácter excepcional evita que los recientes eventos en Caracas alteren la tendencia general en América Latina.
“En nuestra opinión, mientras la incertidumbre relacionada con Venezuela probablemente se mantenga por un período prolongado, es probable que el debilitamiento del riesgo político asociado con América Latina continúe en el futuro”, según los analistas del banco, Brendan McKenna y Azhin Abdulkarim.
Giro político regional sin reversa
El informe identifica una reducción general del riesgo político en la región durante los últimos 12 a 18 meses. McKenna y Abdulkarim atribuyen este fenómeno a una serie de elecciones generales y legislativas que han favorecido plataformas conservadoras, incluso en países históricamente asociados con la izquierda. Los analistas citan los casos de Ecuador, Bolivia, Argentina, Chile y Honduras como evidencia de esta nueva tendencia.

McKenna y Abdulkarim descartan que el caso venezolano tenga capacidad para revertir esta trayectoria. “Creemos que esto sería cierto incluso si Venezuela cayera en una situación de lucha interna por el poder que resultara en una ocupación prolongada de EE.UU. o en un gobierno no funcional”, afirma el informe.
Aunque reconocen que existen riesgos latentes, los autores consideran que el principal desafío provendría de que Estados Unidos aplicara medidas similares de deposición en otros países no alineados, como Cuba o Nicaragua, o si adoptara posturas más agresivas hacia economías más relevantes como Colombia y México.
Efectos acotados en los mercados financieros
El informe sostiene que los mercados ya habían comenzado a incorporar en sus precios un escenario de cambio de gobierno en Venezuela, ante la creciente presencia militar estadounidense en la región en los meses previos. Esto explicaría la revalorización significativa de los activos venezolanos.
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“Los bonos soberanos de Venezuela y de PDVSA, ambos actualmente en default, han sido algunos de los activos con mejor rendimiento desde que la administración Trump asumió el poder en enero de 2025, duplicando esencialmente su valor en los últimos 12 meses”, según el informe del banco.
A pesar de la incertidumbre actual sobre la configuración futura del régimen venezolano, los analistas consideran que los mercados no reaccionarán con volatilidad desproporcionada. “Nos cuesta ver cómo, en la situación actual, los mercados financieros y los precios del petróleo se ven afectados de manera significativa en el corto plazo”, indican McKenna y Abdulkarim.
En consecuencia, Wells Fargo no anticipa cambios en sus previsiones macroeconómicas, ni en sus proyecciones de mercado, tanto para Venezuela como para el resto de América Latina.

Fragmentación geopolítica en aumento
Para Wells Fargo, el mayor efecto de la intervención en Venezuela podría ser de orden geopolítico, no financiero. El banco observa que la región ya muestra señales de alineamientos estratégicos con uno de dos bloques principales: el liderado por Estados Unidos o el encabezado por China.
“Desde una perspectiva geopolítica, la deposición de Maduro liderada por EE.UU. debería exacerbar la fragmentación de la economía global y también profundizar divisiones, y quizás nuevas alineaciones, en América Latina”, escriben McKenna y Abdulkarim.
El informe menciona que países como Argentina han respaldado con firmeza la intervención estadounidense, mientras que Nicaragua ha reafirmado su vínculo con China. Colombia y Brasil, por su parte, son señalados como posibles candidatos a cambiar su alineación estratégica hacia China, tras haber expresado críticas a la acción estadounidense.
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Chile podría recorrer el camino inverso. “Chile actualmente aparece como alineado con China; sin embargo, el presidente electo Kast ha expresado con firmeza su apoyo a la deposición de Maduro. Con el tiempo, la alineación de Chile con EE.UU. en relación con Venezuela, y quizás otros eventos geopolíticos notables durante el gobierno de Kast, podría volcar a Chile hacia el bloque estadounidense”, según el informe.
Wells Fargo advierte que, independientemente del reordenamiento de alianzas, el efecto neto de la fragmentación geopolítica será negativo para la economía global. “La magnitud del impacto negativo estará determinada por qué países están alineados, pero en conjunto, un crecimiento del PIB global más lento es el resultado de una economía global fracturada”, concluyen los analistas.













