Europa no necesita que la convenzan, ya que se enfrenta a una ola de violaciones del espacio aéreo por parte de Rusia que ha puesto de manifiesto lo expuestos que están los países a las realidades cambiantes de la guerra moderna.
Alrededor de 22.000 personas siguen sin electricidad en la región ucraniana de Kharkiv tras un ataque nocturno, dijo el gobernador Oleh Synyehubov en Telegram.
Su anuncio se produjo horas después de que la OTAN diera un paso sin precedentes al derribar drones que entraron en el espacio aéreo polaco, dejando al descubierto lo inadecuadas que eran las defensas de la alianza.
La actividad inusual de drones en bases militares danesas eleva al máximo el nivel de alerta en el país, mientras crecen las sospechas de injerencia extranjera.
El conflicto entre Ucrania y Rusia ha evidenciado la creciente amenaza de los drones, cuya producción económica contrasta con el alto costo de las defensas.
Los drones también dañaron la estación central de trenes de Odesa y otras infraestructuras ferroviarias, dijeron los Ferrocarriles Ucranianos en Telegram.
El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, publicó las cifras de víctimas el jueves en Telegram, añadiendo que el número de víctimas puede aumentar y que se están llevando a cabo operaciones de rescate en varios lugares.
Dos de los cuatro aeropuertos moscovitas, incluido el que habitualmente gestiona los vuelos delegados por el gobierno, suspendieron temporalmente sus operaciones a primera hora de la mañana del miércoles.