Economía

Marina Dal Poggetto: ‘El FMI no nos va a soltar la mano como en el 2001′

La consultora económica se refirió al dilema sobre el manejo de la brecha cambiaria, el rebote de la economía después de un año de pandemia y el escenario pos PASO.

Economista y directora de EcoGo Consultores.
27 de agosto, 2021 | 07:46 am
Tiempo de lectura: 9 minutos

Buenos Aires — Marina Dal Poggetto puede hablar del FMI, de la deuda, y de la salida de la convertibilidad, no como teórica sino con la vivencia plena que le dejó su paso como Jefa de Asesores de la Secretaría de Política Económica del Ministerio de Economía durante la gestión de José Luis Machinea, tarde como subgerente de Análisis Macroeconómico del Banco Central de la República Argentina, que en ese entonces comandaba Alfonso Prat Gay.

La economista desanda el camino recorrido hasta ahora por el gobierno de Alberto Fernández, con una inflación que lentamente comienza a desacelerarse, aunque a un ritmo anualizado del 50% y con una meta del 29% que quedó enterrada. Las PASO, la brecha y la negociación con el Fondo marcan su análisis de la Argentina de ayer y de hoy.

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La siguiente conversación fue editada por motivos de extensión y claridad.

Bloomberg Línea: ¿Qué escenario cree que va a dejar las elecciones de medio término?

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Marina Dal Poggetto: Probablemente el resultado de las PASO, siendo que es una lista única y la otra va con competencia, genere más votos para Juntos por el Cambio en el arranque. No va a definir grandes cambios en Argentina. Es poco probable que el Frente de Todos pierda el Senado y que el Frente de Todos gane los 9 o 10 diputados que necesita para tener quórum propio. Con lo cual no es 2013, donde lo que se dirimía era si el Gobierno iba a ir por todo o no.

¿Frente a ese resultado qué lectura se puede hacer?

Frente a eso hay dos lecturas. Una es la del mercado. Si le va bien a Juntos por el Cambio, va a festejar, y si le va bien al Frente de Todos, se va a poner muy nervioso. Y la otra, a mi juicio, es la lectura del peronismo. Sabe que si van separados pierde y si van todos juntos generalmente gana. Lo que hay es una disputa dentro de una coalición de Gobierno particularmente diversa, donde hay un Presidente que ha ido perdiendo imagen positiva de forma bastante agresiva.

Argentina sigue siendo barata en término de dólares oficiales.

Marina Dal Poggetto, economista.

¿Y a nivel económico?

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Hay una economía que rebotó después del desplome generado por el cierre total del año pasado, que se empezó a frenar entre febrero y abril de este año con la segunda ola de covid. Se da también un avance de la vacunación, que es muy rápido para el Frente de Todos y muy lento para Juntos por el Cambio. Esto generará una mayor movilidad y probablemente este amesetamiento del nivel de actividad vuelva a convertirse en rebote hacia finales de año. En promedio, la economía este año va a crecer entre 6,9% y 7%, después de haber caído casi 10 % el año pasado. El arrastre estadístico para el año que viene va a ser entre 1% y 2%.

¿Y cómo cree que evolucionará la inflación, sin dudas uno de los problemas centrales hoy de la Argentina?

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Desde octubre en adelante el ritmo de inflación está entre 3,5% y 4%; hubo un mes de 4,8% y los últimos dos meses con una inflación levemente arriba del 3%, y desacelerando. Pero en promedio entre puntas, de diciembre a diciembre, la inflación escaló y está en la zona de 50% y con una dispersión de precios relativos muy violenta.

El primer error [del Gobierno] es que el acuerdo con el Fondo no se hizo de arranque

Marina Dal Poggetto, economista.

La velocidad de los aumentos es muy rápida...

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Este año funcionaron dos anclas: las tarifas y el dólar. El dólar oficial se movió en los últimos meses a un ritmo del 1%, con una inflación que lo triplica o lo cuadriplica. Eso tiende a atrasar el tipo de cambio, pero partiendo de niveles altos. Argentina tiene un nivel de tipo de cambio alto, salarios muy licuados y el atraso cambiario se va a dar. En noviembre la brecha va a seguir. Argentina sigue siendo barata en término de dólares oficiales. El problema no es en la competitividad del tipo de cambio oficial; el problema es la brecha.

¿Por qué el Gobierno proyectó para este año una inflación de 29%?¿Realmente era viable?

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Hubo muchos errores en el manejo de la política económica, pero fundamentalmente hubo errores en el manejo de la política. El Gobierno llegó con una macroeconomía ajustada y en recesión, tenía los precios relativos de alguna forma alineados, tenía los salarios licuados, las tarifas relativamente bien puestas, tenía un ajuste fiscal que se había hecho en 2019, sobre todo por la aceleración de la inflación que no se sostenía si no se cambiaba el régimen previsional. E intentó un esquema de consolidación fiscal desde el arranque; buscó manejar la puja distributiva. Los salarios en 2020, antes de la pandemia, se empezaron a negociar pensando en una inflación del 30 y pico, y hubo un intento de hacer un programa financiero y monetario relativamente razonable. Pero esa consolidación estaba, su programa financiero y moneda tenía dos patas, una era la deuda de pesos, otra era la deuda de dólares y todo eso enmarcado en un acuerdo con el FMI.

En septiembre anunció que el déficit fiscal de 2020 iba a ser 4,5%, y eso en vez de dar una señal de hoja de ruta lo que hizo fue reventar los precios de la deuda.

Marina Dal Poggetto, economista.

¿Cuáles fueron los errores?

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El primero es que el acuerdo con el Fondo no se hizo de arranque, y se intentó consolidar la deuda de dólares y un acuerdo posterior con el FMI. Fue un error grosero que condujo hasta el escenario actual. La segunda fue la deuda de pesos que el Gobierno tenía. Hernán Lacunza, exministro de Hacienda, la había reperfilado para febrero y todo indicaba que se iba a ir a un intento de reperfilarla [a] largo [plazo]. Esto generó un problema para adelante, que explica en parte la brecha cambiaria. Y la deuda de dólares que se suponía en la hoja de ruta de Guzmán del arranque iba a estar reestructurada para el 30 de marzo, se terminó de cerrar recién en agosto. Ese mes el Gobierno puso controles de capitales más agresivos, y en septiembre anunció que el déficit fiscal de 2020 iba a ser 4,5%. Y eso en vez de dar una señal de hoja de ruta lo que hizo fue reventar los precios de la deuda. La deuda pasó de valer 50 a valer 30 y pico y la tasa de interés pasó de 11% a 20%. Y la brecha cambiaria pasó de un dólar de contado por liquidación de $120 a uno a $185.

¿Y de ahí en más?

A partir de ahí, patean el tablero. Inmediatamente después de la reestructuración de la deuda, le habían mandando la carta al FMI para iniciar las negociaciones y esa carta quedó medio en la nebulosa; se escapó la brecha y ahí vino la carta de Cristina Kirchner... Con lo cual la expectativa de un acuerdo con el Fondo con consolidación fiscal en 2021 se fue dilatando. La verdad hubo algo de suerte: Biden ganó la elección en Estados Unidos, la soja se fue a US$600 y el FMI finalmente se recapitalizó. El Gobierno visualizó dólares frescos y el acuerdo con el Fondo se siguió pateando, se estabilizó un poco la brecha cambiaria, un poco con controles, un poco con acuerdos con el manejo de las Leliqs, un poco con intervención. Así se generaron dólares que recompuso un poco el balance del Banco Central. Se pasó de una economía en 2020 a la que le sobraban muchos pesos, a una que le faltan dólares.

Si faltan esos dólares, ¿por qué se tomán medidas como restringir o achicar los cupos de las exportaciones?

Llegar hasta noviembre sin el acuerdo con el Fondo obliga a ir tapando agujeros. La teoría de la sábana corta: te tapás la cabeza pero te destapás los pies. Es una mantita de bebé la que tenemos. Están jugando con eso, con lo cual podríamos ver más controles, para evitar que se escape la brecha. En el caso de los cupos de exportación a la carne, básicamente se les escapó su precio. Hay sectores empresarios que terminan convalidando cosas que uno no entiende muy bien por qué. En el arranque de la pandemia cerraron los bancos porque no se podía negociar un balance, en la mitad de la pandemia aumentaron el impuesto a la compra de equipos de computadoras. Y lo de la carne fue un poco eso.

Con este tipo de cambio, que es un tipo de cambio alto, hoy lo que hay es gente que quiere huir de Argentina.

Marina Dal Poggetto, economista.

¿En este contexto, no hay salida del cepo?

Es que con la brecha no funciona. La brecha se tiene que ir achicando. La libre movilidad de capitales no es recomendable para la Argentina. Con este tipo de cambio, que es un tipo de cambio alto, hoy lo que hay es gente que quiere huir de Argentina. Con esta brecha el funcionamiento de la economía no anda, y el crecimiento vía exportaciones no va a funcionar.

¿Y hoy cuál sería la mejor salida?

Una cosa es armar una hoja de ruta de un programa económico en un Excel y otra cosa es tamizarlo por la política y después llevarlo a cabo. Sobre todo para un país agrietado donde la culpa de todos los males los tiene el otro. Claramente no hay margen para transitar sin un acuerdo con el Fondo. Se le deben US$44.000 millones y puentear no es una opción. Pagar como en 2006 no es una opción porque no hay reservas. Se puede pagar el vencimiento de septiembre, pero pagar el vencimiento de diciembre con reservas sería complicadísimo. Deberíamos tener un acuerdo lo más rápido posible de manera tal que limite las presiones que eventualmente lleven a una velocidad en la circulación del dinero y desemboque en un régimen de inflación o de nominalidad más alto. Primero hay que tener una definición sobre la nominalidad y sobre la brecha. Lo segundo, es salir del ritmo de movimiento de tipo de cambio en U. O sea, lo más probable es ir a un crawling. Hay que descomprimir la tasa de dólares, para lo cual el segundo punto es la consolidación fiscal. Probablemente el Gobierno tenga en la cabeza un escenario de corrección gradual del déficit fiscal. Mi sensación es que una consolidación gradual del déficit fiscal no va a terminar comprimiendo la brecha. Estamos en un mundo con déficits muy altos, pero Argentina no tiene financiamiento y no tiene moneda, con lo cual si se quiere comprimir la brecha el financiamiento monetario es un problema. Lo más probable es que vayamos a una corrección fiscal gradual, con un superávit que en algún momento tenés que empezar a pagar la deuda. La tercera es un esquema de acumulación de reservas y el cuarto es la agenda de reformas.

El empleo formal (público y privado) es menos del 40%.

Marina Dal Poggetto, economista.

¿Qué reformas específicamente?

La laboral. El régimen laboral que tiene Argentina no solo genera inequidades, sino que hace que los sindicatos tengan cada vez menos base sindical; o sea, el empleo formal (público y privado) es menos del 40%. Para empezar hay que eliminar la prohibición de despido y la doble indemnización también. Siempre la discusión es para adelante, pero debería contemplar a los trabajadores nuevos y a los viejos.

¿Hay acuerdo con el Fondo antes de noviembre, octubre?

Yo tiendo a pensar que algo puede haber, pero la verdad que no. Al Fondo no le sirve ser culpable de una escalada nominal de la Argentina, pero no nos va a soltar la mano como la soltó en 2001. En 2001 el Fondo soltó la mano cuando decidió no desembolsar el último tramo y eso fue el final del gobierno de De la Rúa.

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