Las ciudades de América Latina en mayor riesgo por olas de calor, según Oxford

Una nueva investigación de la Universidad de Oxford ha analizado 205 ciudades de todo el mundo para determinar cuáles son las que corren mayor riesgo ante el aumento de las temperaturas globales.

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Vista del Gran Malecón, un espacio público abierto de Barranquilla, adyacente al río Magdalena, en Colombia.

Bloomberg Línea — Un informe de la Universidad de Oxford revela que varias grandes ciudades enfrentan un riesgo crítico debido al aumento de las temperaturas.

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La investigación, publicada en la revista Sustainable Cities and Society, analiza 205 urbes de más de un millón de habitantes de todo el mundo, para determinar cómo las condiciones relacionadas con el calor afectan a las poblaciones urbanas y cuán propensas están a sufrir daños por sus características sociodemográficas y económicas.

Peatones caminan junto a puestos de comida en Bangkok, Tailandia.

En muchas grandes ciudades, el calor extremo coincide con una alta vulnerabilidad y una capacidad limitada para hacer frente a la situación.

Esta combinación puede aumentar considerablemente el riesgo asociado al calor y, en algunos casos, tener consecuencias que ponen en peligro la vida, dice el estudio.

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Según el análisis, India, Pakistán, Nigeria y Ghana albergan el mayor número de ciudades con puntuaciones de riesgo elevadas, y más del 95% de las ciudades con mayor riesgo de olas de calor se encuentran en el sur y el sudeste de Asia y en el África subsahariana.

Importantes destinos turísticos y centros de negocios internacionales, como El Cairo (Egipto), Bangkok (Tailandia), Hanói (Vietnam) y Jaipur (India), también figuran entre las 50 primeras, que encabeza Al Basrah, en Irak, como la más expuesta al riesgo.

La vulnerabilidad de América Latina

En esa clasificación de las ciudades más vulnerables del mundo ante el riesgo de olas de calor, Barranquilla (Colombia) lidera en América Latina y el Caribe en el puesto 11.

El estudio también incluye otras ciudades de la región distribuidas a lo largo del ranking global, entre ellas Port-au-Prince, Lima, Bogotá, Caracas, Santiago, Buenos Aires y Montevideo, además de importantes centros urbanos de Brasil y México:

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ClasificaciónCiudadPaís
11BarranquillaColombia
19Port-au-PrinceHaití
27ManausBrasil
44GuayaquilEcuador
46GoiâniaBrasil
47MéridaMéxico
52LimaPerú
54CaliColombia
56San Luis PotosíMéxico
60MaracaiboVenezuela
66Belo HorizonteBrasil
67FortalezaBrasil
73QuerétaroMéxico
77São PauloBrasil
78PueblaMéxico
80GuadalajaraMéxico
82Ciudad de GuatemalaGuatemala
83Río de JaneiroBrasil
88BrasiliaBrasil
89RecifeBrasil
93SalvadorBrasil
94Ciudad de MéxicoMéxico
110TolucaMéxico
112CaracasVenezuela
116BogotáColombia
118QuitoEcuador
119CuritibaBrasil
120Porto AlegreBrasil
129SalvadorBrasil
143Buenos AiresArgentina
151MontevideoUruguay
172MedellínColombia

Entre los hallazgos en el análisis de estas ciudades, la asociación civil Periodistas por el Planeta (PxP) destaca que el riesgo real no está limitado a temperaturas y humedad, sino de una combinación de factores socioambientales que impactan de forma directa.

Una familia en la región sufre por la inflación energética y las tarifas de luz prohibitiva porque, aunque logre comprar ventiladores, enfriadores y aires acondicionados, no puede costear su uso diario, lo que limita su capacidad de respuesta ante el calor.

Además, el peso de la población menor de cuatro años y mayor de 65 años eleva de forma drástica el riesgo en las capitales, que viven una transición demográfica acelerada hacia el envejecimiento, sin contar con la infraestructura hospitalaria ni habitacional preparada para choques térmicos.

Otro factor es la falta de cobertura arbórea uniforme en las capitales de la región, donde las zonas ricas son verdes y las periferias son de asfalto y cemento, “lo que demuestra que la segregación urbana en Latinoamérica se traduce directamente en un mayor riesgo de muerte por calor para las clases empobrecidas”, dijo PxP.

Ante este panorama, la iniciativa advierte que las estrategias de adaptación no pueden limitarse a importar modelos de “ciudades inteligentes” diseñados para realidades distintas a las latinoamericanas. Según la organización, el análisis de Oxford demuestra que los modelos corporativos de smart cities promovidos desde el Norte Global fracasan cuando se enfocan únicamente en infraestructura tecnológica de alto costo.

En América Latina, sostiene, una ciudad inteligente solo es sostenible si las soluciones son impulsadas por la ciudadanía y utilizan la innovación para reducir la exclusión y la desigualdad, en lugar de profundizar la brecha digital.

En ese sentido, la gobernanza urbana debe traducirse en mayor transparencia, rendición de cuentas y medidas concretas de adaptación climática, como sistemas de alerta temprana que permitan proteger a los sectores con menor capacidad de respuesta.

Algunos casos de éxito

Pese a los desafíos, como las restricciones presupuestarias que enfrentan los municipios, el estudio Oxford resalta algunos proyectos como referentes de sostenibilidad e innovación en ciudades latinoamericanas.

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De Colombia, destaca la flota de buses y taxis eléctricos en Bogotá y el sistema de transporte masivo e integrado, como las escaleras eléctricas y metrocables, en las comunas de Medellín como casos donde la tecnología reduce la huella de carbono y, al mismo tiempo, resuelve la accesibilidad de comunidades vulnerables.

Flota del TransMilenio en Bogotá.

Mientras que en Santiago de Chile y Buenos Aires sobresalen por sus avances en la gestión de transporte masivo optimizado (BRT) y sistemas eficientes de movilidad compartida, además de los planes de renovación urbana tecnológica.

La CDMX figura por ser el principal nodo de la región en el desarrollo e integración de marcos normativos para edificios inteligentes y verdes (smart and green buildings) enfocados en eficiencia energética; y Montevideo por herramientas de digitalización de servicios públicos para mejorar la interacción ciudadana y la gobernanza local.

Adaptación en las ciudades

Con una población urbana que alcanzará las dos terceras partes de la humanidad en los próximos 25 años, el reporte sostiene que los gobiernos locales de Latam deben equilibrar urgentemente sus agendas para aplicar soluciones de adaptación, como el fortalecer las redes eléctricas locales para soportar los picos de demanda durante las olas de calor y evitar fallas que dejen sin protección a la población más vulnerable.

Parque Centenario, en Buenos Aires, Argentina.

Otra línea, es la expansión de la cobertura arbórea, con planes de reforestación urbana orientados especialmente a las zonas periféricas, donde el efecto de isla de calor es más intenso debido a la alta densidad de concreto y la menor presencia de áreas verdes.

Asimismo, impulsar normas de construcción basadas en el diseño bioclimático, que reduzcan la dependencia de sistemas de enfriamiento mecánico y permitan a las viviendas y edificios mantener condiciones térmicas más estables de forma natural.

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