Precio de la gasolina en Latinoamérica: los países con el galón más caro a abril de 2026

Los países de América Latina han sentido el impacto del alza del petróleo a través de los combustibles y, pese al alto el fuego en Medio Oriente, la incertidumbre persiste.

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Precio de la gasolina en Latinoamérica en 2024
08 de abril, 2026 | 11:51 AM

Bloomberg Línea — El precio promedio de la gasolina es de unos 5,58 por galón (Octano-95) y US$1,48 por litro, con una marcada diferencia entre los países en Latinoamérica, según cifras actualizadas de Global Petrol Prices, una entidad que monitorea el costo de los combustibles en diferentes mercados del mundo.

A comienzos de año, antes de que estallara el conflicto en Medio Oriente, los precios se ubicaban en US$4,84 por galón (Octano-95) y US$1,28 por litro globalmente en promedio.

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Ver más: El alza del petróleo ya golpea a la gasolina en América Latina y así responden los Gobiernos

En Latinoamérica, Venezuela se mantiene a principios de abril de 2026 como el país con la gasolina más barata, con un precio oficial de US$0,1 por galón, ante la alta carga de los subsidios.

Sin embargo, en el caso de Venezuela, la fuente aclara que el precio subvencionado que figura en la tabla es para los primeros 120 litros al mes, solo para personas con un Carnet de la Patria válido. “Las compras superiores a 120 litros al mes se cobran a US$0,50 por litro”.

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Además, el precio que figura en la página es el precio oficial de la gasolina.

En épocas de escasez de combustible en Venezuela, existe un mercado negro con precios que pueden superar sustancialmente los niveles medios de precios internacionales.

Ver más: El dinero que se ahorra en gasolina con un carro eléctrico en América Latina en 2026, según Olacde

Después de Venezuela, los precios más baratos para la gasolina están en países como Ecuador (US$2,8) y Guyana (US$3,5).

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En contraste, los países en donde el galón de gasolina es más caro en la región son Uruguay (US$7,6) y Chile (US$6,2), que recientemente realizó ajustes a los precios.

Por lo general, explica Global Petrol Prices, “los países más ricos tienen precios más altos, mientras que los más pobres y los productores y exportadores de petróleo tienen precios significativamente más bajos. Una excepción notable es Estados Unidos, un país económicamente avanzado con precios bajos de gasolina”.

En general, las diferencias de precios entre países se deben a los diversos impuestos y subsidios a la gasolina.

En la región, el mayor precio del petróleo implica mayores ingresos fiscales por la venta de crudo y un mayor dinamismo en la cadena productiva vinculada al sector privado.

No obstante, “nuevos desafíos vinculados al crecimiento de la demanda de energía y la dependencia de la generación termoeléctrica ponen en riesgo ese vínculo por mayores costos de importación de derivados (gasolina y diésel), generando incrementos en precios internos, presiones inflacionarias y mayores costos logísticos y agrícolas”, manifestó a este medio el exviceministro de Economía ecuatoriano e investigador de ESPOL, José Gabriel Castillo.

La mayoría de los países de la región son altamente dependientes de la importación de derivados, especialmente por la reducida capacidad de refinación local de combustibles.

Bloomberg Línea informó en días pasados que el alza del petróleo internacional ya estaba comenzando a trasladarse a los precios de los combustibles en América Latina, con efectos desiguales sobre la inflación y las finanzas públicas mientras los Gobiernos aplican medidas para contener el descontento social.

Ver más: Economía de América Latina crecerá más lento en 2026: a estos países les iría mejor, según el Banco Mundial

De momento, el acuerdo de alto al fuego por dos semanas entre EE.UU. e Irán redujo de forma abrupta las tensiones geopolíticas y desató una caída pronunciada en los precios de la energía.

Dicho acuerdo incluye la reapertura del estrecho de Ormuz, un paso clave para aliviar las disrupciones en el suministro energético global.

En respuesta, el petróleo registró una de sus mayores caídas en años, con el Brent retrocediendo alrededor de 16% hasta ubicarse cerca de US$92 por barril, mientras que el gas natural europeo llegó a desplomarse cerca de 20%.

También cayeron con fuerza los precios de combustibles refinados como el diésel y el jet fuel, que habían sido uno de los principales focos de presión inflacionaria.

Este ajuste en la energía tuvo un efecto directo sobre las expectativas macroeconómicas.

Los mercados comenzaron a descontar nuevamente la posibilidad de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal hacia el cierre del año, con probabilidades que repuntaron hasta cerca de 60%, frente a niveles prácticamente nulos a comienzos de la semana.

“Al disminuir la probabilidad de un shock de suministro prolongado, esperamos que el crudo pueda profundizar su caída hasta un 15% adicional, aunque esto dependerá de si el acuerdo se consolida y amplía, ya que por ahora la magnitud de la apertura y los detalles específicos siguen sin estar del todo claros, lo que mantiene cierta incertidumbre en el mercado", dijo en un análisis Ignacio Mieres, líder de Investigación de la app de inversiones XTB.

Ahorros con electromovilidad

Un vehículo eléctrico de BYD Co. cargándose fuera de uno de los concesionarios de la compañía en Beijing, China, el martes 27 de agosto de 2024.

América Latina y el Caribe ahorra cerca de US$3 millones diarios por la electromovilidad, en medio del alza de los combustibles y la volatilidad energética global, según un informe de la Organización Latinoamericana de Energía (Olacde).

“Mientras los precios del diésel y la gasolina escalan a promedios de US$1,30 por litro, la región ha encontrado un blindaje financiero en la energía eléctrica”, indicó la entidad en un informe.

Ver más: Los países de América Latina donde China concentra más inversiones mineras

Explica que, según los últimos datos técnicos del sector, la flota eléctrica actual en América Latina ya genera un ahorro directo en consumo energético de US$1.000 millones anuales, lo que equivale a dejar de gastar US$2,7 millones cada día en combustibles fósiles.

Olacde dice que mover un vehículo eléctrico es hoy US$2.018 más barato al año que uno de gasolina. Según la entidad, la eficiencia operativa es el motor de esta rentabilidad.

Un vehículo eléctrico es hasta cinco veces más eficiente que un carro de combustión.

Ver más: Latinoamérica entraría a nueva fase de la transición energética y estos países podrían liderarla

Muestra de esto es que un automóvil liviano puede alcanzar un ahorro del 81% por kilómetro recorrido bajo los precios actuales.

El precio promedio actual para la carga de un bus eléctrico es de US$0,13 por kWh y el de un automóvil eléctrico liviano de US$0,15 por kWh.

Si el precio del petróleo sigue al alza, los analistas consideran que esta brecha podría seguir ampliándose.

Se estima que ante un incremento del 50% en los combustibles, este ahorro anual escalaría a los US$3.308.

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