Bloomberg — La Unión Europea (UE) y el Mercosur han concretado por fin su largamente esperado pacto comercial, junto con una declaración política que pocos habrían imaginado cuando comenzaron las negociaciones hace 25 años.
El acuerdo con el bloque sudamericano integrado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay creará un área de libre comercio lo suficientemente grande como para rivalizar con el tratado norteamericano conocido como T-MEC. Más allá del comercio, se trata de una gran victoria geopolítica para la UE, que refuerza su presencia en una región rica en recursos y cada vez más disputada por EE.UU. y China.
Para la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y líderes como el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, el acuerdo busca señalar independencia frente a las dos mayores economías del mundo y demostrar que los grandes pactos multilaterales siguen siendo posibles en un orden global alterado por Donald Trump.
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“Un día histórico para el multilateralismo”, escribió Lula el viernes en una publicación en redes sociales. “Una victoria del diálogo, la negociación y la apuesta por la cooperación y la integración entre países y bloques”.
Lula, de 80 años, ha pasado gran parte de su segundo mandato como presidente intentando cerrar el acuerdo, concebido originalmente poco antes de que asumiera por primera vez el liderazgo de Brasil, la mayor economía de América Latina, en 2003.
Esperaba firmarlo en diciembre, pero no logró superar las preocupaciones sobre protecciones ambientales y estándares agroalimentarios, además de la oposición de grandes países agrícolas como Francia e Italia.
Ese revés puso al acuerdo al borde del colapso total: Lula, que pasó la segunda mitad de 2025 enfrentado con Trump por aranceles del 50% impuestos a productos brasileños, dijo que era “ahora o nunca”, mientras que el jefe de la comisión de comercio del Parlamento Europeo advirtió que más demoras serían letales.
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Finalmente, las salvaguardias ofrecidas a los agricultores europeos ayudaron a inclinar la balanza a favor de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, cuyo respaldo dejó al presidente francés, Emmanuel Macron, sin apoyo suficiente para bloquear el acuerdo en una reunión de embajadores de la UE la semana pasada.
Von der Leyen viajará a Paraguay para firmar el acuerdo el 17 de enero. Después de eso, el pacto podría comenzar a aplicarse de manera provisional antes de que lo apruebe el Parlamento Europeo, según dijo este lunes un portavoz de la Comisión Europea, aunque el calendario aún no está claro.
El acuerdo eliminará de forma gradual los aranceles sobre una serie de productos agrícolas de América del Sur, ampliando los mercados para las cuatro naciones del Mercosur y otorgando a los europeos un acceso más fácil a la carne y otros productos. La eliminación de gravámenes sobre automóviles, maquinaria y otros bienes podría dar un impulso a los esfuerzos de industrialización en Brasil y sus vecinos.
Bloomberg Economics estima que aportará un aumento de hasta 0,7% del PIB a los países del Mercosur para 2040 y de 0,1% a Europa. Pero sus beneficios económicos podrían palidecer frente a su potencial más amplio.
Europa se ha visto atrapada en una relación cada vez más tensa tanto con EE.UU. como con China desde el regreso de Trump al poder. Pasó 2025 inmersa en una escalada de tensiones comerciales con China, mientras que los planes de Pekín para controles más estrictos sobre tierras raras y otros minerales críticos expusieron vulnerabilidades de la industria europea.
La UE también aceptó un acuerdo comercial con Trump en el que accedió a aranceles sobre la mayoría de sus exportaciones, al tiempo que eliminó los gravámenes a los productos industriales estadounidenses.
Su posición en las Américas ha ido en retroceso: la participación de la UE en el comercio del Mercosur cayó a 14% desde 23% en 2001. La de China subió hasta casi una cuarta parte desde 3% en ese mismo período, según Bloomberg Economics.
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El acuerdo, sin embargo, ampliará la red comercial de la UE en América Latina hasta abarcar 97% de la economía de la región, muy por encima del 44% de EE.UU. y del 14% de China, según Banco Santander SA.
Eso le dará a Europa la oportunidad de demostrar que es un socio confiable y una alternativa creíble a EE.UU. y China, un argumento clave para América del Sur en un momento en que el resurgimiento de la Doctrina Monroe por parte de Trump —y la captura de Nicolás Maduro en Venezuela— amenaza con presionar las inversiones chinas en la región.
Lazos económicos más profundos probablemente irán más allá de los productos agrícolas que han generado revuelo entre los agricultores europeos. Argentina y Brasil cuentan con importantes reservas de litio, y este último posee 14% de las reservas mundiales de manganesio, recursos clave para los planes de transición digital y ambiental de Europa.
Bolivia también está en proceso de incorporarse al Mercosur, y su nuevo presidente, Rodrigo Paz, se ha comprometido a revisar los contratos de exploración para extraer litio con China y Rusia. Aunque actualmente no es parte del acuerdo, las tierras raras de Bolivia también ofrecen “oportunidades enormes”, dijo el canciller alemán Johann Wadephul antes de una visita en noviembre.

Los países del Mercosur ven a Europa como una posible nueva fuente de inversión que naciones como Brasil —hogar de las segundas mayores reservas de tierras raras del mundo— necesitan para poder producirlas efectivamente.
“Necesitamos políticas industriales activas, no seguir exportando piedras y materias primas”, dijo el canciller boliviano Fernando Aramayo en una entrevista radial en diciembre, tras asistir a la cumbre del Mercosur en Brasil.
El Mercosur, sin duda, utilizará el acuerdo como plataforma para destacar su propia credibilidad mientras busca diversificar sus alianzas comerciales mediante acuerdos nuevos o ampliados con países como Japón, Emiratos Árabes Unidos, India e Indonesia.
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También es una victoria oportuna para Lula, que busca consolidar su legado como uno de los líderes más influyentes de América Latina en una contienda por la reelección más adelante este año.
Si bien es poco probable que convenza a los agricultores brasileños, en general conservadores, de apoyarlo, Lula puede señalar el acuerdo como prueba de su capacidad para liderar los asuntos regionales, apenas días después de que los ataques de EE.UU. contra Venezuela lo dejaran en una posición política y diplomática más débil.
“Esto llega en un momento muy oportuno para Lula”, dijo Jimena Zúñiga, analista de geoeconomía latinoamericana de Bloomberg Economics. “La captura de Maduro podría dejarlo algo descolocado en el escenario regional, ya que siempre ha tendido a enfatizar la soberanía por encima de la democracia en su discurso sobre Venezuela. Las buenas noticias desde Europa pueden ayudarlo a preservar su imagen como un líder regional eficaz y con proyección global”.
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