Buenos Aires — La industria automotriz argentina cerró 2025 con un desempeño dispar, según el informe difundido por la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA). En el acumulado del año se produjeron 490.876 vehículos, un volumen que representó una caída del 3,1% frente a las 506.571 unidades fabricadas en 2024.
El retroceso también se reflejó en el frente externo. Entre enero y diciembre, las terminales exportaron un total de 280.589 unidades, lo que implicó una baja del 10,8% interanual, en un contexto marcado por ajustes productivos y cambios en las líneas de fabricación de las plantas locales.
En contraste, el mercado interno mostró una recuperación significativa. Durante 2025, las automotrices colocaron en sus redes comerciales 586.625 unidades, lo que significó un crecimiento del 42,6% respecto de las 411.406 unidades comercializadas en 2024, impulsado por una mayor disponibilidad de vehículos y mejores condiciones de financiamiento.
“El balance del 2025 es mixto. Por un lado, el sector mostró un desempeño muy superior al promedio de la industria manufacturera, con un crecimiento en ventas mayoristas del 42,6% y en ventas minoristas, medidas por patentamientos, cercano al 50% interanual”, explicó Rodrigo Pérez Graziano, presidente de ADEFA, al analizar el cierre estadístico del año.
Sin embargo, el directivo advirtió que ese impulso comercial no tuvo un correlato en la actividad fabril. “Ese dinamismo que se dio en lo comercial no se sostuvo en lo industrial como habíamos previsto en el inicio del año, principalmente por el proceso de cambio y transformación que se dio en las líneas de producción para el lanzamiento de nuevos modelos y otros que se encuentran en proceso”, señaló.
Este sector tuvo algo más de dinamismo que el promedio de la industria argentina en 2025. El Índice de Producción Industrial registró una variación acumulada interanual del 3,1% entre enero y octubre de este año, mientras que el sector automotriz registró una variación positiva del 6%.
Las ventas de la industria nacional se enfrentó al ingreso de autos eléctricos importados, principalmente de China, que ya compiten en el mercado con precios económicos.













