Nueva York — Alejo Czerwonko, chief investment officer (CIO) para mercados emergentes de América en UBS Global Wealth Management, afirmó que el riesgo país de la Argentina debería estar en 400 puntos básicos y que de acá a un año pensar en ese nivel no es descabellado. “No creo que la historia argentina esté completamente reflejada en los precios actuales”, afirmó durante un evento organizado por UBS en su sede de Avenue of the Americas, en Nueva York, en el marco del primer día del Argentina Week el lunes 9 de marzo.
Czerwonko consideró que para que el capital extranjero empiece a entrar de manera sostenida, la Argentina debe evitar volver a ser lo que describió como un “Hotel California”: fácil de entrar pero mucho más complicado a la hora de querer salir. “Con un año no basta, tiene que haber consistencia para convencer al capital extranjero de que es un destino atractivo”, sostuvo, al sumar que esperaba que el Argentina Week, organizado por la Embajada argentina, JPMorgan, Bank of America y Kaszek la semana pasada, fuera el primero de muchas ediciones, tal como sucede con el Brazil Week.
El riesgo país se ubica actualmente en torno a los 600 puntos básicos, tras haber tocado un mínimo desde 2018 de 526 puntos básicos el 23 de enero. El indicador, elaborado por el JPMorgan, refleja la diferencia entre la tasa de rendimiento de los bonos soberanos emitidos por un país en moneda extranjera y la tasa de rendimiento de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, considerados activos libres de riesgo.
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Un mundo “bastante amistoso” para la Argentina
Czerwonko planteó que el contexto global le ofrece a la Argentina un rango atractivo de oportunidades. En un mundo con foco en seguridad energética, alimenticia, tecnológica y financiera —cobre, litio, tierras raras, oro, plata—, el país tiene respuestas concretas que ofrecer. Sumó que la nueva doctrina Monroe de los Estados Unidos, puesta en práctica con el hecho de que el secretario del Tesoro Scott Bessent haya comprado pesos argentinos, favorecerá al país.
No obstante, si el conflicto en Irán se agudiza y el petróleo se mantiene por encima de US$100 por más de ocho semanas, eso le podría poner un freno a la economía global y complicar el retorno de la Argentina a los mercados de capitales internacionales. “Nuestra expectativa es que esta guerra, en cuestión de días o semanas, se apacigüe. Tensiones persistentes son buenas para la Argentina. Algo más agudo, ya más complejo”, dijo el CIO.

En lo doméstico, Czerwonko destacó el superávit fiscal, que calificó de casi insólito y que permite a la Argentina maniobrar en semanas de alta volatilidad global. “Si tuviéramos el déficit fiscal de cinco puntos de producto, yo no sé si sobrevivimos una semana como esta”, afirmó.
¿Elección a la uruguaya en 2027?
Czerwonko planteó una pregunta central para los inversores que piensan en el mediano plazo: si en 2027 la Argentina puede tener lo que llamó una “elección uruguaya”, en la que quien sea que gane, el tipo de cambio no salte un 20%. “La probabilidad de que haya una elección uruguaya está subiendo”, afirmó, aunque aclaró que no hay garantías, pese a que las “estrellas se estarían alineando”.
Su tesis es que si la competencia electoral termina siendo entre La Libertad Avanza y algún exponente de un peronismo federal cuyos incentivos estén alineados con mantener el orden macroeconómico —porque se beneficia del campo, la minería o la tecnología—, el mercado podría convivir con cualquiera de los dos resultados. “Setenta años de declive secular no se pueden resolver en cuatro años. Se necesita un poco más de espacio”, consideró.
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IPOs: las fichas todavía son chicas
Enrique Vivot, managing partner de UBS Investment Bank en Argentina, dijo que el banco está viendo una nueva etapa en la que el capital internacional empieza a hacer trabajo interno sobre la Argentina: inversores institucionales, fondos y family offices están contratando asesores, haciendo viajes y presentando casos ante sus comités de inversión. “Antes ni siquiera estaban haciendo el trabajo interno. Ahora ya están en primera o segunda vuelta con el comité”, señaló.
Pero Vivot advirtió que las fichas todavía lucen chicas. Dijo que en buenas épocas los fondos ponían órdenes de US$100-150 millones en un IPO de US$500-800 millones, y que eso hoy no se está viendo. “No podés hacer un IPO, porque no tenés anchor. Estás totalmente a merced del mercado”, explicó.
Czerwonko complementó diciendo que hay una gran diferencia entre renta fija, donde las cosas están más normalizadas, y renta variable, donde la Argentina sigue clasificada como mercado standalone y no como emergente, lo que genera un viento en contra significativo para los flujos institucionales.
Vivot identificó los sectores con mayor tracción: recursos naturales como locomotora, alimentos con mayor valor agregado, tecnología y biotecnología, el sector financiero —con ratios de crédito bajísimos y un sistema que tiene que volver a aprender a prestar— y la infraestructura vinculada a energía y minería.
Sobre la consolidación bancaria en Argentina, uno de los sectores más fragmentados de América Latina, dijo que tiene que acelerarse no solo por la atomización del sector sino porque “el mundo fintech se lo va a comer”, con Mercado Pago, Revolut y Nubank expandiéndose en el mercado argentino.
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