Bolivia atraviesa un nuevo ciclo externo marcado por un mayor peso de la minería frente a los hidrocarburos. Entre enero y junio de 2026, las exportaciones de minerales alcanzaron US$2.902 millones, un 84,2% más que en el mismo período de 2025, mientras que las ventas externas de hidrocarburos disminuyeron 12,9%, hasta US$498,1 millones, según un informe de Moody’s Local Bolivia.
El desempeño de ambos sectores se dio en un contexto de superávit comercial. Durante el primer semestre del año, las exportaciones bolivianas alcanzaron US$6.408 millones y las importaciones US$4.739 millones, con un saldo positivo de US$1.669 millones.
Moody’s Local Bolivia señala que los efectos de este resultado serán diferentes entre los sectores económicos. La minería y las actividades vinculadas a los metales preciosos continuarían siendo las principales beneficiarias por la generación de divisas, mientras que los sectores intensivos en importaciones, combustibles o logística seguirían expuestos a restricciones de abastecimiento, mayores costos energéticos y volatilidad cambiaria.
¿Qué sectores explican el nuevo ciclo exportador de Bolivia?
El fortalecimiento de la minería frente a los hidrocarburos es, según Moody’s Local Bolivia, el principal cambio sectorial del nuevo ciclo externo.
Las exportaciones de minerales alcanzaron US$2.902 millones durante los primeros seis meses del año. En el caso de los hidrocarburos, las ventas externas se ubicaron en US$498,1 millones.
La composición de las exportaciones también muestra una elevada participación de productos vinculados a los metales. La plata, el oro, el zinc, los derivados de la soja y el estaño explicaron el 73,3% de las exportaciones totales a junio de 2026.
La plata representó el 28,66% de las exportaciones, seguida por el oro metálico, con 16,96%, y el mineral de zinc, con 12,39%. El gas natural explicó el 7,77% del total. Los productos derivados de la soja representaron el 6,90%; el estaño metálico, 4,30%; la joyería de oro, 4,10%; y la plata metálica, 2,22%.
Para las empresas mineras y proveedoras de servicios asociados, Moody’s Local Bolivia señala que el aumento de las exportaciones mejora la generación de divisas y la capacidad de cubrir costos externos. Al mismo tiempo, la calificadora advierte que el fortalecimiento de la minería incrementa la sensibilidad de estos ingresos a la volatilidad de los precios internacionales.
El litio todavía tiene una participación reducida dentro de las exportaciones. Las ventas externas de carbonato de litio sumaron US$21,4 millones durante el semestre, equivalentes al 0,33% del total. Moody’s Local Bolivia lo considera una alternativa estratégica, pero señala que su aporte actual a la generación de divisas y a la actividad económica sectorial sigue siendo reducido.
¿Cómo se distribuye el superávit comercial entre los sectores?
El resultado comercial favorable no se distribuye de la misma manera entre las distintas categorías de bienes.
Los suministros industriales generaron un superávit de US$3.682 millones durante el primer semestre, mientras que los alimentos y bebidas aportaron US$280 millones. En cambio, combustibles y lubricantes, bienes de capital, equipos de transporte y artículos de consumo registraron déficits.
Moody’s Local Bolivia señala que esta composición favorece a la minería, la manufactura vinculada a metales y algunos segmentos de la agroindustria exportadora. Para el comercio, el transporte, la construcción y las industrias dependientes de insumos importados, en cambio, continúan las mayores necesidades de financiamiento externo.
La calificadora también diferencia entre las empresas según la moneda en la que generan sus ingresos y sus costos. Para las empresas exportadoras, los precios favorables de los metales pueden compensar parcialmente mayores costos internos. Para las empresas con ingresos en moneda local y costos dolarizados, las restricciones de divisas pueden continuar presionando el capital de trabajo, la reposición de inventarios y los márgenes.
¿Qué impacto tiene el costo del diésel sobre las actividades productivas?
La dependencia energética aparece como otro de los factores señalados por Moody’s Local Bolivia. Durante el primer semestre, las importaciones de combustibles y lubricantes alcanzaron US$1.203 millones, equivalentes al 25,39% del total importado.
La disponibilidad y el precio del diésel inciden directamente en los costos operativos, la continuidad de las operaciones y la capacidad de trasladar costos a precios en sectores como agricultura, minería, construcción, industria, transporte y logística.
En paralelo, las importaciones de bienes de capital crecieron 22,4%, mientras que las de equipos de transporte y sus partes aumentaron 37,6%. Moody’s Local Bolivia señala que estos datos muestran necesidades persistentes de maquinaria, repuestos y unidades de transporte.
El Decreto Supremo 5676 establece un precio referencial inicial de Bs18 por litro para clientes directos de YPFB y grandes consumidores, mientras mantiene un precio regulado de Bs9,80 para otros consumidores. Según la calificadora, la medida puede aliviar parcialmente la presión sobre las divisas si mejora el abastecimiento, aunque también puede elevar los costos para sectores intensivos en diésel.
Moody’s Local Bolivia identifica efectos diferentes según la actividad. Agricultura y agroindustria enfrentarían mayores costos de producción y transporte; construcción, presión sobre los presupuestos de obras por mayores costos de maquinaria y logística; minería podría compensar parcialmente el aumento mediante ingresos en dólares; y comercio e industria no exportadora tendrían menor capacidad de absorción si no pueden trasladar plenamente el incremento al consumidor final.
¿El aumento de las reservas alcanza para aliviar las restricciones de divisas?
Las reservas internacionales netas (RIN) también registraron una mejora durante el período analizado. Pasaron de US$3.617 millones al 30 de junio de 2026 a US$4.214 millones al 11 de septiembre. Los recursos de alta liquidez aumentaron de US$703 millones a US$1.082 millones.
Sin embargo, el oro representa aproximadamente el 82,49% de las RIN. Por ello, Moody’s Local Bolivia señala que los sectores que requieren pagos externos frecuentes —entre ellos comercio, manufactura, transporte y empresas importadoras— podrían seguir enfrentando restricciones operativas si la liquidez disponible no aumenta de manera sostenida.
La calificadora identifica allí el principal riesgo sectorial: no necesariamente una reversión inmediata hacia un déficit comercial, sino que la disponibilidad de divisas continúe siendo insuficiente para normalizar las importaciones críticas y los costos operativos.
En ese contexto, Moody’s Local Bolivia considera que el resultado comercial del primer semestre constituye un soporte relevante para los sectores generadores de divisas, pero no elimina las vulnerabilidades de las actividades dependientes de las importaciones.
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La incidencia crediticia será más favorable para empresas exportadoras con ingresos en dólares y menor dependencia energética, mientras que será más acotada para sectores expuestos a combustibles, insumos importados o con menor capacidad para trasladar costos.













