Bloomberg — Gusttavo Lima ni siquiera tuvo que hablar de política para que sus seguidores supieran qué hacer.
La superestrella brasileña de la música local acababa de pronunciar un discurso bastante convencional, homenajeó la tradición y la buena salud, saludó a la patria, entre canción y canción en un concierto con todas las entradas agotadas celebrado a las afueras de São Paulo el 19 de septiembre.
Entonces comenzaron los cánticos: “Oye, Lula, méteselo por el c..o”, gritaba la multitud una y otra vez, refiriéndose a Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente de izquierdas que se presenta a la reelección en las elecciones del país.
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Es una escena habitual en los conciertos de Lima. En las redes sociales han circulado ampliamente videos de multitudes lanzando críticas similares contra Lula, a menudo sin apenas reacción por parte del cantante. No obstante, en vísperas de la primera vuelta, durante un concierto en la zona rural de Minas Gerais, Lima rompió su silencio habitual. Cuando el público comenzó a insultar a Lula, él respondió: “Bueno mañana depende de ustedes, ¿de acuerdo?“, y a continuación volvió a cantar.
En esa primera vuelta celebrada a inicios de este mes, Lula obtuvo un resultado inesperadamente pobre, quedando por detrás de su oponente de derecha, Flávio Bolsonaro. El rival lleva la iniciativa de cara a la decisiva segunda vuelta de este fin de semana, entre tanto las encuestas muestran que la contienda está prácticamente empatada.
Pensemos por un momento en los aficionados a la música que no se interesan por la política en esta campaña electoral en Brasil. La votación de este año tiene su banda sonora y, al igual que la política del país, se divide cada vez más.
Esta división musical coincide en gran medida con los géneros más populares: Lima y otros intérpretes de sertanejo, el equivalente brasileño de la música country de Estados Unidos, con un marcado uso de sintetizadores, suelen situarse en la derecha. Los artistas de hip-hop, samba y bossa nova, entre ellos los internacionalmente conocidos Gilberto Gil y Caetano Veloso, se inclinan hacia el progresismo.

Mientras los brasileños se están preparano para acudir a las urnas, las encuestas revelan que los principales temas de preocupación de los votantes son la seguridad pública, la corrupción y la sanidad.
Sin embargo, la captación del electorado, en espcial de sus miembros más jóvenes, suele pasar por la música. No es muy diferente a lo que ocurre en EE.UU., donde el rapero y rockero Kid Rock mantiene una estrecha relación con el movimiento MAGA, mientras que la actuación del cantante Bad Bunny en el descanso de la Super Bowl fue calificada por el presidente Donald Trump como “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos”.
¿Cómo se posicionan los artistas brasileños ante Lula y Bolsonaro?
En Brasil, los resultados de la primera vuelta electoral aumentaron la presión pública para que los influencers y los artistas dejaran más claras sus posturas políticas, en especial los de izquierdas.
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“No existe el rap de derechas”, escribió el artista Xamã en las redes sociales tras un acto que reunió a Lula con decenas de músicos en Río de Janeiro a finales de septiembre. “Todos los artistas de hip-hop que ha escuchado toda su vida piensan lo mismo”.
Apareció en un video junto a Gil, Veloso y músicos de samba, cantando “Lula es uno de los nuestros” e instando a los oyentes a “estar atentos a la hora de votar”.
La música de Bad Bunny también ha entrado en la campaña electoral de Brasil. Apenas unas semanas antes de la primera vuelta, la campaña de Lula publicó un video en el que se remezclaba una canción del artista para convertirla en un forró en portugués centrado en la soberanía brasileña.
En el otro extremo del espectro político, el cantante de sertanejo Zezé Di Camargo declaró ante su público en septiembre que esperaba que Brasil se situara pronto “totalmente a la derecha”. Anteriormente, Di Camargo apareció junto a Flávio Bolsonaro en un video en el que expresaba su apoyo al padre del candidato, el expresidente Jair Bolsonaro, quien se encuentra bajo arresto domiciliario por planear un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022.
La música y la política han estado durante mucho tiempo entrelazadas en Brasil. Durante la dictadura militar, los músicos encontraron maneras de usar sus letras para protestar a pesar de la censura. Sin embargo, la brecha política se ha ampliado durante la última década, en medio del juicio político a Dilma Rousseff, una investigación por corrupción que llevó a Lula a la cárcel y el ascenso de Jair Bolsonaro a la presidencia.

“Las declaraciones políticas de los músicos son una especie de déjà vu”, afirmó Waldenyr Caldas, profesor de la Facultad de Comunicación y Artes de la Universidad de São Paulo. “Es natural que los cantantes expresen abiertamente sus opiniones políticas. Su principal instrumento es la voz”.
Bolsonaro ha hecho un llamamiento directo a los músicos para que muestren su apoyo.
“Existen muchísimos artistas e influencers de derechas, muchísima gente que goza de influencia y credibilidad ante su público. Pidan a la gente que vote por Flávio Bolsonaro”, afirmó durante una retransmisión en directo a mediados de octubre. “Asuman un pequeño riesgo”.
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Días antes de la segunda vuelta, Bolsonaro apareció en un video rodeado de más de 30 cantantes de sertanejo, entre ellos Lima y Di Camargo. Más tarde, Lima publicó un video en el que se le veía recibiendo al candidato en su casa. Bolsonaro habló de temas como la seguridad pública y el poder adquisitivo, y señaló que a la gente le costaba incluso permitirse las entradas para los conciertos de los cantantes.
Lima le instó a controlar la inflación y a mantener los programas sociales, señalando que su familia se había beneficiado de ellos cuando él era niño. “Todos ustedes ya saben a quién voy a votar”, afirmó.
¿Por qué el sertanejo se asocia con la derecha en Brasil?
Ningún género ilustra mejor esta tensión que el sertanejo. Género que tiene profundas raíces en el corazón rural de Brasil, donde los votantes suelen apoyar a Bolsonaro.
Pero, al igual que la música country en EE.UU., goza de popularidad entre todos los sectores de la población, incluidos los banqueros de Faria Lima, el equivalente brasileño de Wall Street. Una encuesta de Quaest realizada en 2025 reveló que el 55% de los brasileños que se identifican con Bolsonaro o con la derecha política escuchan este género, frente al 49 de quienes se identifican con Lula o con la izquierda, lo que convierte al sertanejo en el género más popular entre ambos grupos.

Y la política ha dividido a algunos de los dúos musicales que son un sello distintivo del género. En un episodio destacado, Xororó, la mitad del dúo Chitãozinho & Xororó, y Luciano, compañero musical de toda la vida de Di Camargo, no acudieron a una reunión celebrada en 2022 con Jair Bolsonaro en el palacio presidencial a la que sí asistieron sus compañeros de grupo, un desaire que llamó la atención de la prensa local en aquel momento.
A unos 40 minutos en automóvil del centro de São Paulo, aficionados con sombreros y botas de vaquero (lentejuelas, encajes y flecos para las mujeres; vaqueros para los hombres) asistieron este mes a un concierto de Di Camargo. El recinto, con capacidad para unas 7.000 personas, agotó las entradas dos noches consecutivas.
Afuera del recinto, Reginaldo Machado, quien se define a sí mismo como de derechas, afirmó que los artistas que escucha no tienen por qué compartir necesariamente sus opiniones políticas, pero que ha dejado de apoyar a cantantes como Veloso, Gil e Ivete Sangalo debido a su abierto respaldo a Lula.
“Si por mí fuera, no venderían ni una sola entrada”, aseguró.
¿Cómo se refleja la polarización política en los bares de samba de Brasil?
El Boteco da Dona Tati, un bar del barrio de Barra Funda, en São Paulo, atrae al público aficionado a la samba, y en una visita reciente, dos semanas antes de la segunda vuelta, la multitud que abarrotaba el local lucía ropa, pegatinas y gorras que mostraban su devoción por Lula.
“En algún momento, la gente empezó a llamar a este lugar “el rincón de la izquierda”, y fue entonces cuando nos percatamos de que nos habíamos visto envueltos en la política", explicó su propietaria, Sebastiana Alves Martins. “No obstante, este no es un bar solo para personas de izquierdas; queremos que sea un lugar donde todos se respeten mutuamente”.

Sin embargo, eso no siempre es posible a medida que la tensión política se recrudece en Brasil, según Clara Teixeira, una médica que se relajaba tomando una cerveza en Dona Tati. Afirma que la política influye cada vez más en sus decisiones sobre qué música escucha y con quién sale durante la campaña electoral.
“Tengo un grupo de amigos con opiniones políticas diferentes y, si los invitara a comer a un bar de samba tan cerca de las elecciones, estoy segura de que no vendrían”, señaló Teixeira. “Y si alguien me llamara para ir a un bar en Faria Lima, yo no iría”.
-Con la colaboración de Raphael Almeida.
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