Bloomberg Línea — La recuperación de la inversión será uno de los principales desafíos económicos que enfrentará Abelardo De la Espriella desde el 7 de agosto.
Ese es el punto de partida del análisis de Corficolombiana, que advierte que la tasa de inversión cayó al 16% del PIB durante el primer trimestre de 2026, “su nivel más bajo en seis décadas”, un rezago que, según la firma, ha limitado el crecimiento de la economía y cuya reversión podría traducirse en “cerca de un punto porcentual mayor por año durante el cuatrienio”.
El informe señala que el debilitamiento de la inversión no ha sido homogéneo, sino que se concentra en minería, obras civiles, edificaciones e industria, sectores que reúnen cerca del 90% de los bienes y servicios asociados a la inversión y que todavía permanecen por debajo de sus niveles prepandemia. Como consecuencia, sostiene que “de no haberse presentado, el PIB sería hoy 2% mayor”.
A partir de ese diagnóstico, Corficolombiana plantea un “Plan 3, 2, 1”, una estrategia que comprende tres apuestas sectoriales, dos mecanismos para financiarlas y ejecutarlas, y un objetivo de crecimiento adicional si la recuperación de la inversión logra materializarse.
Según el análisis, ese escenario permitiría “cerrar una brecha de casi dos puntos del PIB acumulado desde 2019, elevar la inversión a por lo menos 22% del PIB, aumentar el recaudo en cerca de un punto del PIB y crear cerca de medio millón de empleos”.
La primera apuesta se concentra en la infraestructura. El informe recuerda que entre 2005 y 2019 este sector fue uno de los principales motores del crecimiento económico, con una expansión cercana al 8,3% anual, pero afirma que esa dinámica cambió después de la pandemia.
Desde entonces, las obras civiles “se han contraído cerca de 6% anual, ubicándose hoy alrededor de 36% por debajo de su nivel prepandemia”, el mayor rezago registrado en tres décadas.
Entre las causas de ese deterioro, el documento identifica la interrupción del ciclo de inversión entre los programas 4G y 5G, la baja cantidad de proyectos actualmente en ejecución, las dudas sobre el pago de vigencias futuras, los retrasos en ajustes tarifarios y una baja ejecución pública.
Frente a ese panorama, propone iniciar la construcción de 5.000 kilómetros de vías primarias, construir y mejorar 35.000 kilómetros de vías terciarias y avanzar en grandes proyectos férreos, aeroportuarios, portuarios y fluviales.
Corficolombiana destaca que “activar los proyectos 5G represados, con potencial de movilizar cerca de COP$49 billones en inversión privada, es la palanca de mayor impacto inmediato”.
Sin embargo, aclara que esa estrategia solo será posible si previamente se logra “garantizar vigencias futuras, eliminar la discrecionalidad tarifaria y destrabar licencias ambientales”, condiciones que considera indispensables para que los proyectos puedan ejecutarse.
Así mismo, plantea fortalecer el papel de las entidades territoriales mediante una agenda de Obras por Impuestos 2.0 orientada a vías terciarias e infraestructura logística, con reglas más simples que faciliten la participación de pequeñas y medianas empresas.
También propone diversificar los esquemas contractuales para mantener el ritmo de ejecución en un contexto de tasas de interés elevadas y restricciones fiscales.
La segunda apuesta del plan está dirigida al sector de la vivienda, al que el informe describe como “uno de los principales multiplicadores de la economía”, al señalar que “por cada peso invertido en vivienda, se generan entre dos y tres pesos en valor agregado, con encadenamientos hacia más de 36 sectores”.
Pese a esa capacidad de impulsar la actividad económica, el análisis sostiene que el sector atraviesa “una de sus peores fases en décadas”.
La actividad completa once trimestres consecutivos de caídas anuales y permanece cerca de 25% por debajo de los niveles previos a la pandemia.
Además, durante el inicio de 2026 las iniciaciones y lanzamientos de vivienda disminuyeron 18%, mientras que las ventas retrocedieron 8%, configurando “el peor arranque en 15 años”.
Como respuesta, el informe propone construir un millón de soluciones de vivienda durante el próximo cuatrienio, respaldadas por 300.000 subsidios para adquisición de vivienda nueva y otros 300.000 destinados al mejoramiento de viviendas.
El documento señala que financiar esos subsidios representa un costo importante, pero sostiene que sin ese apoyo “la cuota de una vivienda VIS sería cerca de 40% más alta, poniendo la vivienda social fuera del alcance de los hogares que más la necesitan”.
No obstante, advierte que los subsidios por sí solos no bastan para recuperar el sector. En ese sentido, afirma que “reactivar la demanda es la jugada más inmediata”, pero agrega que esa estrategia debe acompañarse de acciones para ampliar la disponibilidad de suelo, actualizar los planes de ordenamiento territorial, simplificar los trámites de construcción y garantizar estabilidad regulatoria.
También menciona el fortalecimiento de esquemas como el multifamily y el coliving como parte de los cambios que experimenta el mercado de vivienda.
La tercera apuesta busca recuperar la producción nacional de hidrocarburos. El documento señala que el sector de minas y canteras acumula nueve trimestres consecutivos de contracción y que su valor agregado permanece alrededor de 20% por debajo de su nivel prepandemia.
A ello se suma una disminución en la producción de petróleo y gas durante 2025, tendencia que, según el informe, continúa en los primeros meses de 2026.
Ante ese escenario, propone llevar nuevamente la producción de petróleo hasta un millón de barriles diarios, nivel alcanzado en 2013 y 2015.
El documento sostiene que “no es únicamente una meta sectorial, sino un instrumento macroeconómico y energético”, ya que ese nivel de producción implicaría un incremento cercano al 34% frente a la producción actual, generaría “COP$13,3 billones adicionales en valor agregado”, más de US$3.000 millones anuales en exportaciones y un mayor recaudo fiscal de entre 1,5% y 4,5% del PIB, dependiendo del precio internacional del crudo.
El informe plantea que ese objetivo requiere “enviar una señal clara y sostenida de confianza al sector”, mediante la eliminación de sobretasas, contratos de estabilidad tributaria, la reactivación de contratos de exploración y la reanudación de pilotos en yacimientos no convencionales bajo estándares técnicos, ambientales y sociales internacionales.
Igualmente, propone agilizar los procesos de consulta previa y licenciamiento ambiental y fortalecer la seguridad en los territorios estratégicos para reducir los riesgos operativos y contener la expansión de actividades ilegales.
Concluye que “recuperar la inversión no es sólo el principal reto económico: es la condición que define si la economía logra o no cambiar su trayectoria de crecimiento en los próximos años”.
Añade que la estrategia pasa por concentrar los esfuerzos en los sectores donde hoy se concentra el rezago, articulando medidas fiscales y regulatorias que permitan ejecutar las tres apuestas planteadas.
En ese contexto, concluye que “sin ejecución, no hay inversión; y sin inversión, no hay cambio en la trayectoria de crecimiento”, por lo que el resultado dependerá de la capacidad de llevar a la práctica las acciones propuestas.












