Bloomberg — La mexicana Braskem Idesa SAPI, una empresa conjunta entre Braskem SA de Brasil y el conglomerado del magnate mexicano Carlos Slim, solicitó protección por bancarrota ante las crecientes presiones financieras y un agravamiento de la crisis de liquidez que pesan sobre la compañía.
La petroquímica solicitó acogerse al Capítulo 11 de la ley de bancarrota en el Tribunal de Bancarrota de Estados Unidos para el Distrito Sur de Texas el lunes. Declaró activos y pasivos de entre US$1.000 millones y US$10.000 millones, según documentos judiciales.
La compañía espera salir del Capítulo 11 en unos 60 a 90 días y alcanzó un acuerdo de reestructuración consensuado con todos sus principales grupos de interés, incluidos sus accionistas, dijo Braskem Idesa en otro comunicado.
Ver más: Angélica Ruiz deja la presidencia de BP en México
El acuerdo permitirá a la compañía reducir su deuda en más de US$920 millones y Braskem seguirá teniendo una participación mayoritaria en el capital reorganizado de la empresa después de que salga de la bancarrota, según el comunicado.
Braskem Idesa llevaba meses negociando con sus acreedores para reestructurar su deuda después de incumplir pagos de intereses de sus bonos en dólares con vencimiento en 2029 y 2032.
Las persistentes presiones de liquidez también obligaron a la compañía a operar por debajo de su capacidad, lo que le impidió beneficiarse plenamente de los mayores precios del crudo impulsados por el conflicto en Medio Oriente, tras una prolongada desaceleración del sector petroquímico.
El aumento de la capacidad de oferta en el sector petroquímico presionó durante años a los productores más débiles de la industria.
Braskem, matriz de la compañía y uno de los principales productores de resinas termoplásticas, posee el 75% de la empresa conjunta y también enfrenta sus propios problemas. Solicitó protección de emergencia frente a los acreedores después de que las conversaciones para alcanzar una solución extrajudicial a sus crecientes problemas de deuda encontraran obstáculos.
Creada en 2010 por Braskem y Grupo Idesa, la empresa conjunta opera el proyecto “Ethylene XXI” en Veracruz, México, enfocado en la producción de polietileno. La inversión alcanzó US$5.200 millones y comenzó la producción en 2016, según el sitio web de la compañía.
La matriz Braskem también ha enfrentado años de turbulencias, incluida una prolongada desaceleración del sector petroquímico, repetidos intentos fallidos del accionista controlador Novonor SA por vender su participación y crecientes pasivos vinculados al desastre de la mina de sal de Alagoas, que finalmente le costó a la compañía su calificación de grado de inversión.













