Una visión más favorable sobre las perspectivas de crecimiento de Intel Corp. (INTC) llevó a Bank of America (BofA) a elevar en dos escalones su recomendación para la compañía, al pasarla de una calificación de desempeño inferior al mercado a sugerencia de compra. Además, el banco aumentó su precio objetivo para la acción desde US$96 hasta US$135.
La entidad financiera justificó el cambio por una mayor confianza en la capacidad de Intel para aprovechar dos oportunidades de negocio que considera relevantes para los próximos años: el crecimiento del mercado de procesadores para centros de datos y la expansión de su actividad de fabricación de chips para otras compañías.
En un informe publicado este 11 de junio, el analista de BofA Vivek Arya sostuvo que la empresa se encuentra mejor posicionada para responder a las restricciones de capacidad que enfrenta la industria en tecnologías avanzadas de fabricación y encapsulado de semiconductores. También destacó el potencial de Intel para participar en un mercado cada vez mayor de procesadores destinados a aplicaciones de inteligencia artificial.
Como resultado de esa visión más optimista, BofA elevó sus proyecciones de ganancias de largo plazo. El banco estima ahora que Intel podría generar ganancias por acción superiores a US$6 hacia 2030, frente a una estimación anterior de entre US$3 y US$4.
Una parte importante de esa revisión está vinculada al negocio de procesadores para servidores. Según las proyecciones de BofA, las ventas de esa división podrían superar los US$40.000 millones hacia 2030, lo que representaría cerca de una cuarta parte de un mercado potencial estimado en más de US$170.000 millones.
El banco también mejoró su evaluación sobre el negocio de fabricación de chips para terceros. Según sus cálculos, las oportunidades vinculadas a esa actividad podrían superar los US$45.000 millones hacia el final de la década.
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Entre los factores que respaldan esa expectativa, el informe menciona avances recientes en el ecosistema tecnológico de Intel, incluidos acuerdos relacionados con propiedad intelectual para su tecnología de fabricación 14A y proyectos asociados a la plataforma Terafab.
BofA señaló además que modificó su metodología de valuación para reflejar mejor el potencial de largo plazo de estos negocios. Sobre esa base, estableció un nuevo precio objetivo de US$135 por acción.
Pese a la mejora de recomendación, el banco advirtió sobre varios riesgos que podrían afectar sus previsiones. Entre ellos mencionó una competencia creciente de procesadores basados en arquitectura ARM y diseños personalizados, una eventual desaceleración de las inversiones vinculadas a la inteligencia artificial y los desafíos de ejecución asociados al desarrollo de productos y a la fabricación de tecnologías avanzadas.
Alza de Intel
Tras la publicación del informe, las acciones de Intel registraban una suba superior al 6% y cotizaban en torno a US$114. En los últimos doce meses, la acción subió 450%.












