Dólar en Perú repunta a máximos de dos semanas, pero analistas ven más cautela que pánico

La transición en el Ejecutivo peruano reabre interrogantes sobre la estabilidad política en pleno ciclo electoral, pero los mercados muestran cautela más que pánico.

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Peru’s Congress Removes President Jerí After Four Months In Office
19 de febrero, 2026 | 11:38 AM

Bloomberg Línea — La salida de José Jerí y la designación de José María Balcázar como presidente interino vuelven a colocar a Perú ante un episodio de transición política en pleno ciclo electoral. La pregunta central para los mercados no es quién ocupa el Palacio de Gobierno, sino cómo reaccionan los bonos, la moneda y los activos locales ante un nuevo cambio en el Ejecutivo.

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Hasta ahora, la reacción financiera ha sido contenida. Los diferenciales de riesgo soberano no han mostrado un salto estructural y el tipo de cambio no ha registrado movimientos desordenados, a pesar de que hoy alcanza máximos de dos semanas, tras un alza de 0,33%. El comportamiento sugiere que el mercado distingue entre volatilidad política y quiebre macroeconómico, más allá del leve debilitamiento que muestra la divisa.

Jimena Zúñiga y Felipe Hernández, analistas de Bloomberg Economics, sostienen que el desempeño de los activos financieros no tiene una fuerte reacción a la noticia de la destitución de Jerí, “lo que refleja un notable desacoplamiento entre la estabilidad política y macroeconómica”. Esa lectura sitúa el foco en la arquitectura institucional y en el consenso macro antes que en el ruido del ciclo político.

Desde Renta4, César Huiman, David Lizama y Xiomara Rodríguez encuadran el episodio dentro de una tendencia más amplia y aseguran que “ocho presidentes en diez años refuerzan la percepción de fragilidad institucional”. La clave, sin embargo, reside en los límites efectivos del nuevo Ejecutivo y en la configuración del Congreso que emergerá en 2026. La Bolsa de Lima avanza 0,89%.

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presidente interino de Perú, José María Balcázar.

Bonos y tipo de cambio: volatilidad acotada

El mercado parece asumir que la arquitectura macro sigue intacta. Desde la óptica de Renta4, Huiman, Lizama y Rodríguez sostienen que “desde una perspectiva de riesgo país, el escenario base continúa siendo de continuidad macroeconómica”, en un contexto donde no hay señales de ruptura en política monetaria, manejo fiscal ni mensajes de que no se respetaran los contratos.

El mensaje central, agregan los analistas de Renta4, es que el retorno de Perú Libre al Ejecutivo ocurre bajo restricciones claras y que “no gobierna desde una posición ideológica dominante, sino desde un equilibrio precario que obliga a moderación”. Para el mercado de renta fija, eso reduce la probabilidad de giros abruptos que tensionen spreads soberanos.

Bloomberg Economics introduce, sin embargo, un matiz relevante al describir que “la creciente fragilidad de la presidencia en relación con el congreso del país es tanto una causa como una consecuencia de la alta fragmentación política de Perú”. Esa dinámica limita riesgos extremos, pero también condiciona la capacidad de agenda.

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En términos cambiarios, Renta4 anticipa una presión inicial sobre el tipo de cambio y mayor sensibilidad en acciones domésticas vinculadas a demanda interna, aunque bajo un escenario transitorio hasta que el proceso electoral despeje incertidumbre. El punto clave es que el ajuste sería más de expectativas que de fundamentos.

El consenso macro actúa como ancla. Zúñiga y Hernández subrayan que “un consenso duradero en torno a la estabilidad macroeconómica significa que el panorama económico y financiero permanece relativamente aislado del crónico tumulto político”. Esa percepción explica por qué la prima de riesgo no se ha disparado pese a la rotación presidencial.

Crecimiento, inflación y límites estructurales

La economía inició 2026 con un crecimiento estimado de 3% a/a en enero, términos de intercambio elevados e inflación contenida. Bloomberg Economics prevé que la actividad se expandirá ligeramente por encima de 3% este año, con una inflación por debajo de 2%, reforzando la narrativa de estabilidad nominal.

La Línea 1 del Metro de Lima recorre una calle de Lima, Perú, el jueves 11 de marzo de 2021.

Pero la estabilidad no equivale a dinamismo reformista. Zuñiga y Hernández advierten que “estas dinámicas son una bendición mixta para el panorama económico y financiero de Perú”. El sistema político fragmentado opera como seguro frente a desviaciones extremas, pero también como freno a reformas estructurales.

El mismo análisis añade que “cualquier administración entrante tendrá dificultades para avanzar en las reformas necesarias —particularmente aquellas orientadas a abordar la informalidad o a enfrentar síntomas de enfermedad holandesa— cuando afecten intereses con poder de lobby en el congreso”. Esa restricción estructural condiciona el potencial de crecimiento más allá del ciclo de commodities.

Renta4 coincide en que el verdadero punto de inflexión no es el presidente interino, sino la configuración institucional que emergerá en 2026 con el retorno a la bicameralidad. El nuevo Senado tendrá revisión obligatoria en procesos de vacancia presidencial, capacidad legislativa final y no podrá ser disuelto por el Ejecutivo, elevando barreras de entrada y reduciendo fragmentación.

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Para los mercados, ese rediseño institucional funciona como amortiguador. Incluso con alta rotación presidencial, la arquitectura legislativa podría reducir la probabilidad de reformas disruptivas y episodios de confrontación extrema.

Elecciones del 12 de abril: fragmentación y escenario base

El 12 de abril marcará no sólo la elección presidencial, sino el retorno formal a un Congreso bicameral. Sin embargo, Bloomberg Economics advierte que “la bicameralidad por sí sola es poco probable que resuelva la debilidad subyacente de la presidencia”, pues la fragmentación sigue siendo el rasgo dominante.

La competencia refleja incentivos más legislativos que ejecutivos. Zúñiga y Hernández describen que “36 fórmulas presidenciales han sido oficialmente registradas para la primera vuelta, muchas menos enfocadas en ganar la presidencia que en asegurar o ampliar la influencia congresal — donde reside el poder real”. En ese entorno, obtener un mandato fuerte luce improbable.

Rafael López Aliaga

Rafael López Aliaga es el único candidato que supera el 10% en encuestas recientes, mientras que el alto porcentaje de indecisos añade volatilidad. La experiencia de 2021, cuando Pedro Castillo emergió inesperadamente hacia la segunda vuelta, es un recordatorio de que la trayectoria de campaña puede pesar más que las fotos actuales.

Desde la perspectiva financiera, el escenario base combina volatilidad política elevada con continuidad macro. Renta4 resume que el mandato de Balcázar está limitado por dependencia parlamentaria transversal, horizonte corto e incentivos a preservar estabilidad económica. Para los inversionistas, la clave no es el interinato, sino la composición del futuro Senado.

El mercado peruano, por ahora, parece operar bajo esa lógica. El desacople entre crisis política y fundamentos macro no elimina riesgos, pero sugiere que el verdadero catalizador será la señal que envíe el resultado electoral sobre la distribución del poder legislativo. Hasta entonces, Perú transita un periodo de ruido institucional con anclas macro todavía firmes.

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