Bloomberg Línea — Goldman Sachs (GS) anticipa que 2026 será un año marcado por retornos sólidos en los mercados bursátiles globales, aunque más moderados que los de 2025. En un entorno de expansión económica sostenida y menores tasas de interés en Estados Unidos, el banco proyecta una continuación del ciclo alcista, impulsado principalmente por el crecimiento de utilidades y un progresivo cambio en la asignación geográfica de capitales.
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Los analistas de la firma sostienen que el ciclo actual ha entrado en una nueva etapa, caracterizada por una mayor confianza de los inversionistas. Esta fase del mercado, denominada de Optimismo por los analistas liderados por Peter Oppenheimer, tiende a favorecer una ampliación de los retornos hacia sectores y regiones que hasta ahora habían estado rezagados, en especial fuera de Estados Unidos.
“El telón de fondo macroeconómico hace poco probable una caída significativa de las acciones o un mercado bajista sin una recesión, incluso desde valoraciones elevadas”, según el equipo de estrategia de Goldman Sachs. La entidad remarca que este comportamiento es consistente con su previsión de crecimiento en todas las regiones y con una Reserva Federal que seguirá relajando su política monetaria de manera gradual.
“Recomendamos a los inversionistas mantenerse invertidos, diversificar por regiones (con un enfoque creciente en mercados emergentes), por factores (combinando acciones de Crecimiento y Valor selectivamente), y por sectores (para beneficiarse de los efectos indirectos del gasto en tecnología y del foco creciente en beneficiarios de la inteligencia artificial fuera del sector tecnológico); además, enfocarse en alfa para aprovechar menores concentraciones accionarias”, según los analistas.

Emergentes lideran el rebalanceo geográfico
Goldman Sachs estima que el S&P 500 alcanzará los 7.600 puntos en 2026, lo que implicaría un retorno total de 15% en dólares, impulsado en buena parte por un crecimiento de utilidades de 12%. Para el STOXX 600 europeo, el objetivo se sitúa en 615 puntos, con un retorno de 9% y una mejora moderada en beneficios.
En el caso del MSCI de mercados emergentes, el banco proyecta un alza hasta los 1.565 puntos, con un rendimiento total de 18% y un crecimiento de ganancias de 17%, reflejando el renovado interés por regiones con menor valoración relativa y mayor impulso cíclico.
“El mercado de acciones estadounidense volverá a quedar rezagado en 2026”, según los estrategas de Goldman Sachs. Esta menor dinámica relativa ocurre tras un 2025 donde Europa, China, Asia y varios países emergentes duplicaron los retornos del mercado estadounidense medidos en dólares.
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Italia, España y Corea del Sur se destacan como los mercados con mayores avances en 2025. “Los mercados emergentes están comenzando a romper al alza, apoyados por un crecimiento más fuerte de las utilidades y el viento de cola de tasas más bajas en EE.UU. y un dólar más débil”, según los analistas del banco.
Este nuevo equilibrio en el desempeño global también se refleja en una convergencia de los múltiplos ajustados por crecimiento. “El ensanchamiento de los retornos accionarios en 2025 ha comenzado a cerrar la brecha en la relación precio-beneficio/crecimiento entre Estados Unidos y el resto del mundo”, según el informe.
Optimismo con fundamentos
Goldman Sachs ubica el momento actual del ciclo bursátil en la fase de Optimismo, una etapa que históricamente se caracteriza por un repunte en las valoraciones en medio de expectativas crecientes. El banco resalta que el rally actual se apoya más en la generación efectiva de utilidades que en una expansión especulativa de múltiplos.

“El número de crecimiento, junto con los dividendos, probablemente impulsará retornos razonables en acciones, particularmente en términos de dólares”, según los estrategas. Aun así, la entidad advierte que las valoraciones ya se encuentran por encima del promedio histórico en todas las regiones, lo cual modera el margen de expansión adicional.
Para el S&P 500, el banco estima un crecimiento de utilidades de 12% en 2026, liderado por las grandes tecnológicas. Sin embargo, su contribución al crecimiento total del índice se reducirá desde 50% en 2025 hasta 46% en 2026, en un contexto de mayor dinamismo en el resto de las compañías.
“El crecimiento de las ganancias del S&P 493 se acelerará de 7% en 2025 a 9% en 2026”, según los analistas. Esto refleja una desconcentración progresiva del mercado, que también se observa en la caída de la correlación entre acciones, incluso dentro del sector tecnológico.
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Riesgos latentes y oportunidades selectivas
El informe también identifica posibles fuentes de inestabilidad, como una desaceleración económica derivada de un aumento del desempleo o un repunte abrupto en las tasas de los bonos gubernamentales. No obstante, señala que “las hojas de balance del sector privado son relativamente saludables y los balances bancarios son sólidos”.
El riesgo de una corrección liderada por el sector tecnológico también se mantiene presente, como lo evidenció la caída provocada por el lanzamiento de DeepSeek a inicios de 2025. “Los Siete Magníficos fueron los grandes rezagados, con Nvidia colapsando hasta territorio bajista (-27%)”, según el informe. Sin embargo, ese episodio no fue sistémico ni arrastró al resto del mercado.

El banco descarta que el repunte de las acciones vinculadas a inteligencia artificial constituya una burbuja especulativa como las del pasado. “El ascenso de la tecnología en tamaño e influencia ha sido una función de un extraordinario crecimiento fundamental más que de una especulación irracional sobre el futuro”, plantea Goldman Sachs.
Aun así, advierte que el aumento de la emisión de deuda por parte de compañías del sector genera nuevas vulnerabilidades. “La emisión neta de emisores vinculados a la inteligencia artificial en el mercado de crédito en dólares superó los US$200.000 millones en 2025”, según el informe. Este volumen representa 30% del total de emisiones netas y supera ampliamente los niveles de 2024.
En este entorno, Goldman Sachs insiste en que la diversificación será clave. “La caída en la correlación de precios entre acciones dentro del sector tecnológico sugiere que la diversificación también debería funcionar dentro del espacio tecnológico”, concluyó el banco español.













