Bloomberg Línea — Los precios del petróleo registran una de sus mayores caídas en años tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, en un movimiento que ha desencadenado un fuerte reajuste en los mercados energéticos globales, pero que algunos analistas consideran que puede responder a una “fantasía”.
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El West Texas Intermediate para entrega en mayo cae un 15% hasta los US$95,55 por barril, mientras que el Brent para junio retrocede un 13% hasta los US$94,95.
La reacción al cese al fuego ha sido inmediata y se extiende más allá del crudo, con el gas natural europeo registrando su mayor caída en más de dos años, con descensos de hasta el 20%. Los combustibles refinados, incluidos el diésel y el combustible para aviones, también retroceden con fuerza tras semanas de presión inflacionaria.
Sin embargo, la magnitud del ajuste en el crudo contrasta con el estado actual del sistema físico. Los precios siguen por encima de los niveles previos al conflicto, cuando el WTI cotizaba en torno a US$67 y el Brent a US$73, mientras la gasolina en Estados Unidos promedia US$4,14 por galón tras subir más de 70 centavos en un mes.
En este contexto, desde Arkevium Capital consideran que “el mercado petrolero está valorando una fantasía” y sostienen que la caída responde a “un repricing emocional del riesgo extremo que ignora la realidad física de las restricciones de suministro”, en un entorno donde cerca de 2.000 buques permanecen varados a ambos lados del estrecho de Ormuz y el tránsito por ahora se limita a cinco embarcaciones diarias frente a las 150 previas al conflicto.
El mercado ve una normalización que no ha llegado
El punto central para la evolución del petróleo sigue siendo la reanudación efectiva de los flujos a través del estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado a nivel mundial. Aunque el alto al fuego introduce una ventana de estabilización, el restablecimiento operativo presenta retrasos significativos.
Más de 10 millones de barriles diarios de suministro del Golfo continúan fuera del mercado, mientras los cuellos de botella logísticos, la disponibilidad de seguros y la reactivación de rutas de transporte condicionan cualquier recuperación. Los analistas de Bloomberg Intelligence, Salih Yilmaz y Will Hares, consideran que la caída intradía del Brent “exagera la mejora en los fundamentos”.
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El mercado, añaden Yilmaz y Hares, “está valorando una reapertura de los flujos, pero no las restricciones en torno a ella”, en un contexto donde el tránsito sigue siendo condicionado, los atrasos en buques son significativos y una parte relevante de la producción permanece cerrada.
El proceso de normalización no es inmediato. Reiniciar la producción, restablecer rutas de petroleros y reconstruir coberturas de seguros requiere tiempo. Incluso en un escenario favorable, se estima que la recuperación completa podría tardar entre tres y seis meses, mientras que una pausa de dos semanas implica, en la práctica, una prolongación del statu quo con flujos limitados.
Desde Saxo Bank señalan que “los plazos de entrega —desde la carga hasta la descarga final— implican que la disponibilidad inmediata probablemente seguirá siendo limitada durante varias semanas”, pese a la caída de los precios en los mercados.

Un nuevo suelo para el petróleo en un entorno de riesgo
Más allá del movimiento inmediato, los analistas coinciden en que el conflicto ha alterado de forma estructural la percepción del riesgo en el mercado energético. Durante décadas, la disrupción en el estrecho de Ormuz se consideraba un evento de baja probabilidad. Esa premisa ha cambiado.
Incluso bajo un alto al fuego, el sistema opera con fricciones persistentes. El paso coordinado de buques introduce incertidumbre, posibles costes adicionales y una menor fluidez en el tránsito. En este contexto, Bloomberg Intelligence sostiene que “es probable que surja un suelo de precios del petróleo más alto frente al periodo previo a la guerra, probablemente por encima de US$80 por barril”.
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Además, el ajuste reciente no elimina las tensiones subyacentes. La reconstrucción de inventarios, el aumento del almacenamiento flotante y los mayores costes logísticos y de seguros mantienen el mercado en una situación más ajustada que antes del conflicto.
Otros actores del mercado refuerzan esta visión. Jason Schenker, de Prestige Economics, le dijo a Bloomberg que “haría falta algo realmente extraordinario para que volviéramos a bajar de los US$80 por barril”, mientras advierte de que cualquier contratiempo podría llevar rápidamente los precios por encima de los US$100.

La operativa en el Golfo también refleja cautela. Alrededor de 800 buques siguen atrapados solo en esa zona y los armadores exigen garantías antes de retomar rutas. En este entorno, Saxo Bank considera que “un retorno a la ‘normalidad’ podría aún tardar meses” debido a la reapertura de pozos, la reubicación de flotas y la recuperación de refinerías.
El comportamiento reciente del petróleo, por tanto, se sitúa entre dos dinámicas contrapuestas: un ajuste rápido de expectativas financieras y una realidad física que sigue condicionada por restricciones operativas, riesgos geopolíticos y tiempos de recuperación aún inciertos.
Esta historia se actualizó a las 9:37 ET para agregar el gráfico del desempeño de los precios del petróleo.













