Bloomberg — Los principales traders de petróleo del mundo advirtieron que la destrucción de demanda provocada por la guerra con Irán se agravará, una señal de que el impacto económico total del conflicto aún podría estar por llegar.
Gunvor Group señaló este martes que la caída del consumo podría duplicarse el próximo mes hasta alcanzar los 5 millones de barriles diarios —alrededor del 5% del suministro mundial— y podría desencadenar una recesión global si el estratégico estrecho de Ormuz permanece cerrado durante tres meses. La reducción se concentra hasta ahora en Asia, pero se expandirá a medida que reaccionen los precios globales, según Trafigura Group.
El CEO de Vitol Group, Russell Hardy, afirmó que la guerra ya ha eliminado cerca de 4 millones de barriles diarios de demanda. Señaló que esa cifra aumentará si la situación persiste y coincidió con la advertencia de Gunvor sobre posibles consecuencias recesivas.
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Desde el inicio del conflicto con Irán a fines de febrero, el suministro de crudo y productos refinados desde el Golfo Pérsico se redujo en unos 13 millones de barriles diarios, según la Agencia Internacional de Energía. Mientras que el costo de los cargamentos físicos y productos como el combustible para aviones y el diésel se disparó, los precios de referencia en los mercados de futuros se han mantenido relativamente contenidos.
“La destrucción de demanda está ocurriendo en lugares que no son centros visibles de fijación de precios”, dijo el economista jefe de Trafigura, Saad Rahim, en la cumbre FT Commodities Global en Lausana. “La gente está subestimando esa pérdida de oferta, que luego tiene que compensarse con alguna pérdida de demanda en otro lugar”.
La respuesta es evidente en diversos sectores. Productores petroquímicos en China, Japón y Corea del Sur han reducido operaciones, limitando la producción de plásticos utilizados en todo, desde botellas hasta electrodomésticos. Aerolíneas en países que van desde Vietnam hasta los Países Bajos están cancelando vuelos o preparando planes de contingencia. En el sudeste asiático, campos de arroz listos para cosecha permanecen sin trabajar debido al aumento de los costos de combustible y fertilizantes.
“Ese ajuste ya está ocurriendo, pero si esto continúa tendrá que ser cada vez mayor”, advirtió Rahim. “Estamos en un punto de inflexión crítico”.
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Los futuros de referencia del crudo han subido alrededor de un 30% desde el inicio de la guerra. Alcanzaron máximos cercanos a US$120 por barril en marzo, aunque ahora cotizan en torno a US$95 ante señales de que Irán participará en conversaciones con Estados Unidos para poner fin al conflicto.
Si hay una resolución diplomática, “creo que se habrá evitado el peor escenario”, dijo Rahim. Pero si la crisis se prolonga, “simplemente no hay suficientes moléculas, alguien tendrá que quedarse sin suministro. Eso implica una contracción de la actividad económica”.
Frederic Lasserre, responsable global de investigación y análisis de Gunvor, dijo en la conferencia que el trader contempla tres escenarios, que van desde la continuidad del cierre de Ormuz hasta una reapertura parcial o total.
“Si no hay ninguna reapertura en tres meses, entonces el escenario se convierte en un problema macroeconómico en el que el mundo está a punto de caer en recesión”, afirmó Lasserre. “Y entonces habrá un ajuste masivo de la demanda”.
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La AIE señaló la semana pasada que todo el crecimiento de la demanda previsto para este año se ha evaporado por primera vez desde la pandemia de covid en 2020. En lugar de un aumento de 730.000 barriles diarios, ahora prevé una leve caída de 80.000 barriles diarios.
La reducción se concentra en sectores particularmente expuestos en Asia y Medio Oriente: la nafta y el etano utilizados en petroquímica, y el gas licuado de petróleo empleado para cocinar.
Otro impacto importante se observa en la aviación, ya que aerolíneas como Vietnam Airlines, Air New Zealand, la escandinava SAS AB y KLM cancelan vuelos. Deutsche Lufthansa AG prepara planes para dejar aviones en tierra si es necesario.
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