Bloomberg — La líder opositora venezolana, María Corina Machado, se reunió el jueves con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca como parte de su esfuerzo por lograr una mayor influencia tras el derrocamiento de Nicolás Maduro a manos de las tropas estadounidenses.
Trump esperaba una “discusión buena y positiva” con Machado, que “es realmente una voz notable y valiente para mucha de la gente de Venezuela”, dijo a los periodistas la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
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La reunión del jueves ofrece a Machado, que ganó el Premio Nobel de la Paz el año pasado, la oportunidad de reforzar su posición ante Trump tras la incursión de las fuerzas especiales estadounidenses que capturaron a Maduro el 3 de enero. En lugar de instalar a Machado al frente de un nuevo gobierno en Venezuela, Trump ha lanzado hasta ahora su apoyo a la presidenta en funciones Delcy Rodríguez.
También ha puesto en duda la capacidad de Machado para dirigir el país. Esos comentarios dejaron atónitos a los líderes de la oposición y a los aliados de Machado en el extranjero, incluidos algunos legisladores republicanos. En una señal más de que Machado puede tener dificultades para obtener más poder en Venezuela, Leavitt dijo que Trump está satisfecho hasta ahora con la forma en que Rodríguez y el gobierno interino han dirigido Venezuela.
“Hasta ahora han cumplido todas las exigencias y peticiones de Estados Unidos y del presidente”, dijo Leavitt a los periodistas. “Al presidente le gusta lo que está viendo y esperará que esa cooperación continúe”.
Trump habló con Rodríguez el miércoles, y se esperaba que funcionarios estadounidenses se reunieran con uno de sus enviados en Washington más tarde el jueves.
Machado visita la Casa Blanca menos de dos semanas después de que Maduro fuera capturado y llevado a una cárcel de Nueva York para afrontar cargos federales por presunto narcotráfico. Horas después de esa operación, Trump dijo a los periodistas que creía que sería difícil que Machado gobernara Venezuela, afirmando que no creía que tuviera “apoyo” o “respeto” en el país, a pesar de que ganó más del 90% de los votos en unas primarias de la oposición en 2023.
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En los días transcurridos desde entonces, Trump ha anunciado planes para que Caracas entregue miles de millones de dólares en crudo. Trump también ha presionado a las grandes petroleras para que inviertan en el país para reconstruir su infraestructura energética. Elogió a Rodríguez por liberar a algunos presos políticos, entre ellos estrechos colaboradores de Machado.
La Casa Blanca ha dicho que EE.UU. se hará cargo el país hasta que puedan celebrarse nuevas elecciones presidenciales, pero no ha ofrecido un calendario para ello, al tiempo que se ha negado a respaldar a Machado como próxima líder.
Machado ha intentado cortejar el respaldo de Trump, entre otras cosas tratando de sanar las desavenencias sobre el Nobel, un premio que Trump codicia desde hace tiempo. Ha dicho que quiere entregarle el galardón, una medida que llevó al Instituto Nobel noruego a decir que el premio no puede compartirse ni transferirse.
Trump dijo que sería un “gran honor” aceptar el premio de ella, pero en una entrevista con Reuters el miércoles dijo que no quería que ella le entregara el premio.
“Yo no he dicho eso. Ella ganó el Premio Nobel de la Paz”, dijo Trump, al tiempo que añadió que estaba “escuchando” que ella podría hacerlo. “No debería ser yo quien lo dijera”, añadió.
También se esperaba que Machado se reuniera con legisladores en el Capitolio y celebrara un acto con la diáspora venezolana. Se reunió el lunes con el Papa León XIV, y el pontífice expresó su “profunda preocupación” por la incursión estadounidense para capturar a Maduro en Caracas y pidió una solución política pacífica.
Con la colaboración de Andreina Itriago.
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