Bloomberg — El presidente Donald Trump llegó a Pekín para la primera visita de Estado a China por parte de un líder estadounidense en nueve años, mientras las dos economías más grandes del mundo buscan estabilizar sus lazos con una cumbre que se desarrolla bajo el telón de fondo de la guerra de Irán.
El Air Force One aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Pekín poco antes de las 8 p.m. del miércoles, donde el vicepresidente chino, Han Zheng, una guardia de honor militar y cientos de niños agitando banderas prepararon una ceremonia de bienvenida con alfombra roja para el presidente estadounidense.
Ver más: US$1 billón a bordo del Air Force One: los CEO y magnates que acompañan a Trump en su viaje a China
La acción real comienza a la mañana siguiente, con el encuentro de Trump con el presidente chino Xi Jinping en el Gran Salón del Pueblo.
Su anfitrión llega a la cumbre envalentonado, después de que en la reunión que ambos mantuvieron el año pasado en Corea del Sur, Pekín utilizara sus reservas de tierras raras para presionar a Trump para que retirara los aranceles con los que amenazaba. Desde entonces, el Tribunal Supremo estadounidense ha restringido las vías del presidente para imponer gravámenes adicionales, mientras que la guerra de Irán ha minado la posición política interna de Trump.
Pero Trump y otros funcionarios de la administración indicaron antes de su llegada que aún tenía la intención de utilizar la reunión como una oportunidad para presionar al líder chino en temas incómodos, desde el papel de Pekín en el conflicto no resuelto de Medio Oriente hasta la eliminación de las barreras comerciales para las empresas estadounidenses.
“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria distinción, que ‘abra’ China para que estas personas brillantes puedan desplegar su talento y ayudar a elevar aún más a la República Popular”, dijo Trump en una publicación en redes sociales donde detallaba a los ejecutivos corporativos que lo acompañaban en el viaje. “De hecho, les prometo que, cuando estemos juntos, lo cual sucederá en cuestión de horas, esa será mi primera petición”.
Según informó Reuters, citando a cuatro fuentes anónimas familiarizadas con los objetivos del gobierno de Trump, Estados Unidos y China están sopesando un posible acuerdo mediante el cual cada país identifique bienes por un valor aproximado de US$30.000 millones a los que se les podrían reducir los aranceles sin poner en peligro sus intereses de seguridad nacional. La Casa Blanca no respondió de inmediato a la solicitud de comentarios sobre el informe.

La cumbre de 36 horas, que incluye un banquete de Estado, una visita al Templo del Cielo y una charla informal con té en el complejo de liderazgo de Zhongnanhai, se retrasó durante semanas debido a las dificultades que ha tenido Trump para poner fin al conflicto con Irán.
Ver más: Negociadores de EE.UU. y China inician conversaciones comerciales en Seúl antes de la cumbre
En los últimos días, Trump ha expresado su frustración por las propuestas de Teherán de reducir su programa nuclear como parte de un acuerdo de paz, sugiriendo que Irán no había ofrecido concesiones suficientemente significativas y que un frágil acuerdo de alto al fuego actualmente en vigor podría llegar a su fin.
Antes de partir para el viaje, el líder estadounidense trató de restar importancia a la guerra con Irán en la agenda de la cumbre, diciendo que en su lugar daría prioridad a las negociaciones comerciales con Xi.

Pero China compra la mayor parte de las exportaciones petroleras de Irán, proporcionando a la República Islámica un salvavidas económico crucial para sostener sus esfuerzos bélicos, y ejerce una influencia geopolítica única que Trump podría estar deseoso de aprovechar. El conflicto ha añadido nuevas tensiones a las relaciones entre Estados Unidos y China, y la administración Trump sancionó recientemente a varias empresas chinas por comprar petróleo iraní o proporcionar imágenes satelitales a la República Islámica.
Se espera que los ingresos que China proporciona a Irán, así como las posibles exportaciones de armas, estén entre los temas de discusión, según funcionarios estadounidenses.
Ver más: Quién es Eileen Wang, la alcaldesa en California que admitió actuar para el gobierno chino
Al mismo tiempo, el presidente estadounidense está ansioso por asegurar acuerdos comerciales en sectores como la agricultura, la energía y la industria aeroespacial, al tiempo que perfila los detalles de una nueva junta de comercio para gestionar los lazos económicos con el principal rival geopolítico de Estados Unidos. Como parte de esa agenda, trajo consigo una delegación empresarial en la que figuraban altos ejecutivos estadounidenses como Elon Musk, de Tesla Inc (TSLA), Tim Cook, de Apple Inc (AAPL), y Kelly Ortberg, de Boeing Co. (BA).
En un giro inesperado, el CEO de Nvidia Corp. (NVDA), Jensen Huang, subió al avión presidencial como una incorporación de último momento, lo que puso a la inteligencia artificial y la tecnología en el centro de atención.
A bordo del Air Force One también se encontraban el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, que fue sancionado dos veces por Pekín durante su mandato como senador por criticar sus acciones en Xinjiang y Hong Kong, así como el secretario de Defensa, Pete Hegseth. La última vez que un jefe de Defensa estadounidense visitó China fue en 2018, cuando James Mattis se reunió con Xi en Pekín.
Se espera que los dos líderes busquen una prórroga de la tregua comercial que alcanzaron el pasado octubre, por la que se eliminaron los aranceles y los controles a la exportación, incluidos los envíos de tierras raras a EE.UU. Antes de la llegada de Trump, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, mantuvieron unas tres horas de conversaciones en Corea del Sur destinadas a preparar el terreno para las reuniones a nivel de líderes que se celebrarán a finales de esta semana.
En una entrevista con Fox News, Rubio afirmó que la relación con China era “nuestro principal desafío político, desde el punto de vista geopolítico, y también la relación más importante que debemos gestionar”.
También se espera que Taiwán figure en la agenda.
Ver más: Nicaragua elimina aranceles a importaciones chinas de maquinaria y agroquímicos
Trump ha dicho que discutiría con Xi la venta de armas estadounidenses a la democracia autónoma, y retrasó un paquete de armamento de US$14.000 millones para la isla antes de su visita a China.
Legisladores de ambos partidos en EE.UU. han advertido de que la pausa corre el riesgo de socavar el prolongado apoyo estadounidense a Taipei, y EE.UU. ha evitado durante décadas la consulta previa con Pekín sobre la venta de armas. Aún así, Xi ha expresado su preocupación personal por el asunto, advirtiendo a Trump de que lo tratara con la “máxima precaución” en una llamada telefónica en febrero.
Trump también se ha comprometido a plantear el caso de Jimmy Lai, el antiguo magnate de los medios de Hong Kong que ha sido condenado a 20 años de prisión por cargos de colusión y sedición. Trump ya había planteado el caso de Lai a Xi cuando los líderes se reunieron en Corea del Sur en octubre.
El viaje del presidente estadounidense ha llamado mucho la atención en las redes sociales chinas, donde el tema ha sido tendencia en los últimos días. Algunos internautas compartieron publicaciones sobre el seguimiento del Air Force One en sitios web de seguimiento de vuelos, mientras que otros hablaron de los miembros de la delegación empresarial estadounidense, incluida la incorporación de Huang a última hora.

Con la colaboración de Lucille Liu, Jing Li, Skylar Woodhouse y Michelle Jamrisko.
Lea más en Bloomberg.com













