Bloomberg — American Airlines Group Inc. (AAL) rebajó sus previsiones de ganancias para 2026 por segunda vez en tres meses, en un contexto de precios del combustible que se mantienen elevados debido a la guerra en Irán, lo que frena los esfuerzos de la aerolínea estadounidense por reducir la brecha de rendimiento con sus dos principales rivales.
Las acciones cayeron un 9,1% al inicio de la sesión bursátil en Estados Unidos, la mayor caída en un año, lo que también afectó a las acciones de Delta Air Lines Inc. (DAL) y United Airlines Holdings Inc. (UAL).
La pérdida ajustada para todo el año podría alcanzar los 65 céntimos por acción, según indicó American Airlines en un comunicado de resultados publicado el jueves, una cifra peor que la pérdida de 41 céntimos que había previsto a finales de abril. En el mejor de los casos, la aerolínea podría obtener un beneficio de 65 céntimos, según indicó, por encima de las estimaciones de los analistas, que apuntaban a un beneficio de 61 céntimos.
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Estas perspectivas más pesimistas ejercen una mayor presión sobre el CEO, Robert Isom, quien se enfrenta este año a una caída del precio de las acciones, además de a las propuestas de United respecto a una posible fusión que él ha rechazado. Isom declaró a la CNBC que la empresa se enfrenta a una “enorme volatilidad” y que los resultados generales se han deteriorado especialmente desde principios de mes.
El director financiero, Devon May, señaló en una conferencia telefónica con los inversores que, hace tan solo tres semanas, la empresa se mostraba más optimista, con la previsión de alcanzar un beneficio antes de impuestos cercano a los US$1.500 millones para el año. Sin embargo, desde principios de julio, los gastos en combustible previstos para el resto del año se han disparado en casi US$1.600 millones, lo que ha frenado las expectativas.
La aerolínea ha tenido que hacer frente a una serie de retos operativos y estratégicos, desde la reducción de una deuda de unos US$35.000 millones hasta el intento de recuperar a los viajeros corporativos que se habían alejado a causa de una estrategia de marketing impopular —y que, desde entonces, se ha revertido—.
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A principios de este año, los pilotos y auxiliares de vuelo de American Airlines culparon a Isom y a la dirección de lo que describieron como unos resultados financieros decepcionantes y de la incapacidad para ponerse al nivel de los principales rivales de la aerolínea.

La empresa ha tratado de cobrar impulso potenciando sus ofertas premium y de fidelización, ámbitos que han demostrado ser más resistentes a las fluctuaciones de precios que las tarifas económicas básicas.
American ya ha absorbido US$2.2 mil millones en gastos adicionales de combustible en lo que va de año. La aerolínea afirmó que pudo compensar casi el 50% de ese obstáculo en el segundo trimestre mediante el aumento de las tarifas.
En el segundo trimestre, American registró un beneficio ajustado por acción de 15 céntimos, frente a los 95 céntimos del año anterior y en comparación con una estimación de 2,7 céntimos. Los ingresos de explotación, que ascendieron a US$16.740 millones, se situaron en líneas generales en consonancia con las estimaciones de los analistas.
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Estos resultados se producen en un momento en que la mayoría de los competidores de American muestran ciertos signos de resistencia, impulsados por la fuerte demanda de billetes a precios más elevados. Este mes, Delta reafirmó sus previsiones de beneficios para todo el año, y United también presentó unas perspectivas más optimistas.
“Los ingresos de American se mantuvieron sólidos en todas las zonas geográficas, con un crecimiento robusto en los segmentos corporativo, premium y de fidelización”, escribió en una nota el analista de TD Cowen, Tom Fitzgerald.
“Sin embargo, el RASM implícito en las previsiones del tercer trimestre probablemente decepcione a los inversores, teniendo en cuenta las recientes previsiones de otras aerolíneas del sector”, señaló Fitzgerald, refiriéndose al acrónimo de “ingresos por milla de asiento disponible” (RASM), una medida de la rentabilidad por cada asiento que recorre una milla.
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