Los inversores que apostaron fuertemente por el exitoso debut de SK Hynix en el Nasdaq, con una recaudación de US$28.000 millones, deben tener en cuenta lo siguiente: el modelo de negocio que sustenta a los principales fabricantes mundiales de chips de memoria está a punto de transformarse en uno que requiere un mayor riesgo estratégico y financiero.
Hasta el momento, SK Hynix Inc. (SKHY) está tomando las decisiones correctas, pero no está claro cómo los líderes del sector afrontarán este cambio.
El detonante es, por supuesto, el auge de la inteligencia artificial. Los sistemas de IA más potentes han llevado a los chips de memoria al límite en su tarea de transferir datos hacia y desde el procesador, el cerebro de un ordenador o servidor.
Durante la mayor parte de la historia de la informática, los cálculos realizados en el chip del procesador eran la parte más lenta. Hoy en día, la situación se ha invertido, ya que las unidades de procesamiento gráfico actuales fabricadas por Nvidia Corp. (NVDA) pueden hacer cálculos mucho más rápido, mientras que el intercambio de datos con el chip de memoria todavía es lento en comparación.
Imagínate a un genio savant que es incapaz de escribir lo suficientemente rápido, y cuyo bloc de notas es el chip de memoria.
“Las máquinas con IA requieren gran cantidad de ancho de banda de memoria porque estos modelos son enormes”, me comentó el exCEO de Intel Corp. (INTC), Pat Gelsinger, en una reciente entrevista.
Esto implica que los chips de IA no están alcanzando todo su potencial, y además limita la cantidad de información que pueden recordar incluso los chatbots más avanzados.
El Fable 5 de Anthropic, por ejemplo, solo puede almacenar en su memoria de trabajo el equivalente a unas siete novelas. Y si se le pide que tenga en cuenta más información, debe empezar a descartar lo que tenía almacenado anteriormente.
Los desarrolladores de IA han estado trabajando durante años para conseguir que sus modelos sean capaces de memorizar cantidades mucho mayores de información, ya que eso les permitiría realizar tareas más sofisticadas y continuas en áreas como las finanzas o las tareas administrativas corporativas.
No obstante, están limitados en parte por las leyes de la física.
Los servidores, las computadoras de los centros de datos que ejecutan los sistemas de IA, usan una técnica llamada memoria de alto ancho de banda (HBM). La idea es apilar los componentes fundamentales de un chip de memoria sobre del otro, acortando la distancia que los datos deben recorrer hacia y desde la unidad de preocesamiento gráfico (GPU).
Sin embargo, la técnica tiene fallos. “La memoria HBM, tal como la conocemos y apreciamos hoy en día, es pésima”, explica Gelsinger. El calor se acumula en las capas inferiores del chip de memoria, y el incremento de la temperatura obliga a la GPU a reducir su velocidad.
Una solución sería que los tres principales fabricantes de chips de memoria del mundo, SK Hynix, Samsung Electronics Co. y Micron Technology Inc. (MU), integraran la memoria directamente en el procesador. De esta forma, en lugar de que la persona con un talento excepcional tenga que escribir nada, la información estaría, en efecto, en su cabeza.
De este modo, los modelos de IA serían mucho más potentes, pero también significa que los tres fabricantes de chips de memoria, cuyo valor de mercado conjunto ha aumentado en US$3 billones durante el último año gracias a la demanda generalizada, deben cambiar su forma de hacer negocios.
Un sector que siempre ha fabricado chips estandarizados que podía vender como un producto básico debe ahora fabricar productos a la medida.
“Se trata de un modelo de negocio totalmente nuevo para ellos”, afirma Gelsinger, socio general de la firma de capital riesgo Playground Global, que invierte en startups centradas en integrar memoria y capacidad de procesamiento en un mismo chip.
Prevé que las tres grandes compañías disfrutarán de al menos dos o tres años más de bonanza antes de que la disrupción empiece a hacerse notar, ya que diseñar y producir en masa nuevos chips personalizados tomará años.
Nvidia ha respondido a los cambios venideros con un acuerdo de licencia de US$20.000 millones con Groq Inc., una empresa californiana que integra memoria de alta velocidad en los procesadores.
Esto supone una amenaza para SK Hynix y sus competidores, quienes, mientras tanto, tendrán que anticiparse a las futuras ventas de Nvidia, Intel, Google de Alphabet Inc. (GOOGL) y otras empresas fabricantes de procesadores avanzados, invirtiendo la cantidad justa en investigación, desarrollo y fabricación de chips para satisfacer sus demandas.
En otras palabras, ya no se trata de fabricar la mayor cantidad posible de chips de memoria idénticos, sino de acertar con quién gana y quién pierde en el mercado de la venta del cerebro de una computadora.
Si aciertas, te verás recompensado con un cliente que podría permanecer contigo durante años; si te equivocas, te quedarás con una montaña de chips costosos.
SK Hynix optó por diversificar sus inversiones en 2024 y se asoció con Taiwan Semiconductor Manufacturing Co., fabricante de chips para prácticamente todas las grandes compañías tecnológicas. Esto permitirá a la empresa surcoreana de memorias vender a múltiples gigantes tecnológicos competidores en lugar de depender de uno solo.
Actualmente, el sector goza de un gran impulso gracias al entusiasmo del mercado.
El auge en el mercado de chips de memoria ha sido tan poderoso que ha llevado a los inversores a deshacerse de sus acciones de Nvidia en favor de SK Hynix y sus competidores, a medida que el comercio de IA se desplaza hacia otras áreas del desarrollo de infraestructura. (Las acciones de SK Hynix han subido un 600% en los últimos 12 meses).
Se trata de un cambio sorprendente para un mercado de productos básicos que durante las últimas cinco décadas lució bastante monótono.
“Los chips de memoria nunca han sido tan emocionantes como ahora”, afirma Gelsinger con entusiasmo. Para las compañías y los inversores que se están sumando a esta tendencia emocionante, podría ser simplemente otra forma de decir arriesgado.
Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial de Bloomberg LP y sus propietarios.
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