Bloomberg Línea — Somos Martina, una empresa B de Colombia, está llevando ropa absorbente a los colegios públicos para combatir la pobreza menstrual y reducir el uso de productos como toallas higiénicas o tampones, que pueden tomar hasta 500 años en degradarse.
La empresa nació hace siete años y tiene un proyecto llamado Escuelas con Dignidad Menstrual, que apunta a reemplazar las toallas higiénicas en los próximos tres años dentro del uniforme de las niñas y adolescentes en los colegios de Latinoamérica.
Somos Martina reporta ahora mismo 40.000 clientes dentro y fuera de Colombia. Además, estima que el uso de sus productos ha permitido reemplazar aproximadamente 49 millones de productos menstruales desechables.
El año pasado implementó un programa piloto en el que participaron 826 niñas en cinco colegios de Cundinamarca, a quienes no solo les entregó ropa interior absorbente, sino que les brindó talleres de educación sexual y menstrual en alianza con la organización Poderosas Colombia.
El programa incluso incorpora formación en confección, con el objetivo de que las comunidades puedan desarrollar alternativas de acceso a estos productos y vincularse a talleres liderados por mujeres.
Escuelas con Dignidad Menstrual fue uno de los proyectos finalistas de los Premios Verdes 2026, en la categoría de Comunidades Resilientes, y la directora de sostenibilidad de Somos Martina, Juanita Rodríguez, ahondó con Bloomberg Línea en el porqué de la iniciativa.
“La pobreza menstrual es una problemática muy estructural”, sostuvo Rodríguez. “Nuestro proyecto transforma el día tras día de las niñas eliminando el ausentismo escolar a causa de la menstruación”.
En el Pacífico colombiano, por ejemplo, una encuesta adelantada por la Unicef evidenció que un 64% de las niñas que asisten a escuelas rurales alguna vez en la vida había faltado por causa de la menstruación.
También reveló que el 34,8% de las refirieron no saber nada sobre la menstruación antes de la menarquia.
El ausentismo se relaciona entonces con la dificultad que tienen algunas niñas y adolescentes para acceder de manera permanente a productos de gestión menstrual, así como la falta de educación sobre el tema.
Colombia es solo un espejo de lo que ocurre en otros países de la región, como Perú, México y Ecuador, donde la Unicef ha adelantado estudios de este tipo. En ese contexto, Escuelas con Dignidad Menstrual cobra sentido.
“Queremos que el ausentismo escolar no exista en Latinoamérica porque genera brechas de educación y de género muy amplias; queremos que la menstruación nunca sea una razón para que una niña falte a la escuela”, afirmó Rodríguez.
El ahorro de los “calzones absorbentes” para las familias
Los “calzones absorbentes”, como Rodríguez los definió, evitan que las niñas falten a los colegios y, además, cuidan los bolsillos de las familias.
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“El impacto económico es considerable. Hablando en dólares, en promedio, un paquete de 10 toallas higiénicas cuesta US$1,87 y con nuestro proyecto se estarían ahorrando casi que US$125”, detalló la vocera de la iniciativa. “En Colombia serían COP$400.000 ahorrados”.
Cuando se le preguntó por los objetivos de Escuelas con Dignidad Menstrual, Rodríguez expuso que en el corto y mediano plazo quieren expandir su proyecto a otras regiones en Colombia y tres países en Latinoamérica.
Escuelas con Dignidad Menstrual no ganó en los Premios Verdes 2026, pero sí obtuvo un reconocimiento del presidente de este movimiento, Gustavo Manrique.
“La menstruación sigue siendo una causa de ausentismo escolar que casi ningún plan educativo nombra. Somos Martina la aborda con un producto reutilizable y con educación, y de paso retira toneladas de plástico de circulación”, señaló.













