Bloomberg — La mayoría de los magistrados del Tribunal Supremo de Brasil votó a favor de mantener a Daniel Vorcaro en prisión, lo que aumenta la presión sobre el exCEO de Banco Master SA para que acepte un acuerdo con la fiscalía que ha inquietado a la élite política y judicial del país.
La mayoría de los magistrados de la Segunda Sala del tribunal rechazó este viernes una solicitud de la defensa de Vorcaro para que fuera puesto en libertad. La votación sigue en curso y los magistrados tienen hasta el 20 de marzo para emitir sus votos a través de un sistema electrónico.
La posibilidad de que Vorcaro negocie un acuerdo de cooperación con los fiscales que investigan el presunto fraude en el Banco Master ha inquietado a políticos y jueces en Brasilia. Hace más de una década, acuerdos similares permitieron que la investigación “Lava Jato” sacara a la luz una extensa trama de corrupción en la que estaban implicados la petrolera estatal Petróleo Brasileiro SA, ejecutivos del sector de la construcción y políticos de la coalición gobernante.
Esta vez, Vorcaro podría revelar nombres y detalles de la vasta red política que construyó en Brasilia mientras buscaba expandir Master para convertirlo en un banco relevante en Brasil y en el extranjero. Esos vínculos se extenderían supuestamente a figuras influyentes en el gobierno y el poder judicial, incluidos miembros del Tribunal Supremo, según personas familiarizadas con el asunto.
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Tales revelaciones podrían acarrear consecuencias políticas, a medida que Brasil se encamina hacia un ciclo electoral presidencial polarizado.
Vorcaro, que fue detenido por segunda vez el 4 de marzo, ha mostrado disposición a negociar un acuerdo de culpabilidad, realizando gestos de acercamiento a investigadores de la Fiscalía General y de la Policía Federal, según las personas, que hablaron bajo condición de anonimato debido a la delicadeza del asunto. Las conversaciones entre Vorcaro y las autoridades fueron publicadas por primera vez por el periódico O Estado de S. Paulo.
Vorcaro fue detenido por primera vez el año pasado cuando intentaba salir del país, horas antes de que el Banco Central decretara la liquidación de su banco, y fue puesto en libertad bajo vigilancia electrónica diez días después. Este mes volvió a la cárcel tras nuevas acusaciones, entre ellas la de haber amenazado presuntamente a un destacado periodista brasileño y haber intentado interferir en las investigaciones en curso.
Incluso antes de cualquier acuerdo de culpabilidad, el escándalo del Banco Master ya ha salpicado a varios políticos, dos funcionarios del Banco Central y dos magistrados del Tribunal Supremo.
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El juez Dias Toffoli se apartó de la supervisión de la investigación después de que los medios revelaran que fondos de inversión vinculados a la empresa en quiebra habían comprado participaciones en un complejo hotelero del que el juez y sus hermanos son parcialmente propietarios. La oficina de Toffoli afirmó que el caso le fue asignado mediante un proceso electrónico aleatorio y que la empresa familiar implicada en la transacción operaba legalmente y a precios de mercado.
El juez Alexandre de Moraes también ha sido objeto de escrutinio tras la publicación de mensajes de texto supuestamente intercambiados entre Vorcaro y altos funcionarios, incluido el magistrado. Los mensajes fueron difundidos por medios locales tras la última detención del exdirector ejecutivo.
Por otra parte, el periódico O Globo informó el año pasado que un bufete de abogados vinculado a la esposa de Moraes firmó un contrato de 130 millones de reales (US$25,2 millones) con Master antes de que el banco quebrara. Su oficina afirmó en un comunicado que el bufete prestó amplios servicios de asesoría jurídica y representación al banco, pero que “nunca llevó ningún caso relacionado con el Banco Master dentro de la jurisdicción del Tribunal Supremo”.
La investigación está supervisada actualmente por el juez André Mendonça, quien rechazó la solicitud de la defensa para la puesta en libertad de Vorcaro. Los jueces Luiz Fux y Nunes Marques coincidieron con Mendonça. Gilmar Mendes aún debe emitir su voto.
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